Homenaje Luis Jaime Cisneros Tomol Editor: Eduardo Hopkins Rodríguez Diseño de carátula: Giselle Scheuch Copyright© 2002 por Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Plaza Francia 1164, Lima Telefax: 330-7405. Teléfonos: 330-7410, 330-7411 E-mail: feditor@pucp.edu.pe Obra Completa rústica: 9972-42-473-1 Tomo 1: 9972-42-474-X D.L. 1501052002 2422 Obra Completa tapa dura: 9972-42-476-6 Tomo I: 9972-42-477-4 D.L. 1501052002 2421 Primera edición: julio de 2002 Derechos reservados, prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores. Un proceso de transferencia bidireccional sucesiva en el área andina. Evidenciales reportativos entre quechua y español Germán de Granda Universidad de Valladolid A PESAR DE DETERMINADAS AFIRMACIONES contrarias de las que quizá sea pre­ ciso conjeturar, generosamente, que han sido poco meditadas por quie­ nes las han emitido,1 es de todo punto evidente que en la gran mayoría (si no en la totalidad) de las situaciones de contacto lingüístico los fenó­ menos de transferencia que en ellas se producen entre los códigos comunicativos concernidos no son, normalmente, unidireccionales sino bidireccionales, de tal modo que cada uno de ellos es afectado por trans­ ferencias generadas desde el otro.2 Es de destacar, no obstante, que estos procesos, paralelos y de do­ ble sentido, no inciden, en general, sobre rasgos funcionalmente homólogos de las lenguas en contacto, sino que determinan, por lo común, fenómenos de adopción, eliminación, reestructuración, am­ pliación o reducción distribucional actuantes sobre rasgos (o micro­ sistemas) diferentes en cada una de ellas. No obsta la constatación a que acabamos de referimos para que se den también (aunque en número reducido) en lenguas en situación de contacto algunos casos, extraordinariamente interesantes, caracte­ rizables por transferencias recíprocas actuantes sobre rasgos (o micro­ estructuras) funcionalmente equivalentes de los códigos lingüísticos en cuestión. Este tipo de procesos, que pueden ser denominados transferencia puntual recíproca, debe subdividirse, a su vez, en dos modalidades, individualizadas cada una de ellas no solo por la similar o diferente 1 VILDOMEC, V. Multilingunlism. Leiden, 1963, p. 93; RoTAETXE AMUSATEG I, K. Sociolingüísticn. Madrid, 1988, p. 95. 2 GRANDA, G. de. «Español paraguayo y guaraní criollo. Un espacio para la conver­ gencia lingüística». En: GRANDA, G. de (ed.). Con tactos y transferencias lingüísticas en His­ panomnéricn. Signo & Sefw, n.º 6, 1996, pp. 179-194. 242 Un proceso de transferencia bidireccional locación de los rasgos afectados por el fenómeno de transferencia sino también por la producción simultánea o sucesiva de este último en las dos lenguas implicadas en el proceso considerado. En los casos de transferencia puntual recíproca simultánea, como el que ha tenido lugar en el área guaranítica sudamericana en relación con la microestructura marcadora de la imperatividad verbal,3 los com­ ponentes de la misma que son afectados por el proceso de transferencia en cuestión son diferentes en la Lengua A española (adopción de los morfemas guaraníes matizadores del mandato) y en la Lengua B guaraní (simplificación del paradigma originario de dichas marcas y de su uso), mientras que, temporalmente, no hay nada que se oponga a la conside­ ración de los procesos mencionados como coincidentes en su dimen­ sión diacrónica. Por el contrario, en casos de transferencia puntual re­ cíproca sucesiva, como el que ha afectado (también en el área guaranítica de Paraguay y del Nordeste argentino) al paradigma morfosintáctico presentador del nombre, 4 la Lengua A