DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Pontificia Universidad Católica del Perú DT DECON DOCUMENTO DE TRABAJO PERÚ 1990-2021: LA CAUSA DEL “MILAGRO” ECONÓMICO ¿CONSTITUCIÓN DE 1993 O SUPERCICLO DE LAS MATERIAS PRIMAS? Nº 522 Félix Jiménez, José Oscátegui y Marco Arroyo DOCUMENTO DE TRABAJO N° 522 Perú 1990-2021: la causa del “milagro” económico ¿Constitución de 1993 o Superciclo de las materias primas? Félix Jiménez, José Oscátegui, Marco Arroyo Agosto, 2023 DOCUMENTO DE TRABAJO 522 http://doi.org/10.18800/2079-8474.0522 http://doi.org/10.18800/2079-8474.0522 Perú 1990-2021: la causa del “milagro” económico ¿Constitución de 1993 o Superciclo de las materias primas? Documento de Trabajo 522 @ Félix Jiménez, José Oscátegui, Marco Arroyo Editado e Impreso: © Departamento de Economía – Pontificia Universidad Católica del Perú Av. Universitaria 1801, Lima 32 – Perú. Teléfono: (51-1) 626-2000 anexos 4950 - 4951 econo@pucp.edu.pe http://departamento.pucp.edu.pe/economia/publicaciones/documentos-de-trabajo/ Encargada de la Serie: Janina V. León Castillo Departamento de Economía – Pontificia Universidad Católica del Perú jaleon@pucp.edu.pe Primera edición – Agosto, 2023 ISSN 2079-8474 (En línea) mailto:econo@pucp.edu.pe file:///d:/Users/mirtha.cornejo/Dropbox/cisepas%20(1)/Procesando-Documentos%20de%20Trabajo/jaleon@pucp.edu.pe Perú 1990-2021: la causa del “milagro” económico ¿Constitución de 1993 o Superciclo de las materias primas? 1 Félix Jiménez* José Oscátegui** Marco Arroyo*** Lima, agosto de 2023 Departamento de Economía Pontificia Universidad Católica del Perú 1 Los autores agradecen a Waldo Mendoza y a Diego Quispe por proporcionarnos la base de datos que utilizaron en su trabajo. Utilizar la misma base de datos para hipótesis alternativas es fundamental si el objetivo, como es el caso de este trabajo, es la comparación. Nuestra crítica a Mendoza (2023) en modo alguno cuestiona la calidad profesional de su autor. ϝ 5ŜLJŀNJǘŀƳŜƴǘƻ ŘŜ 9ŎƻƴƻƳƝŀ t¦/tΣ hw/L5 L5 ƘǘǘLJǎΥκκƻNJŎƛŘΦƻNJƎκллллπлллнπлрурπноу· ϝϝ 5ŜLJŀNJǘŀƳŜƴǘƻ ŘŜ 9ŎƻƴƻƳƝŀ t¦/tΣ hw/L5 L5 ƘǘǘLJǎΥκκƻNJŎƛŘΦƻNJƎκллллπлллнπсфпрπтотл ϝϝϝ .ŀŎƘƛƭƭŜNJ Ŝƴ /ƛŜƴŎƛŀǎ {ƻŎƛŀƭŜǎ con mención en Economía 1 2 RESUMEN Analizando la experiencia de crecimiento económico de Perú entre 1993-2021, este documento muestra: a) metodológicamente, el uso correcto del Método de Control Sintético (SCM); y, b) analíticamente, que el alto crecimiento económico de Perú entre 2002-2016 no tiene ninguna relación con la Constitución Política de 1993 (CP93), sino con el Superciclo de los Precios de las Materias Primas —en particular, de los minerales— que duró algo más de una década, desde 2002-2003. Nuestros resultados son abiertamente diferentes de los obtenidos por Waldo Mendoza en Constitución y Crecimiento Económico 1993-2021. Además, en consonancia con el papel del superciclo, en este trabajo se analizan las consecuencias del modelo, política y económicamente extractivista, establecido en el Perú desde 1990. PALABRAS CLAVE: Método de control sintético; Evaluación del impacto de las políticas; Modelos de efecto del tratamiento; Crecimiento económico; Economía política; economía institucional. Códigos JEL: A12; B5; C23; C61; D02; D72; D83; O40; O43 ABSTRACT By analyzing Perú’s economic growth between 1993-2021, this document shows: a) methodologically, the correct use of the Synthetic Control Method (SCM); and, b) analytically, that the high economic growth of Peru between 2002-2016 has no relationship with the Political Constitution of 1993 (CP93), but with the Super cycle of the Price of Raw Materials —in particular, of minerals — which lasted for a little over a decade from 2002-2003. Our results are openly different from those obtained by Waldo Mendoza in Constitution and Economic Growth 1993-2021. In addition, in line with the role of the super cycle, this paper analyzes the consequences of the politically and economically extractive model established in Peru since 1990. KEY WORDS: Synthetic control method; Policy impact assessment; Treatment effect models; Economic growth; Political economy; institutional economics. JEL Codes: A12; B5; C23; C61; D02; D72; D83; O40; O43 3 ÍNDICE Presentación y Agradecimientos Introducción Capítulo 1. Los errores en la aplicación del MCS en Mendoza (2023) 1.1 La violación de la condición de convexidad en la aplicación del MCS 1.2 La inestabilidad y el carácter subóptimo de los ponderadores 1.3 El error de incluir el PBI per cápita como predictor o la redundancia de los “otros” predictores Capítulo 2. Es el superciclo de los precios de las materias primas, y no el RECP93, lo que acelera el crecimiento de las últimas décadas 2.1 Aplicación del MCS al periodo 1975-2016 2.2 Aplicación del MCS al periodo 1990-2016 Capítulo 3. Reforma macroeconómica y el patrón de crecimiento primario exportador del periodo 1990-2016 3.1 Las reformas en la institucionalidad de las políticas monetaria y fiscal 3.2 Los efectos del crecimiento durante los años 1990-2016 Capítulo 4. Las instituciones extractivistas desarrolladas durante 1990-2016 4.1 Crítica a la concepción económica neoliberal de Mendoza (2023) 4.2 El «Milagro económico» ocurrió con instituciones económicas extractivistas 4.3 La degradación de la democracia 4.4 La corrupción como proceso sociológico colectivo Capítulo 5. Conclusiones: La verdad extractivista se desnuda… APÉNDICE I. Aspectos Metodológicos del Control Sintético APÉNDICE II. Diccionario y Fuentes de las variables utilizadas APÉNDICE III. La inestabilidad numérica del algoritmo Synth APÉNDICE IV. La Constitución de 1993 y desempeño macroeconómico: ¿Hay evidencia estadística? REFERENCIAS 4 5 Presentación y agradecimientos En esta investigación se analiza críticamente el libro de Mendoza (2023), el mismo que se organiza en torno a la hipótesis de que el régimen económico de la Constitución Política de 1993 (RECP93) es causa del crecimiento económico peruano de las tres últimas décadas. Hay seis artículos de esta Constitución (60, 62, 64, 66, 70 y 71) que, según el autor, configuran el modelo de crecimiento amigable con la inversión privada y otros tres (79, 84 y 86) que contribuyen a una buena gestión macroeconómica. Estos dos conjuntos de artículos son lo que definen lo que el autor llama RECP93. De acuerdo con su explicación de las características del RECP93, este sirvió de respaldo a la privatización y restringió y restringe, en el mayor grado posible, la acción económica del Estado, coincidiendo con la propuesta económico-política que, a nivel internacional, es conocida como neoliberalismo. Mendoza (2023) adhiere a este enfoque ideo-político pese a que, como lo muestra toda la experiencia del desarrollo asiático reciente (incluyendo también a Singapur), la intervención del Estado fue fundamental: promovió proyectos de desarrollo industrial, desarrollo tecnológico y reconversión productiva, apoyando la participación activa de la inversión privada. Por esta razón, analizar críticamente la causalidad que el libro intenta establecer, no puede hacerse sin develar el contenido ideológico que posee. En consecuencia, esta investigación que presentamos no puede dejar de cumplir dos tareas. La primera, mostrar las falencias y errores de Mendoza (2023) cuando utiliza el Método de Control Sintético (MCS). Su mayor error es haber construido un “Perú sintético” cuyo PBI per cápita se comporta de manera totalmente distinta al PBI per cápita del “Perú observado”, durante el periodo previo al RECP3, violando así una de las condiciones básicas del MCS. La segunda tarea consiste en develar su contenido ideológico y sus implicancias en términos del oscurecimiento de una adecuada interpretación de la evolución y configuración de la sociedad y economía peruanas de las últimas tres décadas. Las últimas secciones de esta investigación, cumplen esta función en los términos que esa tarea exige. 6 Luego de comentar críticamente la concepción económica de Mendoza (2023), que es la base de su hipótesis acerca del papel positivo en el crecimiento económico de la Constitución de 1993, se analiza las implicancias institucionales del modelo extractivista primario exportador. Mendoza (2023) cita a Acemoglu y Robinson (2012), pero no menciona que, para estos autores, el carácter del poder político determina el carácter de las instituciones económicas. Por consiguiente, no toma en cuenta que, desde la cúspide del poder, en los años 1990s, se generaron instituciones políticas extractivistas y, consecuentemente, instituciones económicas extractivistas. Mostramos que la corrupción y la degradación de la democracia que hoy impera en nuestro país, son sus resultados. El Estado mínimo y el individualismo, constituyen el sustrato ideológico de este tipo de instituciones. Varios amigos, colegas y personalidades de la academia han leído este trabajo. Agradecemos especialmente a Oscar Dancourt, César Landa, Víctor Caballero, Gabriel Rodríguez, Guillermo Rochabrum y Waldo Mendoza, entre otros, por sus valiosos comentarios y críticas a la primera versión de este trabajo. Parte importante de las observaciones recibidas han sido incorporadas en esta versión final. Pero, nosotros somos los únicos responsables de los errores y omisiones subsistentes. 7 INTRODUCCIÓN En su reciente libro, Waldo Mendoza (2023) sostiene que el crecimiento de PBI per cápita en Perú durante los años 1994-2008 se debe a la constitución fujimorista promulgada en diciembre de 1993, en particular, a su título III sobre el régimen económico que, según él, proporciona un “modelo amigable” con la inversión privada por los contratos ley y por la poca participación del Estado en la economía, y porque incluye artículos que le han permitido a las autoridades económicas —el BCRP y el MEF— realizar “buenas” políticas macroeconómicas. Veamos con qué argumentos se sustenta esta hipótesis. El modelo de crecimiento por el que el país optó en 1993, según Mendoza (2023), se resume en el Artículo 58 de la Constitución Política de 1993 (CP93): “La iniciativa privada es libre. Se ejerce en una economía social de mercado. Bajo este régimen, el Estado orienta el desarrollo del país, y actúa principalmente en las áreas de promoción de empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura” (Mendoza, 2023, págs. 46 y 47). Pero, a renglón seguido afirma que la economía social de mercado “no tiene un contenido definido y preciso” (Mendoza, 2023, pág. 47) y, citando a Kresalja y Ochoa (2012, pág. 100), dice que es “una cláusula abierta (…) que nos hace entender que las reglas de la economía deben regirse fundamentalmente por los mecanismos que proporciona el mercado, pero también que el Estado tiene deberes ineludibles que cumplir” (Mendoza, 2023, pág. 47). Este contenido impreciso de la economía social de mercado, sin embargo, de acuerdo con Mendoza (2023), no invalida que el artículo 58 constituya una “buena guía general para la gestión económica”. “Bajo este paraguas general, dice, el régimen económico de la constitución política de 1993 (RECP93) presenta diversos artículos que buscan promover la inversión privada, elemento determinante del crecimiento económico sostenido” (Mendoza, 2023, págs. 47 y 48). Mendoza (2023) se olvidó de completar la cita de Kresalja y Ochos (2012), pues estos sostienen que dentro de la concepción de economía social de mercado “es también 8 aceptado que el Estado tiene como rol brindar a todos los ciudadanos la posibilidad de tener unos ingresos básicos que les permitan subsistir y participar en la vida política y económica, así como también corregir las imperfecciones del mercado y actuar —cuando no lo hagan los agentes en forma eficiente— combatiendo la exclusión, a la cual puede empujarnos un sistema internacional injusto. A ese rol debe agregarse como obligación primera del Estado la toma de decisiones encaminadas a la satisfacción de necesidades básicas concretas de todas las personas, para que puedan ejercer en igualdad de oportunidades sus derechos fundamentales y tener acceso a una vida digna…” (pág. 101) Siguiendo su argumentación Mendoza (2023) analiza los artículos que, supuestamente, promueven la inversión privada. Por ejemplo, el artículo 60 de la CP93 que recoge el principio de subsidiariedad y que, por lo tanto, “limita el rol empresarial del Estado” habría sido “un gran impulsor de la inversión privada. La privatización, en los primeros años de la década de 1990, de buena parte de esas empresas, muchas de ellas monopólicas (…), abrió espacio para el repunte de la inversión privada, especialmente la extranjera” (págs. 48 y 49). Pero, Mendoza (2023) no proporciona evidencia sobre este repunte de la inversión privada ni sobre el destino de los recursos de la privatización. Entre 1994 y 2001, según información del BCRP, la inversión privada creció a la tasa de 1.6% promedio anual y representaba, en promedio, el 14.8% del PBI. Pero recién, en el periodo 2001-2013 que incluye a los años del superciclo de los precios de las materias primas, su tasa de crecimiento aumentó hasta 11.6% promedio anual y como porcentaje del PBI, en promedio, subió a 17.5%. Si alargamos el periodo hasta 2016, este porcentaje sube a 18.5% El artículo 62 de la CP93 sobre el carácter legal de los contratos es otro de los componentes del “modelo de crecimiento, sustentado en la inversión privada como su motor” (pág. 46). Pero, como dice el propio Mendoza (2023), “por ser contratos (los contratos ley), ya antes de 1993 gozaban de un régimen inalterabilidad porque, en general, ninguna ley puede cambiar ningún contrato” (pág. 54). Al respecto, hay que mencionar que en relación con la explotación de los recursos naturales se implementaron los contratos de concesión a favor de las empresas privadas extranjeras. Además, afirma Mendoza (2023), el artículo 63 de la CP93 establece un trato igualitario a la inversión nacional y extranjera y que, por lo tanto, se trata de “un artículo promotor de la inversión privada porque no discrimina al capital por su origen” (pág. 58). Mendoza (2023) no menciona, sin embargo, que esos contratos favorecieron, unilateralmente, a las empresas extranjeras, pues mientras el Estado 9 no pudo cambiar ninguna de sus cláusulas, ellas si pudieron hacerlo. Así se controló constitucionalmente la posible “inconsistencia dinámica” del Estado, pero se permitió que el contratante se comporte dinámicamente inconsistente. El que estos contratos existan sólo en Perú debería ser suficiente para mostrar que eran innecesarios, ya que en otros países ni los contratantes ni los Estados, ni los exigen ni los proponen. Los otros dos componentes que, según Mendoza (2023), configuran el modelo económico peruano son la “libertad de operar con moneda extranjera” y el “derecho a la propiedad”. Pero, es sabido que estos dos elementos no son exclusivos de la CP93. El primero, “la libertad de operar con moneda extranjera”, existe en casi todas las economías del mundo desde que hizo crisis en los primeros años de la década de 1970, el sistema monetario que surgió en 1944 en la conferencia de Bretton Woods. Como lo dice Bordo (2018), este sistema de paridad ajustable (adjustable peg system) tuvo como propósito “optimizar el sistema de comercio mundial y, al mismo tiempo, permitir que la gestión de la demanda interna preservara el pleno empleo. Requirió controles de capital y se estableció el Fondo Monetario Internacional para ayudar a aliviar los desequilibrios de cuenta corriente a corto plazo” (pág. 6). Es el sistema que acompañó el alto crecimiento económico, sobre todo de los países industrializados, durante los años 1945 a 1973 y que ayudó a salir de las secuelas económicas de la larga recesión de los años 1930 y de la segunda guerra mundial. Siguiendo el conocido Trilema o Trinidad Imposible de la política económica, controlando el movimiento internacional de capitales era posible tener política monetaria independiente y tipo de cambio estable. Luego de la crisis de este sistema, se impuso el actual de tipo de cambio flexible o cuasi flexible, junto a una gran movilidad internacional de capitales. Pero, con la alta volatilidad de capitales que acompaña a este nuevo “sistema”, el valor de la moneda doméstica está sujeta a grandes e inesperadas fluctuaciones, afectando no sólo a la balanza comercial, sino, en particular, al manejo de la inflación. Esta es la razón por la cual, los países, como Perú, se vieron en la necesidad de acumular reservas de divisas para poder estabilizar el tipo de cambio y poder enfrentar posibles súbitas e inesperadas salidas de capital (moneda extranjera, principalmente, el dólar). A diferencia de lo que sostiene Mendoza (2023) esto hizo que el BCRP, además de preocuparse por la estabilidad de precios, también busque morigerar las fuertes fluctuaciones del tipo de cambio, aunque no busque mantener un valor específico del tipo de cambio. Este manejo no es único en Perú, y ha sido reconocido por la academia y aceptado por el FMI (Ostry, et al. 2012; Obstfeld, 2009 y 2021; Obstfeld et al. 2010; Gourinchas y Obstfeld, 2012). 