española ha transferido a la Lengua B guaraní el microsistema articular propio de aquella, el cual, después de ser modificado en esta última y reducido a solo dos formas (la singular-lo plural en Paraguay, el singular-lo plural en el Nordeste argentino), ha penetrado de nuevo, con las alteraciones mencionadas, en la modalidad basilectal castellana de ambas zonas. Como se comprueba fácilmente, en este último tipo de transferen­ cia puntual recíproca, los rasgos implicados en la misma pertenecien­ tes a las dos lenguas en contacto son coincidentes, pero su concreto mecanismo de actuación requiere procesos temporalmente diferen­ ciados, uno de los cuales (en este caso la transferencia de dirección Lengua A> Lengua B) es previo, de modo categórico, al otro (transfe­ rencia de dirección Lengua B > Lengua A). En la presente ocasión me ocuparé de delinear, con extrema breve­ dad, las características esenciales de otro fenómeno de esta última tipología, es decir, de transferencia o, más concretamente, de interfe­ rencia puntual recíproca sucesiva pero desarrollada, esta vez, no en la zona sudamericana caracterizada por el contacto lingüístico espa- 3 Íd., «Un proceso bidireccional de transferencia lingüística por contacto. El impera­ tivo en guaraní criollo y en español paraguayo». Boletín de Filología. Universidad de Chile, n.0 35, 1996, pp.163-177. 4 Íd., «Un caso complejo de interferencia morfológica recíproca en situación de bilingüismo amplio (español y guaraní en el Paraguay)». En: GRANDA, G. de. Sociedad, historia y lengua en el Paraguay. Bogotá, 1988, pp. 204-210. Germán de Granda 243 ñol-guaraní, sino en el área andina y, de modo específico, en aquellos territorios en los que se da (o se ha dado históricamente) una situa­ ción plurisecular de contacto quechua-español.5 El proceso bidireccional que me propongo describir en estas pági­ nas se genera a partir de un determinado componente inserto en una concreta microestructura gramatical existente en la lengua (o familia lingüística) quechua,6 por lo que, obligadamente, nuestro acceso al tema deberá comenzar por dar razón, de modo esquemático, de esta última en su conjunto. Se trata de una estructura funcional dedicada a marcar morfosin­ tácticamente en dicha lengua la evidencialidad,7 o, en otros términos, la fuente de los datos enunciados por el hablante y, concomitan­ temente, también otros matices modalizadores del enunciado textual (epistemológicos, identificadores, etc.). Como he expuesto ya anteriormente,8 dicha estructura gramatical actúa mediante dos mecanismos diferenciados. El primero de ellos consiste en la marcación, en el verbo, de la acción pasada como expe­ rimentada o no experimentada por el hablante, lo que se realiza me­ diante la oposición paradigmática formal existente entre tiempos ver­ bales caracterizados, respectivamente, por el uso del morfema - rqa (y su alomorfo diatópico -ra) para el pasado experimentado y por - ñaq (en Quechua I) o - shqa y sus alomorfos, - sqa, - sa, etc. (en Quechua II) para el pasado no experimentado.9 El segundo, más complejo, se basa en el empleo de tres sufijos independientes,1° el asertivo -mi (o sus 5 Sobre los conceptos teóricos de transferencia, interferencia y convergencia ver íd., «Interferencia y convergencia sintácticas e isogramatismo amplio en el español para­ guayo». International Journal of the SociologiJ of Language, n.º 117, 1996, pp. 63-80. 6 TORERO, A . «La familia lingüística quechua». En: PornER, B. (ed.) . América Latina en sus lenguas indígenas. Caracas, 1983, pp. 61-92; CERRóN-P ALOMINO, R. Lingüística quechua. Cuzco, 1987. 