10 El segundo componente, el derecho de propiedad, es parte consustancial de cualquier Estado de Derecho. Solo habría que señalar que para Mendoza (2023) sería mejor dejar al Estado sin ningún margen de acción político-económica. Por esta razón destaca que la CP93 no incluye como razón de una expropiación “el interés social” (Artículo 70), que es la razón por la cual genera un “modelo amigable” con la inversión privada. Esta es, dice, la “notable diferencia” con la constitución de 1979 que “permitía la expropiación por causa de interés social” (Artículo 125), pues la “expresión de interés social prácticamente podría justificar cualquier razón” para la expropiación (pág. 63). La pregunta es, sin embargo, si solo la eliminación de la expresión “interés social” como causa de una expropiación, es fundamental para crear un modelo que impulsa la inversión privada. La constitución chilena, según menciona el propio Mendoza (2023), añade al componente de “interés social” la “preocupación por la seguridad nacional” (pág. 63); sin embargo, esto no fue impedimento para que Chile reciba bastante más inversión extranjera que nuestro país. Por ejemplo, de acuerdo a los datos del Banco Mundial, en los periodos 1993- 2001 y 2002-2016, la entrada neta, promedio anual, de inversión extranjera directa en Perú fue de US$ 1 972.8 millones y de US$ 5 885.0 millones, respectivamente; mientras que, en Chile, en los mismos periodos, la entrada neta, promedio anual, de inversión extranjera fue de US$ 4 345.3 millones y de US$ 14 892.6 millones, respectivamente.2 Finalmente, en lo que se refiere a la gestión fiscal, Mendoza (2023, pág. 69) dice que, de acuerdo con el artículo 79 de la CP93, la iniciativa en el manejo del gasto público le corresponde exclusivamente al Poder ejecutivo y que este artículo establece un fuerte control sobre la tributación y las exoneraciones tributarias. Este artículo, junto al artículo 84 de la CP93 que prohíbe de manera explícita al BCRP financiar al gobierno, le proporciona al MEF —dice Mendoza (2023)— “el instrumental apropiado para hacer una política técnicamente bien sustentada” (pág. 70). En Mendoza (2023) no existe razón alguna para pensar en la necesidad de hacer una reforma tributaria, pues “Cuando la economía crece, crece el empleo, y esos trabajadores pagarán el impuesto a la renta. Cuando la economía crece, aumentan las utilidades de las empresas existentes, o se crean más empresas, con lo que aumentará el impuesto a la renta empresarial. Cuando la economía crece, aumentan los ingresos de los trabajadores y los empresarios, quienes comprarán más, y al hacerlo, pagarán el impuesto general a las ventas (IGV) y en el caso de algunos productos, el impuesto selectivo al consumo (ISC), con lo que la recaudación 2 World Bank Open Data: https://data.worldbank.org/indicator/BX.KLT.DINV.WD.GD.ZS?locations=ZJ 11 aumentará.” (pág. 45). Podríamos agregar: …y en el momento que aumente la tributación habrá mejores sistemas de educación y salud.3 Mendoza (2023) cree en la “economía del goteo” (trickle down economics) o en la teoría del Caballo y el Gorrión mencionada por Galbraith (1982): Si le das suficiente avena al caballo, algo pasará al camino para los gorriones (If you feed the horse enough oats, some will pass through to the road for the sparrows). Sobre el papel del BCRP se destaca su independencia de la política y de los gobiernos para gestionar la política monetaria. Los artículos de la ley orgánica del BCRP de 1992 que establecen su autonomía legal, la estabilidad monetaria como su finalidad, su estructura de gobierno “como producto de la interacción entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo” (Mendoza, 2023, pág. 81) y que elimina la posibilidad que el BCRP le haga préstamos al gobierno, fueron incorporados en los artículos 84 y 86 de la CP93 con lo cual se fortalece su independencia y autonomía. “Atado al cumplimiento de los arreglos constitucionales”, dice Mendoza (2023), el BCRP está impedido de desviarse de su finalidad central, la estabilidad de precios” (pág. 83). Aquí nos está diciendo claramente que el BCRP tiene asignado un solo objetivo, el lograr “una inflación baja y estable”, y cuenta con un solo instrumento, que es la tasa de interés. Sin embargo, debido a las súbitas detenciones del flujo de capitales (sudden stops) y a las fuertes fluctuaciones en el tipo de cambio que afectan al PBI y a la inflación, los bancos centrales, en particular el BCRP, optaron como otro objetivo morigerar dichas fluctuaciones utilizando el instrumento de las “intervenciones esterilizadas”. Esto no está ni en la Constitución ni en la Ley Orgánica del BCRP. Igual ocurrió con el programa Reactiva Perú, una innovación de política adoptada para enfrentar los efectos negativos de la crisis sanitaria del COVID-19, en el sistema financiero, la producción y el empleo.4 En resumen, según Mendoza (2023), entonces, los dos factores que impulsaron el crecimiento económico después del año 1993, fueron, por un lado, la inversión 3 Mendoza (2023) parece sostener que el crecimiento económico es suficiente para corregir los problemas de pobreza y desigualdad del país; que estos serán resueltos por el crecimiento del PBI. Sin embargo, como argumentan Berg y Ostry (2011), la desigualdad y el crecimiento insostenible son dos caras de la misma moneda. 4 Según este programa, “el gobierno otorga garantías a los créditos del sistema financiero a las empresas, y a la vez, esta cartera de créditos es entregada al Banco Central en operaciones de reporte para obtener liquidez. De esta manera el sector productivo se mantuvo operativo durante el estado de emergencia y se evitó un rompimiento de la cadena de pagos que hubiera tenido consecuencias significativas para la estabilidad del sistema financiero y de la economía, en general” (BCRP, 2020, pág. 13). 12 privada protegida constitucionalmente mediante contratos ley y con poca intervención económica del Estado y, por otro, el empoderamiento también constitucional de las autoridades económicas —el BCRP y el MEF. Mendoza (2023) atribuye a la reforma constitucional del año 1993 —o al RECP93—, el crecimiento del PBI per cápita a tasas o niveles mayores que el que hubiera ocurrido si no se hubiera efectuado dicha reforma. Ciertamente, esta reforma fue un cambio institucional destacable del fujimorato; pero, hubo otros hechos o eventos que sí tuvieron incidencia directa en el crecimiento, que el trabajo de Mendoza (2023) no los toma en cuenta, pues para él la causa causarum del crecimiento de los años posteriores a 1993, es la reforma constitucional. Para corroborar su hipótesis Mendoza (2023) utiliza el Método de Control Sintético (MCS), ahora popular, introducido originalmente por Abadie y Gardeazabal (2003) cuando examinaron los impactos económicos del terrorismo vasco. El método permite estimar los impactos de las intervenciones de política en un país, región o cualquiera unidad dados, comparándolo con otro país, región o unidad contrafactual “ficticio” (denominado “sintético”) construido a partir de una muestra de control conformada por otros países, regiones o unidades distintos al país, región o unidad en cuestión —en el que ha ocurrido la intervención de política. La combinación lineal de la muestra, con coeficientes o ponderadores que suman 1, reproduciría un comportamiento similar al país, región o unidad en cuestión durante el periodo previo a la intervención de política. Como dice Kuosmanen et al. (2021) “Técnicamente, el MCS estima el efecto causal del tratamiento (o de la intervención de política) mediante la construcción de un contrafactual de la unidad tratada (unidad donde se ha aplicado la política) utilizando una combinación convexa de unidades similares no expuestas al tratamiento (o a la intervención de política) (…) En el MCS, los pesos se determinan para garantizar que la unidad tratada y el control sintético se parezcan lo más posible, antes del tratamiento, tanto con respecto al resultado de interés como a algunos predictores económicos observados.” (pág. 2).5 Es importante reiterar que el contrafactual o unidad de control sintético debe ser comparable en su trayectoria, en el periodo previo a la intervención de política, con la unidad en la que se produjo esta intervención (Pickett et al. 2022). 