7 CHAFE, W. y J. NICHOLS (eds .). Evidentiality. The Linguistic Coding of Epistemology. Norwood, 1986; WILLETI, T.L. «A Cross-linguistic Survey of the Grammaticization of Evidentiality». Studies in Language, n.º 12, 1988, pp. 51-97. 8 GRANDA, G. de. «El sistema de elementos gramaticales evidenciales o validadores en quechua-aru y en guaraní paraguayo». Revista Andina, n.º 14, 1996, pp. 457-469. 9 CERRÓN-PALOMINO, R., ob. cit., pp. 194-195 y 227; HowARD-MALVERDE, R. «Talking about the Past: Tense and Testimonials in Quechua Narra ti ve Discourse». Amerindia, n.º 13, 1988, pp. 125-155; íd., The Speaking of History: « Willapaakushayki» or Quechua Ways of Telling the Past. Londres, 1990. 10 WóLCK, W. Pequefio breviario quechua. Lima, 1987, p. 53; CERRÓN-PALOMINO, R. Quechumara. Estructuras paralelas de las lenguas quechua y aimara. La Paz, 1994, pp. 131-133. 244 Un proceso de transferencia bidireccional alomorfos - m, -n, - mín), el reportativo - shí (o sus alomorfos locales - sh, - sí, -sís, - s) y el conjetural -chí (o sus alomorfos - ch.a, - chá), que marcan, a nivel de frase o de enunciado, no solo la procedencia de los datos presentados por el hablante, sino también el grado de validez epistemológica que en cada caso les corresponde y, del mismo modo, el tipo de identificación existencial del locutor con su propio enunciado.U Varios componentes del microsistema morfosintáctico que hasta aquí hemos esbozado han penetrado, por transferencia, en el español andino que se encuentra (o se encontró históricamente) en contacto con la len­ gua quechua.12 Así, la distinción existente en esta última entre un pa­ sado experimentado y otro no experimentado o narrativo ha sido cal­ cada funcionalmente en el castellano andino sustituyendo por estos contenidos significativos los que, en el español general, corresponden a los tiempos verbales pretérito perfecto y pretérito pluscuamperfecto.13 Y, por su parte, los valores atribuidos en quechua al sufijo validador -mí ( o a sus alomorfos locales) de índole asertiva, han sido calcados en es­ pañol andino mediante la utilización del elemento castellano pues.14 11 La hipótesis, avanzada por D. Weber, del contenido exclusivamente evidencial de -shi / - si y exclusivamente validador de -mi y-chi ha sido refutada, de modo convincente, por R. Floyd. Ver WEBER, D. «Information Perspective, Profile and Patterns in Quechua». En: CHAFE, W. y J. NICHOLS (eds.). Evidentiality. The Linguistic Coding of Epistemology. Norwood, 1986, pp. 137-155; FLOYD, R. «A Cognitive Analysis of Evidentiality in Wanka». En: Proceedings of the Fourth Meeting of Pacific Linguistic Conference. Eugene, 1989, pp.143- 153; íd., The Structure ofWanka Quechua Evidential Categories. Tesis Doctoral. Los Ange­ les: University of California, 1993; íd., «The Wanka Reporta ti ve as a Radial Category: A Study in Prototypes». En: COLE, P., G. HERMON y M.D. MARTIN (eds.). Language in the Andes. Newark, 1994, pp. 151-189. Ver también NucKOLLS, J.B. «The Semantics of Cer­ tainty in Quechua and its Implications for a Cultural Epistemology». Language in Soci­ ety, n.º 22, 1993, pp. 235-255. 12 Cfr. GRANDA, G. de. «Dos procesos de transferencia gramatical de lenguas amerindias (quechua/aru y guaraní) al español andino y al español paraguayo. Los elementos validadores». Revista de Filología Española, n .º 74, 1994, pp. 127-141, para una consideración general del tema. 1:rMARTIN, E.H. «Un caso de interferencia en el español paceño». Filología, n.º 17-18, 1976, pp. 119-130; ScttUMACHER DE PEÑA, G. «El pasado en español andino de Puno, Perú». Romanica Europea et Americana. Fetschrift für Harri Meier. Bonn, 1980, pp. 553-558; HARDMAN, M. «The Mutual Influence of Spanish and the Andean Languages». Word, n.º 33, 1982, pp.143-157; SrnATFORD, D. «Altiplano Spanish Tense». En: KLEE, C.A. (ed.). Sociolinguistics of Spanish: Iberia, Latin America and the United States. Tucson, 1991, pp. 163-181; KLEE, C.A. y A.M. ÜCAMPO. «The Expression of the Past Reference in Spanish Narratives of Spanish-Quechua Bilingual Speakers». En: S1LVA-CORVALÁN, C. (ed.). Spanish in Four Con­ tinents. Studies in Language Contact and Bilingualism. Washington, 1995, pp. 52-70. 14 CERRÓN-PALOMINO, R. «También, todavía y ya en el castellano andino». En GRANDA, Germán de (ed.). Contactos y transferencias lingüísticas en Hispanoamérica. Signo & Seña, Germán de Granda 245 No es, sin embargo, de estos casos de transferencia de los que de­ seo ocuparme en la presente ocasión sino de otro tema diferente aun­ que, desde luego, estrechamente relacionado con ellos. Me ocuparé aquí de los procesos, bidireccionales y sucesivos, de transferencia, ge­ nerados en el área lingüística andina a partir del morfema validador quechua - shi/- si (y sus alomorfos diatópicos). Este sufijo independiente indica en quechua, simultáneamente, el conocimiento de un dato a través de informes recibidos y no por ex­ periencia directa del hablante (valor reportativo), un grado relativo de verdad del enunciado y, con base en esto último, identificación sola­ mente parcial y condicionada del locutor con su concreto mensaje emitido.15 El castellano andino que, al igual que el español general, carecía originariamente de marcadores morfológicos de modalidad oracional o textual,16 incorporó, por transferencia desde la lengua quechua de contacto, a su propio sistema lingüístico, el valor oracional reportativo que en este último código de comunicación posee el morfema -shi/-si de un modo perfectamente coherente con los rasgos cuasiuniversales que manifiestan los elementos evidenciales en las lenguas en que estos están presentes.17 Es decir, mediante el empleo de un verbo de «ha­ blar» (decir), situado en posición final de la oración o cláusula a la que se atribuye un contenido evidencia! reportativo (Marcela está enferma dice II alguien ha dicho que Marcela está enferma, no me consta perso­ nalmente"). Ahora bien, si el mecanismo por el cual el español andino ha incor­ porado a su propio sistema lingüístico el valor oracional o textual reportativo del morfema quechua - shi/- si es funcionalmente claro, no lo es tanto la selección de la forma concreta del verbo decir que se usa, mayoritariamente, con este propósito en el área geográfica a que nos referimos. En efecto, tanto en el español serrano del Perú,18 como n.º 6, 1996, p. 117, nota 9; ZAVALA CrsNEROS, V. «Borrowing Eviden tia l Functions from Quechua: the Tole of pues as a Discourse Marker in Andean Spanish». Jo urna/ of Pragmat­ ics, en prensa. 15 FLOYD, R., ob. cit. 16 KovACCI, O. «Sobre los adverbios oracionales». En: KovAcc1, O. Estudios de granuíticn espafio/a . Buenos Aires, 1986, pp. 163-172; GUTIÉRREZ ÜRDÓÑEZ, S. «Complementos d e verbo enunciativo y atributos de modalidad». En: GUTIÉRREZ ÜRDÓÑEZ, S. La oración y sus funciones. Madrid, 1997, pp. 343-367. 