5 En las citas, las frases entre paréntesis son nuestras. 13 El MCS utilizado por Mendoza (2023) —cuyos resultados evaluaremos más adelante— podría estar captando la existencia de quiebres estructurales que ocurrieron en nuestro país entre los años 1990-1993. Estos quiebres están relacionados directamente: (1) a los efectos del «fujishock» y su intensificación entre 1990-1992; (2) a la reinserción financiera de la economía al mercado internacional; (3) a la reforma comercial que se inició en la segunda mitad del año 1990 con el propósito de “reintegrar la economía peruana a la economía mundial”; (4) al mejoramiento del clima que dio lugar a un repunte en la pesca; y, (5) a la recuperación importante de la economía mundial que se inició en 1992 (recuperación de EE UU, en primer lugar, pues era en esos años nuestro principal socio comercial). La economía creció cuatro años (1993, 1994, 1995 y 1997) con apreciación cambiaria, crecientes déficits comerciales y notable expansión del crédito en moneda extranjera. Los años 1998-2001 fueron de crisis bancaria y recesión económica: “el tipo de cambio se incrementó casi 30% entre fines de 1997 e inicios de 2000, ya que el Banco Central carecía de las reservas de divisas (posición de cambio) necesarias para bloquear el alza del dólar”; y, como consecuencia de la dolarización del sistema bancario, quebraron cerca de la mitad “de los 25 bancos que bancos que existían en 1997-1998” (Dancourt y Jiménez, 2010, págs. 9 y 16). Lo que ocurrió después en este siglo tienen características distintas: son las reformas del marco institucional de la política macroeconómica efectuadas en los años 2001 a 2003 y el superciclo de los precios de las materias primas que impulsaron el crecimiento económico y que nada tienen que ver con el sustrato ideológico de la RECP93. Por lo demás, las “buenas” políticas macroeconómicas de las dos últimas décadas no se deben a la CP93 sino a las reformas que se hicieron, precisamente, entre los años 2001-2003. Entre 1992 y 2001, el PBI y el PBI per cápita crecen a la tasa promedio anual de 4.2% y 2.4%, respectivamente; y, entre 2001 y 2008, lo hacen a la tasa de 6.6% y 5.7%. Por último, entre los años 2001 a 2013 —periodo que incluye la década del superciclo de los precios de las materias primas—, el PBI y el PBI per cápita crecieron a las tasas de 6.1% y 5.3% promedio anual, respectivamente. El crecimiento económico en estos dos periodos (1992-2001 y 2001-2013) sigue patrones y dinámicas distintas que no se pueden atribuir, necesariamente, al “modelo económico” (así lo denomina Mendoza, 2023) de la CP93. En la sección II se analiza los errores en la aplicación que hace Mendoza (2023) del MCS, que lo conducen a los resultados equivocados que mencionamos más adelante. La hipótesis sobre los efectos positivos de RECP93 sobre el crecimiento de la 14 economía peruana es equivocada. En la sección III se analiza una hipótesis alternativa a la de Mendoza (2023) y se presenta los resultados con las correcciones metodológicas de Kuosmanen et al. (2021) al MCS. Aplicando el mismo método de Mendoza (2023), todos los resultados confirman nuestra hipótesis que la causa del crecimiento rápido del PBI per cápita a partir de los años 2002-2003 fue el superciclo de los precios de los minerales. Suponer que la causa fue el RECP93, es sólo una ilusión jurídica. En la sección IV se revisa las reformas en la institucionalidad de la política macroeconómica de los años 2001-2003 y se describe los efectos del estilo de crecimiento primario exportador de los años 1990-2021, con especial énfasis en lo ocurrido en el periodo 2002-2021, que incluye el superciclo de los precios de las materias primas. En la sección V se analiza las consecuencias político-institucionales de las políticas neoliberales de los años 1990-2021. Se muestra por qué la degradación de la democracia y la corrupción como proceso sociológico colectivo, son fenómenos inseparables del modelo extractivista neoliberal que se impuso en el país desde los años 1990. Finalmente, la sección VI es de conclusiones, en la que se describe cómo la pandemia del COVID19 del año 2020 desnuda la verdad extractivista de los últimos treinta años. 15 CAPÍTULO 1 LOS ERRORES EN LA APLICACIÓN DEL MCS EN MENDOZA (2023) Para la aplicación del MCS6, Mendoza (2023) elige como variable dependiente el PBI per cápita de Perú, porque “mide el nivel de vida promedio de un país” y, como predictores, al mismo PBI per cápita, al capital per cápita, a los términos de Intercambio, a la inflación, a la apertura comercial, al crecimiento poblacional, al capital humano, al ahorro doméstico, a la participación del capital en la producción, a la participación laboral y a la esperanza de vida. Su hipótesis es que el PBI per cápita, como variable dependiente, es influida positivamente por la reforma constitucional o, más específicamente, por el RECP93.7 El MCS se aplica para el periodo 1975-2008 que comprende los años de pre reforma que va de 1975 a 1993 y el periodo 1994-2008 en el que se analiza los efectos de RECP93. La información recogida sobre las variables mencionadas son series de tiempo anuales que cubren todo el periodo de análisis.8 Además, se tuvo que seleccionar un conjunto de países como donantes (63, para ser exactos), es decir, países que no han sido objeto de una reforma similar. El MCS permite construir un contrafactual, que Mendoza (2023) llama “Perú sintético”, mediante promedios ponderados de todas las variables. Las ponderaciones, según el método, son las que minimizan el cuadrado de las diferencias de los valores de las características del “Perú observado” anteriores a la reforma y de los países donde no se ha realizó la reforma y que constituirán el “Perú sintético”. Con las ponderaciones obtenidas, que se supone deberían ser óptimas, se estima el promedio ponderado de cada una de las variables antes y después de la aplicación de la reforma. En el período anterior a la intervención o reforma (1975-1993), estos promedios deben constituir una aproximación a las características y evolución de las mismas variables en el país donde se efectuó la reforma (el “Perú observado”). En este orden 6 Los detalles del MCS puede verse en el Apéndice I. 7 Sobre la supuesta evidencia estadística macroeconómica de esta hipótesis véase Apéndice IV. 8 Para mayor información sobre las variables y sus fuentes, véase el Apéndice II. 16 de ideas, durante el periodo pre reforma 1975-1993, el PBI per cápita del “Perú sintético”, o grupo de control donde no se aplicó la reforma, debe ser casi la réplica del PBI per cápita del “Perú observado”. Luego, por diferencia, se encuentra el efecto de la reforma en el periodo posterior a ella, es decir, el periodo 1994-2008. Si, en este último periodo, la diferencia entre el PBI per cápita del “Perú observado” y el PBI per cápita del “Perú sintético” fuera positiva, se concluiría que el RECP93 “tuvo un efecto positivo en el desempeño macroeconómico del Perú después de 1994” (Mendoza, 2023, pág. 134). Por último, se utiliza la técnica del placebo para evaluar si las estimaciones son significativas aplicando, de manera iterativa, la metodología de control sintético a todos los países (uno por uno) donde no se aplicó la reforma, como si hubieran sido objeto de la misma. Esto permite obtener una distribución de la variable PBI per cápita para compararla con los resultados de la reforma en el PBI per cápita del “Perú observado” (o unidad tratada con la intervención) (Mendoza, 2023; Corredor, 2020; Burgoa y Herrera, 2017). 1.1 La violación de la condición de convexidad en la aplicación del MCS Mendoza (2023) siguió el proceso descrito anteriormente, pero olvidó respetar una de las condiciones del MCS. Hay varias condiciones que deben tomarse en cuenta para asegurar la seriedad de un estudio basado en el MCS. Una de estas condiciones —la que determina si tiene o no sentido realizar la comparación de los resultados en el periodo posterior a la aplicación de la reforma (en el caso que nos ocupa)—, es que las diferencias entre el PBI per cápita del “Perú observado” (o del país analizado) y el PBI per cápita del “Perú sintético” en el periodo anterior a la reforma, sean muy pequeñas.9 En otras palabras, para que tenga sentido la estimación del impacto de la reforma, el país afectado por ella puede ser aproximado por una combinación lineal de los países no afectados por la reforma. Esta es la condición de convexidad: 9 Aparte de la condición de convexidad, los valores de los predictores para la unidad tratada deben estar cerca o dentro del casco convexo de los valores para el grupo de donantes, las otras condiciones son: 1) ninguna unidad en el grupo de donantes puede tener un cambio de política similar; 2) el tratamiento no puede afectar el resultado en el conjunto de unidades de donantes; 3) el cambio de política no debe tener efecto antes de que se promulgue; 4) las bases de datos a utilizarse no incluyan series muy volátiles; y, 5) los predictores deben tener valores para las unidades del grupo de donantes que sean similares a los de la unidad afectada (McClelland y Livia Mucciolo, 2022, págs. 5-6). 