17 WILLEIT, T.L., art. cit. 18 Pozz¡ EscoT, I. Apuntes sobre el castellano de Ayacuc/10. Lima, 1973; EscoBAR, A. «Otra perspectiva de análisis: la difusión del castellano andino» . En: ESCOBAR, A. Variaciones 246 Un proceso de transferencia bidireccional en el boliviano19 y el ecuatoriano/º y también en el utilizado en la mayor parte del Noroeste argentino,21 se emplea, con el valor de mar­ ca oracional reportativa, la forma verbal dice y no la que, en español actual, posee funcionalidad impersonal (dicen), la cual, a primera vis­ ta, sería la adecuada para la finalidad perseguida y solo es ( o ha sido) manejada para ello en algunas áreas andinas muy determinadas, como la zona argentina de Santiago del Estero, o en casos individuales, como el del cronista peruano del siglo XVII Guamán Poma. 22 Creo que este punto (que, extrañamente, no ha sido considerado hasta hoy por los especialistas en español andino) puede ser explica­ do convincentemente si, al igual que en otros casos semejantes,23 se apela para ello a datos derivados no solo de la lengua española con­ temporánea, sino también de otros de procedencia diacrónica. En efec­ to, es perfectamente conocido el hecho de que en español medieval y aun en el utilizado en el siglo XVI,24 tanto la forma apocopada diz ( < dize) como la plena dize/dice poseían valor funcional de expresión im- sociolingüísticas del castellano en Perú. Lima, 1978, pp. 97-137; CERRÓN-PALOMINO, R. «Aspectos socio lingüísticos y pedagógicos de la motosidad en el Perú». En: CERRóN-P ALOMINO, R. y G. SoLis FONSECA (eds.). Temas de lingüística amerindia. Lima, 1990, pp. 153-180; ZAVALA OsNEROS, V. «El castellano de la sierra del Perú». En: ToMOEDA, H. y L. MILLONES (eds.). La tradición andina en tiempos modernos . Osaka, 1996, pp. 81-131. 19 MENDOZA, J.C. «Aspectos del castellano hablado en Bolivia». En: MENDOZA, J.C. Historia y presente del español de América. Valladolid, 1992, pp. 437-499. 20 TOSCANO, H. El español en el Ecuador. Madrid, 1953. 21 FERNÁNDEZMOLINA LÁVAQUE, A.M. «Un calco funcional en el español del Noroeste argentino». Anuario de Lingüística Hispánica, n.º 9, 1993, pp. 59-64. 22 « .. .le dio mal de corasón que cada dia dizen que le daua tres ueses» (GuAMÁN POMA, F. [1614] . Nueva crónica y buen gobierno. Madrid, 1987, p. 129); « ... aunque dizen que dezían que abía otro señor» (ib., p. 264) . 23 GRANDA, G. de. «Replanteamiento de un tema controvertido. Génesis y retención del doble posesivo en el español andino». Revista de Filología Espaiiola, n.º 77, 1997, pp. 139-147. 24 Así Juan de Valdés considera aún que «dezimos dizque por dizen y no parece mal» (en RosENBLAT, A. «Notas de morfología dialectal». En: ESPINOSA, A.M. Estudios sobre el español de Nuevo México (B.D.H. II). Buenos Aires, 1946, p. 211). Véase también el uso, claramente impersonal y pluralizador, de dice en los siguientes pasajes de cartas de Santa Teresa de Jesús: «No han venido las [cartas] que envió por Madrid, adonde venía el memorial o cédula, que dice, sobre la barahunda que ha pasado» (carta a la Madre María de San José, Toledo, 26 de noviembre de 1576; TERESA DE JEsús, Santa. Obras completas. Madrid, 1979, p. 915); «ahí va cada credo, como dice, recaudos a Madrid» (carta a Doña Juana de Ahumada, Ávila, 9 de marzo de 1573; ib., p. 783); «Yo me hice de nuevas. Harto, dice, se huelga y sí debe hacer; para la visita quede lo demás» (carta al Padre Nicolás Doria, Malagón, 21 de diciembre de 1579; ib ., p. 1120). Germán de Granda 247 personal, como lo testimonia todavía Covarrubias ya a principios del siglo XVII. 25 Parece evidente que fue este rasgo lingüístico quinientista, de atri­ bución a diz/dize de contenidos significativos impersonalizadores (equi­ valentes, pues, al uso actual de dicen), el que, habiendo sido llevado a la América hispánica por las primeras oleadas colonizadoras (aun­ que, sin duda, en competencia ya con la forma, más prestigiosa, dizen/ dicen),26 está en la base del empleo mayoritario, en el español andino, de dice como elemento reportativo, claramente impersonal, calcado del valor que en quechua posee el morfema -shi/-si.27 Hasta aquí me he referido a las que podrían ser consideradas ca­ racterísticas definidoras del primer estadio temporal (transferencia Lengua B quechua>Lengua A española) del proceso bidireccional re­ cíproco que aquí nos interesa. Me ocuparé ahora de la segunda etapa del mismo (transferencia Lengua A española> Lengua B quechua), la cual no parece ser tan conocida como aquella y, por ello, no suele ser mencionada en relación con la misma como debería hacerse, sin em­ bargo, al tratarse, sin duda alguna, de dos mecanismos sucesivos in­ tegrados en un mismo fenómeno de transferencia lingüística bidirec­ cional sucesiva. Reducido el tema a sus líneas esenciales, podemos sintetizar los datos básicos del mismo en la constatación de que, en determinadas modalidades diatópicas de la lengua quechua como lo son (al menos) las manejadas en Chachapoyas (Perú) y Cañar (Ecuador), pertene­ cientes ambas al Quechua IIB y en Santiago del Estero (Argentina) dialecto integrado dentro del Quechua IIC,28 el morfema reportativo - shi (en Chachapoyas y Cañar) o -si (en santiagueño) tiende a des­ aparecer en proporción variable (mayor en chachapoyano y cañarejo que en santiagueño) siendo sustituido en su función oracional o tex- 25 «Dizque. Palabra aldeana, que no se debe usar en Corte. Vale tanto como dizen que» (CovARRUBIAS, S. de [1612]. Tesoro de la lengua castellana o espaiiola. Madrid, 1977, p. 479). 26 KANY, Ch. E. «Impersonal dizque and its Variants in American Spanish». Hispanic Review, n .º 12, 1944, pp. 168-177; RosENBLAT, A., art. cit. 27 Es interesante cons tatar que un uso análogo, con dice que como marcador oracional reportativo, se da en español paraguayo por transferencia del guaraní-ndaje/-je. Véase ahora, sobre el tema, PALACIOS ALCAINE, A. «Acerca del contacto de lenguas: español y guaraní». En: Actas del I Simposio Internacional sobre o Bilingüismo. Vigo, 1997, en prensa. 28 CERRÓN-PALOMINO, R., ob. cit., pp. 239-240 y 244-245. 248 Un proceso de transferencia bidireccional tual validadora por nin en Chachapoyas y Cañar, o por ninku en San­ tiago del Estero. 29 Si se aprecia debidamente el hecho de que nin es la forma del verbo quechua niy («decir») equivalente a la española dice y que ninku es traducible en castellano como dicen es fácil deducir, como ya lo ha hecho, acertadamente, Gerald Taylor,3° que tales procesos sustitutorios no son sino calcos de las modalidades reportativas oracionales (dice, dicen) existentes en español andino como transferencias procedentes, a su vez, de calcos de los correspondientes marcadores quechuas, de funcionalidad reportativa, -shi/-si. Como resumen interpretativo de los datos hasta aquí presentados parece difícilmente falsable la integración de todos ellos en un claro esquema de transferencia recíproca de índole puntual sucesiva constituida por dos procesos secuencialmente diferenciados en su dimensión tem­ poral. El primero de ellos determinó, en la totalidad del área andina, la adopción por el español local de dice (o, minoritariamente, dicen), pos­ puesto a la estructura sintagmática modalmente modificada, con valor funcional de elemento evidencia! reportativo (de ámbito oracional o textual) como calco del morfema quechua -shi/-si, dotado de los mis­ mos contenidos significativos. El segundo, de extensión diatópica mu­ cho menor y obligadamente posterior en el tiempo al proceso anterior, consiste en el desplazamiento mayoritario, presente al menos en tres modalidades diatópicas de la lengua quechua (chachapoyana, cañareja y santiagueña), del morfema sufijado independiente de valor reportativo -shi/-si por las formas verbales