17 el país sintético no puede tener un comportamiento contrario al comportamiento del país analizado en el periodo previo a la reforma. Por lo tanto, la comparación tiene sentido solo si, en el periodo anterior a la reforma —los años 1975-1993—, el PBI per cápita del “Perú sintético” es el que “mejor se asemeja” al PBI per cápita del “Perú observado” (Abadie y L’Hour, 2021). Esta es la condición que no cumple el trabajo de Mendoza (2023) en el periodo anterior a la reforma y que, por consiguiente, invalida sus conclusiones. El PBI per cápita del “Perú sintético”, construido con los ponderadores de los seis países seleccionados con la aplicación del MCS, no sigue el mismo comportamiento de su variable endógena o dependiente, el PBI per cápita real, en el periodo 1975-1993. En la tabla 1 se puede observar estos datos y, en los gráficos 1 y 2, su comportamiento para el periodo de análisis 1975-2008, que incluye al período anterior a la reforma, 1975-1993. Fuente: Datos obtenidos de Mendoza (2023) 18 Se puede observar que, en el periodo 1975-1993, los comportamientos de los PBI per cápita no son similares, pues siguen patrones claramente distintos. Ni sus fluctuaciones ni sus tendencias coinciden o se asemejan. Esta afirmación se puede corroborar fácilmente. En efecto, la correlación entre ambas series para el período pre reforma 1975-1993, es negativa y altamente significativa: el coeficiente de correlación tiene un valor de -0.51 con una estadística t igual a -2.444. La combinación lineal de los PBI per cápita de los seis países seleccionados (Bolivia, Brasil, Argentina, Filipinas, Paraguay, y Tailandia) no genera, entonces, un país sintético comparable con el país que se analiza. Albalate et al. (2021) afirma, citando a Abadie (2020), que la similitud de los donantes con la unidad tratada, en el periodo previo a la intervención, es uno de los requisitos más críticos para que el método sintético sea una herramienta adecuada para la evaluación de los impactos de una intervención (pág. 555). Fuente: Mendoza (2023) En consecuencia, la aplicación del MCS efectuado por Mendoza (2023), contradice el requerimiento que explícitamente hace en su texto: “El MCS impone una selección cuidadosa de las unidades de comparación (grupo de donantes), las que (…) tienen que ser suficientemente similares a las unidades de interés (…). En caso contrario, cuando las unidades no son similares, no es posible afirmar si las diferencias 19 observadas en la variable de interés luego del tratamiento entre estos dos grupos de unidades son efecto del tratamiento o de las disparidades en sus características pretratamiento” (pág. 117). Por consiguiente, dos series que se correlacionan negativamente no pueden ser consideradas similares. No se cumple lo que Mendoza (2023) le atribuye a la constitución de 1993, y parece no darse cuenta. Cree que la tasa de crecimiento del PBI per cápita de Perú en el periodo 1994-2008 de 3.34%, mayor que la tasa de 1.9% del PBI per cápita del Perú sintético, se debe a la constitución de 1993, pero no considera que en el periodo previo tiene dos Perú totalmente distintos. La diferencia que encuentra, entonces, es fruto de una construcción errada de su “Perú sintético”: “son fruto de las disparidades en sus características pretratamiento”. Al respecto, Abadie, Diamond y Hainmueller (2015) recomiendan que se evite el MCS si el control sintético no se parece mucho a la unidad tratada en el período de pretratamiento. Igual recomendación hace McClelland y Livia Mucciolo (2022): que no se use el MCS si los resultados del control sintético no se ajustan bien a los resultados de la unidad tratada en el período de pretratamiento (pág. 6). Es esencial para el MCS que la unidad de control sintética (el “Perú sintético”) proporcione una buena aproximación de cómo se habría desarrollado la variable de interés de la unidad tratada (el “Perú observado”) si no se hubiera realizado ningún tratamiento. “Para lograr este objetivo, está claro que los valores de pretratamiento contrafactuales de la variable de resultado (PBI per cápita, en el caso que nos ocupa), proporcionados por la unidad de control sintético, deben estar cerca de los valores reales correspondientes” (Kaul et al. 2021 pág. 1). En consecuencia, el test de placebo ya no tiene sentido si los comportamientos de los PBI per cápita del “Perú sintético” y del “Perú observado”, son distintos en el periodo de pretratamiento o anterior a la reforma. La selección de países no puede ser calificada como eficiente, pues da lugar a un PBI per cápita del grupo de control sintético que se correlaciona negativamente con el PBI per cápita del Perú, precisamente en el periodo 1975-1993. Que sus comportamientos sean contrarios, invalida la aplicación del MCS. Si bien es cierto que no se “busca necesariamente” que los PBI per cápita del “Perú observado” y del “Perú sintético” coincidan exactamente año a año, sus fluctuaciones no pueden ser opuestas, pues tienen 20 consecuencias distintas en sus respectivas tendencias de largo plazo como se puede observar en el gráfico 2. 10 Fuente: Mendoza (2023) Por otro lado, según la Tabla 2 de Mendoza (2023, pág. 127), entre Bolivia y Filipinas hacen el 76% del PBI per cápita del “Perú sintético”. Dado el comportamiento de los PBI per cápita de estos dos países, que crecen muy poco en el periodo post reforma, la brecha está asegurada de antemano, más allá del error cuadrático medio que, imaginamos, debe ser superior a cualquier otro ajuste, como veremos más adelante. Además del error en la aplicación del MCS, ese peso de 76% produce un sesgo hacia abajo al PBI per cápita del “Perú sintético” hallado en Mendoza (2023). El “Perú sintético” construido por Mendoza (2023) y el construido por nosotros — sólo como ejercicio de aproximación a una aplicación rigurosa del MCS que haremos más adelante— tomando en cuenta únicamente Bolivia y Filipinas, tienen, en el periodo previo a la reforma, un coeficiente de correlación de 0.938 con una 10 Es importante mencionar que la alta volatilidad del PBI per cápita y de la inflación en la década del ochenta, fue morigerada bajo el supuesto que el objetivo es analizar el comportamiento de largo plazo de la economía (Mendoza, 2023, pág. 126 y nota de pie de página 38). A pesar de esta “corrección”, se obtuvo una correlación negativa entre las trayectorias del “Perú sintético” y del “Perú observado”. 21 estadística t igual a 15.288. Este coeficiente no es estadísticamente distinto de la unidad. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Asimismo, al construir un “Perú sintético” solo con Brasil y Tailandia —repetimos, sólo como ejercicio de aproximación a una aplicación rigurosa del MCS que haremos más adelante— se obtiene el mejor ajuste durante el periodo previo (véase tabla 2 y gráfico 3). Los ponderadores son 0.534 y 0.466, respectivamente. Para empezar, en el periodo 1975-1993, los PBI per cápita de Perú y de “Perú sintético” con Brasil y Tailandia tienen un coeficiente de correlación positivo de 0.620 con una estadística t igual a 3.259. Este es un contraste importante con el “Perú sintético” hallado por Mendoza (2023). 22 Los ponderadores de Mendoza (2023) no minimizan la suma de las diferencias al cuadrado de los PBI per cápita de su “Perú sintético” y del “Perú observado” en el periodo previo a la reforma. Esto sí ocurre con las diferencias que se obtienen con el PBI per cápita del “Perú sintético” hallado con Brasil y Tailandia. En efecto, la suma de dichas diferencias al cuadrado, en el primer caso, es de 3’199,738 mientras que, en el segundo, es menor: 2’796,435. En otras palabras, el error cuadrático medio (ECM) que se obtiene en Mendoza (2023) igual a 409.9, es mayor que 383.6 obtenido con el “Perú sintético” hallado con Brasil y Tailandia. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) De otro lado, el “Perú sintético” construido con Brasil y Tailandia, muestra un hecho importante que nos da la pauta para una aplicación más rigurosa del MCS en el análisis de las causas del crecimiento del PBI per cápita de Perú en las últimas décadas. Como puede verse en el gráfico 3, las fluctuaciones del PBI per cápita hallado con Brasil y Tailandia, siguen el sentido de las fluctuaciones del PBI per cápita del Perú; es decir, se relaciona positiva y cercanamente al PBI per cápita de Perú; y, prácticamente, coinciden en los años 1995 a 2001. Lo contrario ocurre con las fluctuaciones del PBI per cápita hallado por Mendoza (2023). Claramente, el “Perú sintético” construido con Brasil y Tailandia es consistente con una de las condiciones del MCS y es estadísticamente superior al hallado por Mendoza (2023). Sin embargo, este ejercicio de aproximación tampoco confirma la hipótesis que “después del RECP93, el PBI per cápita del Perú creció más rápido que lo que habría ocurrido en ausencia de este”, ni que “el RECP93 tuvo un efecto 23 positivo en el desempeño macroeconómico del Perú después de 1994” (Mendoza, 2023, pág. 134). Al contrario, en el grafico 3 se puede observar que, recién a partir de los años 2002-2003 el PBI per cápita del Perú crece más rápido. La constitución promulgada a fines de 1993 no puede, por lo tanto, ser la explicación del ligero despegue que ocurre precisamente a partir de 2002-2003. ¿Qué ocurrió en los años 2001-2003? Aunque responderemos a esta pregunta extensamente más adelante, hay que mencionar los siguientes hechos: 1) las reformas importantes en el esquema institucional de las políticas monetaria y fiscal; y, 2) el inicio en los años 2002-2003 del superciclo de los precios de las materias primas que se prolongó hasta el año 2013; en particular, de los precios de los minerales que es el rubro más importante en la composición de las exportaciones tradicionales de Perú. Considérese, además, que en los años 1990 a 2001, el PBI per cápita creció solo a la tasa de 1.0% promedio anual; sufrió una caída de -1.4% promedio anual entre 1989-1993; luego se recuperó a la tasa de 4.2% entre 1993- 1997 (por el rebote estadístico, la mejora relativa en la demanda mundial y en los términos de intercambio); y, después se redujo a la tasa de -0.34% promedio anual en los años de crisis 1997-2001. Y, como ya mencionamos, en el periodo 1993- 2001 creció a la tasa de 2.4% promedio anual. Al respecto, Bonander et al. (2021) nos advierte que se debe determinar o identificar las fuentes contextuales de sesgo al determinar la idoneidad del MCS, sesgos como los mencionados en el párrafo anterior. Estos “sesgos pueden afectar a la mayoría de estudios de antes y después de ser controlados, incluidos (…) los eventos posteriores a la intervención que no tienen un impacto equivalente en los resultados en el control sintético y en la unidad tratada, lo que confunde el efecto de la intervención de interés” (Bonander et al. 2021, pág. 2702). Asimismo, Barr et al. (2022) señala que “la interpretación causal de MCS podría verse afectada por eventos en el período de observación posterior a la intervención que afecta de manera diferente a los grupos de intervención y control” (pág. 2). El trabajo de Mendoza (2023), en consecuencia, vulnera la condición de convexidad y el grupo de control que utiliza no es el apropiado. Esto es así, debido a que la selección de los seis países con sus ponderadores, conforman un pool de “donantes” que configuran un “Perú sintético” cuyo PBI per cápita, durante el periodo de pretratamiento, se correlaciona inversamente con el PBI per cápita de “Perú observado”, país donde se quiere evaluar el impacto de la intervención o de la RECP93. 24 Lo que sí se puede afirmar es que la Constitución de 1993 “formaliza” el modo de crecer primario exportador de la economía peruana que se mantuvo a lo largo de su vida republicana.11 La principal consecuencia de esta nueva constitución fue la configuración de un marco de liberalidad para la apropiación de la renta natural de los recursos, la imposibilidad de implementar políticas tributarias para gravar las sobreganancias por la explotación de los recursos naturales (debido a los contratos ley), el deterioro jurídico del bien o interés común, la subordinación de lo público al interés privado, la desindustrialización prematura; y, el dominio de las instituciones extractivistas sobre las instituciones inclusivas, que afectaron a la democracia. 1.2 La inestabilidad y el carácter subóptimo de los ponderadores Hay otros problemas en el trabajo de Mendoza (2023). En primer lugar, está el problema relacionado con el algoritmo Synth utilizado con Stata para aplicar el MCS. Los pesos de los predictores y los pesos de los países donantes son optimizados conjuntamente. Y, como advierte Kuosmanen et al. (2021), los ponderadores producidos por el algoritmo Synth pueden ser numéricamente inestables y subóptimos. “Como resultado, varios miles de aplicaciones del MCS publicadas hasta el momento se basan en ponderaciones más o menos subóptimas, lo que puede afectar las conclusiones cualitativas” (pág.2). Para aproximarnos a la identificación del problema de la inestabilidad de los ponderadores12, aplicaremos el algoritmo Synth con el software R, para replicar el ejercicio de MCS de Mendoza (2023), y probar si cambian los pesos de los predictores y de los países donantes, y la composición de estos últimos. Al respecto, Kuosmanen et al. (2021) en el apéndice A también muestra que los ponderadores de los donantes difieren sustancialmente al ser estimados con el algoritmo Synth utilizando el software R y Matlab (Pág. 35). No encontramos mejoras sustanciales en las estimaciones de Mendoza (2023) con el uso del software R. El gráfico 4 muestra comportamientos distintos de los PBI per 11 Sobre la importancia de los precios y de la demanda externa de materias primas en los ciclos y el crecimiento de nuestro país, puede verse: Dancourt, Óscar (2009); Ojeda Cunya y G. Rodríguez (2022); Rodríguez, G., R. Vasallo y P. Castillo (2023); Jiménez, Félix (2021). 12 En el Apéndice III puede verse el resultado del ejercicio estadísticamente riguroso de la inestabilidad y el carácter subóptimo de los ponderadores. 25 cápita del “Perú sintético” y del “Perú observado” en el periodo pre reforma 1975- 1993. El coeficiente de correlación de estas dos series sigue siendo negativo (-0.25) con una estadística t igual a -1.10. (Este coeficiente es menor, en valor absoluto, que -0.51 hallado en Mendoza (2023) utilizando Synth con el software Stata). En consecuencia, por la misma razón mencionada anteriormente, las inferencias sobre la brecha entre dichas dos series en el periodo 1994-2008, tampoco tienen sentido, aunque el error cuadrático medio en esta estimación, en el periodo previo a la reforma, es menor (344.1) que el error cuadrático medio (409.9), obtenido con la estimación de Mendoza (2023) Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Nótese, además, que los ponderadores son inestables. Con el software R los países donantes se reducen a cinco (5) y cambian sus ponderadores con los cuales se construye el país sintético (véase Tabla 3). Desaparece Argentina y aumenta significativamente el ponderador de Brasil: sube de 0.058 a 0.193. 26 Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) También cambian los ponderadores de los predictores utilizados en Mendoza (2023) y que fueron estimados con el algoritmo Synth y el software Stata (véase tabla 4). El PBI real per cápita sigue siendo el que más pesa. Los términos de intercambio, la inflación, el ahorro doméstico y la participación laboral aumentan notoriamente su influencia como predictores. El capital humano, la participación del capital y la esperanza de vida reducen sus pesos significativamente. Pero, el conjunto de los diez predictores restantes solo pesa el 2.552%. Nuevamente, este porcentaje reducido parece indicar que los diez predictores restantes elegidos en Mendoza (2023), son irrelevantes para la estimación del control sintético. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) La tabla 5 muestra los valores promedio de los predictores del “Perú observado” y del “Perú sintético” estimados por nosotros utilizando R y por Mendoza (2023) que 27 utilizó Stata. Los valores del “Perú sintético” estimados por nosotros son distintos a los hallados por Mendoza (2023) — por ejemplo, el valor promedio del capital per cápita y de la inflación— pero, se aproximan mejor a los valores del “Perú observado”. Sin embargo, estos resultados obtenidos utilizando el software R, tampoco confirman la hipótesis de Mendoza (2023). Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) En conclusión, con el uso del software R no se obtienen los mismos ponderadores para los países donantes y tampoco para los predictores, no obstante que la aplicación del MCS se realiza respetando lo hecho en Mendoza (2023); es decir, incorporando el PBI per cápita como predictor. Pero, al replicar el ejercicio en Stata sí se obtienen los mismos resultados que en Mendoza (2023). Esto muestra que, sólo un cambio del software manteniendo el algoritmo Synth, produce inestabilidad en los ponderadores y en la composición de los países donantes (véase Apéndice III). En consecuencia, estos ponderadores, como ya se mencionó antes, no pueden considerarse óptimos (Kuosmanen et al., 2021). 1.3 El error de incluir el PBI per cápita como predictor o la redundancia de los “otros” predictores El otro problema que presenta Mendoza (2023), es que los pesos de los predictores propiamente dichos tienen poco impacto en el control sintético: el PBI per cápita tiene un peso de 97.9% mientras que los “restantes” diez predictores tienen un peso de solo 2.1% (véase tabla 4). Como dice Kuosmanen et al. (2021), “Si a la mayoría de los predictores normalmente se les asigna pesos insignificantemente pequeños, 28 entonces la capacidad de MCS para reproducir las características observadas y los factores latentes se ve seriamente comprometida” (pág. 2). Es verdad que es una práctica común incluir como predictores a las variables “dependientes”, pero como demuestra Kaul et al. (2015), incluirlos como uno de los predictores hace que los realmente elegidos como tales se vuelvan completamente redundantes. Este parece ser el caso en Mendoza (2023). Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) En lo que sigue, entonces, probaremos la hipótesis de Mendoza (2023) con el algoritmo Synth y el software R, excluyendo del conjunto de los predictores al PBI per cápita. Las estimaciones, al realizar este ejercicio, siguen siendo subóptimas. El gráfico 5 muestra los resultados obtenidos. El error cuadrático medio, en el periodo 1975-1993, es de 411.2, mayor que el encontrado en Mendoza (2023). De otro lado, el coeficiente de correlación entre el PBI per cápita del “Perú sintético” y el PBI per cápita del “Perú observado” para el mismo periodo 1975-1993, es negativo e igual a -0.591 con un estadístico t igual a -3.024. No hay similitud entre el “Perú sintético” y el “Perú observado” en el periodo de pretratamiento (gráfico 5). En consecuencia, con la exclusión del PBI per cápita como predictor, tampoco se corrobora la hipótesis de Mendoza (2023). Además, al excluir el PBI per cápita del conjunto de los predictores, se altera sustancialmente la composición de los países donantes (véase tabla 6). Dejan de ser 29 países donantes Brasil, Paraguay y Tailandia; y, se incorporan Indonesia, India, Japón y Corea del Sur. Filipinas es el que más contribuye en el grupo contrafactual: su ponderador es de 55.3%. Le siguen Bolivia, Indonesia y Argentina. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Es importante mencionar que, cuando se excluye el PBI per cápita como predictor, los ponderadores de los predictores propiamente dichos adquieren relevancia, comparados con sus pesos obtenidos por Mendoza (2023). Estos son: el capital per cápita que tiene un ponderador de 73.57 %, el crecimiento poblacional con 13.52% y el capital humano con 8.30% (véase tabla 7). Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) 30 Por último, en la tabla 8 se puede observar los valores promedio de los predictores y del PBI per cápita. Los valores promedio de los predictores y del PBI per cápita, hallados sin considerar el PBI per cápita como predictor, se aproximan mejor a los valores promedio respectivos del “Perú observado”. Estos resultados, con excepción de la inflación, son, en general, mejores que los hallados por Mendoza (2023), como puede verse en la tabla 8. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Del análisis efectuado hasta aquí con las estimaciones obtenidas sin considerar el PBI per cápita como predictor, no se puede inferir que estas corroboren la hipótesis atribuida al RECO93 como causa del rápido crecimiento económico observado en las últimas décadas. Por lo demás, los PBI per cápita del “Perú sintético” y del “Perú observado” coinciden estrechamente entre los años 1994 y 2001 (véase gráfico 5). Sus valores promedio son 6034.4 y 6051.6, respectivamente; y, el coeficiente de correlación es de 0.91 con una estadística t igual a 9.038. A partir de 2002 se inicia la divergencia (gráfico 5). Nuevamente, también en este caso, se muestran indicios de la existencia de un evento exógeno de importancia que explican la aceleración del crecimiento a partir de los años 2002-2003. 31 CAPÍTULO 2 ES EL SUPERCICLO DE LOS PRECIOS DE LAS MATERIAS PRIMAS, Y NO EL RECP93, LO QUE ACELERA EL CRECIMIENTO DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS Aplicaremos el MCS con series de tiempo para el periodo 1975-2016 bajo la hipótesis que el crecimiento económico de los años 2002-2016, de notable crecimiento del PBI per cápita (cerca del 5.0% promedio anual), se debe al superciclo de los precios de los minerales (SCPM), que ocurre precisamente en este último periodo. El periodo 1975-2001 anterior a los años del superciclo es totalmente distinto en términos de crecimiento económico. Durante los 26 años previos al superciclo, las tasas de crecimiento del PBI y del PBI per cápita fueron de 1.5% y -0.7%, respectivamente. Entre 1975 y 1987, el PBI creció a la tasa promedio anual de 2.3%, pero el PBI per cápita prácticamente no creció (su tasa fue de -0.2%). Los años 1987 a 1993 fueron de una larga crisis: el PBI y el PBI per cápita decrecieron a las tasas promedio anuales de -3.0% y -4.7%, respectivamente. Es importante notar que entre los años 1975 y 1993 —durante 18 años— prácticamente la economía se estancó: el PBI creció a la tasa promedio anual de 0.3% y el PBI per cápita decreció a la tasa de - 2.0%. Dada las características del periodo 1975-1993, podría decirse que el periodo 1993- 2001, es de recuperación: las tasas de crecimiento del PBI y del PBI per cápita fueron de 4.1% y 2.4%, promedio anual, respectivamente. Pero, este crecimiento, aunque magro, en el lapso de 8 años, se debe a otros factores distintos al RECP93 y a las otras reformas y políticas implementadas por el gobierno que se instala en julio de 1990. Los cuatro años de crecimiento económico (1993, 1994, 1995 y 1997) se debieron fundamentalmente a la recuperación de la demanda internacional (específicamente de la economía norteamericana, nuestro principal socio comercial en ese entonces) —esta creció a partir del año 1992 hasta el año 1997— y a la expansión el crédito doméstico en dólares “por la autorización dada a los bancos comerciales para extender créditos y recibir depósitos en moneda extranjera sin limitación alguna, y por un sistema de encajes, o requerimientos de reservas, que no gravaba el fondeo 32 externo de los bancos vía adeudados con el exterior” (Dancourt y Jiménez, 2017, pág. 7). También tuvo que ver, en parte, el clima que favoreció a la expansión de la producción pesquera. Esta expansión se interrumpió con la crisis asiática y rusa de 1997-1999. En correspondencia con el comportamiento de la demanda mundial, las exportaciones peruanas crecieron a una tasa promedio anual de 1.9% durante 1984- 1992 y de 13.2% durante 1992-1997. Las exportaciones que más crecieron durante este último período fueron justamente las de productos tradicionales pesqueros, en primer lugar, y luego las de productos agrícolas y mineros.13 Sin embargo, hay que señalar que este crecimiento atado a la demanda externa, no tuvo la fuerza suficiente para catapultar el PBI per cápita. Ni los términos de intercambio ni los precios de las exportaciones crecieron notablemente, como sí ocurrió en el periodo posterior a 2002, con la incorporación de China al comercio mundial. Durante el largo periodo 1975-2001, las exportaciones de minerales representaron en promedio el 46.3% de las exportaciones totales. Después, en el periodo 2002- 2016, su participación aumentó al 57.1% del total. Se produjo un cambio significativo en la composición de las exportaciones tradicionales, las mismas que, en ambos periodos, tenían un peso promedio de alrededor de 74% del total de las exportaciones. El superciclo de los precios de los minerales es lo que explica este cambio en la composición de las exportaciones, y la aceleración en el crecimiento del PBI per cápita. Suponemos que el inicio de este superciclo fue el año 2002-2003 con la plena incorporación de China al comercio mundial y el desplazamiento de Estados Unidos como nuestro principal socio comercial. 