quechuas nin, «dice» (en Chachapoyas y Cañar), o ninku, «dicen» (en Santiago del Estero), evidentes calcos de los elementos que, en toda el área andina, son utilizados en el español 29 HowARo-MALVERDE, R. Dioses y diablos (tradición oral de Cañar, Ecuador). París, 1981; íd., ob. cit.; TAYLOR, G. «Descripción sucinta de la morfología del quechua chachapoyano». En: TAYLOR, G. Estlldios de dialectología quechua (Chachapoyas, Ferrefíafe, Yauyos). Lima, 1994, pp. 133-163; datos propios sobre el santiagueño. Como ejemplos de los usos mencionados en el texto véanse los pasajes siguientes que corresponden, respecti­ vamente, al quechua cañarejo y al santiagueño: «Chayta pilash mikukush, tllklly laya gal/uta pilash, llltimutaka mishikutapislz pilash kaslzka nin» (HowARD-MALVERDE, R., ob. cit., p . 216) «Pelándolos, estaban comiendo toda clase de gallos y al final estaban incluso pelando el gallo mislzicu»; « Y ninku Dios mana recibisqanta chayna cosasta apaptinqa» (BRAVO, D.A. Estado actllal del quichlla santiague11o. Tucumán, 1965, p. 151) «Y dicen que Dios no los recibe llevando esas cosas» (he modificado la grafía de este último original de acuerdo con las normas del vigente panalfabeto quechua). 30 T AYLOR, G., art. cit., p. 155. Germán de Granda 249 vernáculo para la función reportativa mencionada como calcos, a su vez, del morfema evidencial quechua -shi/-si. En otros (y aun más esquemáticos) términos, han tenido lugar en el área andina, en relación con las funciones desempeñadas por el ele­ mento evidencial reportativo quechua -shi/-si, un primer proceso de transferencia (de sentido Lengua B > Lengua A) por el cual los valores de aquel han sido asumidos por las formas castellanas dice/dicen y, pos­ teriormente, un segundo proceso ( de dirección Lengua A > Lengua B) conducente a la adopción del calco funcional mencionado (trasladado al quechua) por parte de determinadas modalidades diatópicas de esta última lengua en las que su originario morfema reportativo - shi/- si es, de este modo, desplazado por nin/ninku, formas generadas, sin posible duda, a partir de los elementos castellanos dice/dicen, con lo cual se com­ pleta el mecanismo bidireccional de transferencia puntual recíproca que en estas páginas he intentado describir y al que considero, por sus notables peculiaridades distintivas, merecedor de la atención de los es­ pecialistas en el estudio de situaciones de lenguas en contacto, tema este último que ha experimentado en el último decenio un extraordina­ rio y prometedor desarrollo teórico.31 Bibliografía BRAVO,D.A. l 965 Estado actual del quichua santiagueño. Tucumán. CERRÓN-PALOMINO, R. l 987 Lingüística quechua. Cuzco. 1990 «Aspectos sociolingüísticos y pedagógicos de la motosidad en el Perú». En: CERRÓN-PALOMINO, R. y G. SoLÍS FoNSECA (eds.) . Temas de lingüística amerindia. Lima, pp. 153-180. 1994 Quechumara. Estructuras paralelas de las lenguas quechua y aimara. La Paz. 31 Véase, por ejemplo, como testimonio de ello, el recentísimo volumen SALAS, M. Lenguas en contacto. Madrid, 1998, de gran interés para los lectores de habla española por las abundantes menciones que en el mismo se hacen a situaciones de contacto y procesos de transferencia lingüística desarrollados en áreas de la América Hispánica. 250 Un proceso de transferencia bidireccional 1996 «También, todavía y ya en el castellano andino». En GRANDA, Germán de (ed.). Contactos y transferencias lingüísticas en Hispanoamérica. Sig­ no & Seña, n. º 6, pp . 101-123. COV ARRUBIAS, S. de [1612] 1977 Tesoro de la lengua castellana o española. Madrid. CHAFE, W. y J. 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