13 La fuente de los 4 años de crecimiento en los años 1990s, no se encuentra, entonces, en las políticas neoliberales. Estas fueron contrarias al crecimiento y al desarrollo industrial y agrícola: 1) se apreció el tipo de cambio real, al mismo tiempo que se liberalizó el comercio, quitándole competitividad a la producción y exportación de bienes manufacturados, al mismo tiempo que provocaron una notable penetración de importaciones en el mercado interno; 2) la política fiscal tuvo como principal objetivo servir la deuda pública externa: durante 8 años consecutivos se generaron superávits primarios de 1.5% del PBI, en promedio, con ese fin; 3) la política monetaria restrictiva de esos años encareció el crédito y promovió la dolarización del portafolio bancario. El crédito caro no podía generar crecimiento. Por su parte, la dolarización creó un descalce de monedas que, con la crisis que se inicia en 1997-1998 y que eleva el tipo de cambio, provocó quiebras bancarias; 4) por último, las privatizaciones aumentaron las tarifas de los servicios públicos y, con ello, los costos de producción de las empresas. La apreciación cambiaria y las tarifas públicas caras, hicieron perder competitividad a los productores privados en los mercados internacionales. 33 Nuestra hipótesis sobre el papel del superciclo se sustenta, en primer lugar, en nuestros hallazgos sobre la aceleración del crecimiento a partir de los años 2002- 2003 cuando realizamos nuestra crítica a Mendoza (2023) en los acápites anteriores (véase gráfico 5); y, en segundo lugar, al peso importante que tienen los productos minerales en la composición de las exportaciones y que fueron directamente impactados por el superciclo de sus precios. Se produjo, como ya fue dicho, un cambio en la composición de las exportaciones tradicionales provocado por la rápida expansión de la producción minera. Las exportaciones de minerales alcanzaron el 62.4% de las exportaciones tradicionales en el periodo 1975-2001. Este porcentaje aumentó al 77.4% en el periodo 2003-2016. Ciertamente no cambió el carácter primario exportador de la economía peruana; su vector de exportaciones sigue especializado en productos tradicionales que, en promedio, representan alrededor de 74.0% de las exportaciones totales. Lo que cambió fue el liderazgo en el crecimiento de la economía esta vez a favor de los productos minerales cuyo principal demandante fue China, que hizo crecer notablemente sus precios. Fuente: Estadísticas del BCRP El comportamiento del índice de precios nominales de las exportaciones muestra por qué denominamos a los años 2002 a 2013, periodo del superciclo de los precios de los minerales, pues son los que más crecen en esos años (véase gráfico 6). Estos precios crecen a la tasa de 5.2% promedio anual en el periodo 1975-2002 y luego aceleran su tasa de crecimiento hasta alcanzar el 12.0% promedio anual entre los años 2001-2013. Justamente en este último período el PBI y el PBI per cápita 34 alcanzaron las tasas de crecimiento promedio anual más altas: 6.1% y 5.3%, respectivamente. La tendencia del índice de los precios de las exportaciones sigue siendo creciente: decrece entre 2013 y 2016 a la tasa promedio anual de -8.7%, pero luego en los siguientes años 2016 a 2022 crece a la tasa de 8.2% promedio anual. El índice promedio de los precios de las exportaciones en el periodo 1975-2001 es de 35.6 con un coeficiente de variación de 0.14; y en el periodo 2002-2016 es de 95.0 con un coeficiente de variación de 0.354. Los precios promedio en este último periodo son más de dos veces y media que el promedio de los precios del periodo anterior (2.67 veces). Por las razones anteriores, la hipótesis de esta investigación, es que el crecimiento de PBI per cápita en Perú durante los años 2002- 2016 se debió al crecimiento notable de los precios de los minerales durante ese periodo. Para corroborar esta hipótesis aplicaremos la metodología sugerida por Kuosmanen et al. (2021). Casi todos los estudios empíricos con el MCS aplican el algoritmo Synth disponible para R, Matlab y Stata, que fue descrito y sugerido por Abadie et al. (2011). Sin embargo, como se señala en Becker et al. (2018) los ponderadores generados por el algoritmo Synth son numéricamente inestables y subóptimos, con lo cual no se puede encontrar la unidad de control sintética correcta (pág. 2). Kuosmanen et al. (2021) dicen “desafortunadamente, Synth no logra resolver el problema de optimización que se supone que debe resolver; (los pesos de los) predictores son solo artefactos de una falla computacional. (…) Por supuesto, la información más importante para MCS son los pesos de los donantes, w, que se utilizan para formar el control sintético. (…) Una mejora marginal en el ajuste empírico conduce a cambios bastante drásticos en la composición del control sintético” (pág. 19). La comparación de los efectos del superciclo con lo que ocurriría en el “Perú sintético” se realizará para el periodo 2002-2016, utilizando la misma base de datos de Mendoza (2023), aunque, para una correcta aplicación del MCS, eliminaremos de la base de datos a los países que son los productores más importantes de minerales14. Esto, con el propósito de evitar la contaminación entre los países donantes. También utilizaremos los mismos predictores, excepto los términos de 14 Estos países son: China, Australia, Estados Unidos, Rusia, Canadá, Turquía, India, Japón, Corea, Indonesia, Bolivia, Chile, México, Brasil, el Congo, Zambia, Kazajistán, Polonia, Ucrania, Sudáfrica, Irán, Suecia y Mauritania. 35 intercambio, y la misma variable dependiente (el PBI per cápita).15 Todo esto con el único propósito de comparación. Hemos mantenido países con missing data y con información errónea y datos atípicos. 2.1 Aplicación del MCS al periodo 1975-2016 De acuerdo con Kuosmanen et al. (2021), primero se estimaron los pesos de los predictores. Por otro lado, para estimar los pesos de los países donantes, tienen que estar dados los pesos de los predictores. Son nueve predictores —se eliminó la variable términos del intercambio, pues, de acuerdo con el MCS, no se incluyeron los países mineros entre los países donantes. Tampoco se incorporó como predictor a la variable dependiente PBI per cápita, para evitar que los nueve predictores mencionados se vuelvan redundantes. El método utilizado puede verse en el apéndice metodológico. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Los pesos o ponderadores de los predictores se encuentran en la tabla 9. El capital per cápita es el que tiene de lejos el mayor peso (74.87%), los pesos de los otros ocho suman 25.13%. Con estos estimados se inició el proceso iterativo en dos fases, para seleccionar a los países donantes y sus respectivos pesos, y, al mismo tiempo, obtener el PBI per cápita del “Perú sintético”. Fueron seleccionados seis países: 15 Es importante mencionar que Ferman et al. (2018) advierte la ausencia de orientación clara sobre la elección de las variables denominados predictores como una limitación del MCS. Esta falta de orientación sobre cómo elegir los predictores puede conducir a una amplia variedad de especificaciones diferentes en las aplicaciones empíricas del MCS que darían como resultado opciones muy diferentes de la unidad de control (págs. 2 y 3) 36 Argentina, Camerún, Kenia, Sri Lanka, Filipinas y Tailandia. En la tabla 10 se encuentran sus respectivos pesos. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Asimismo, en la tabla 11 se encuentra el balance de las nueve variables consideradas como predictores y de la variable dependiente, el PBI per cápita, del “Perú observado” y del “Perú sintético” en el periodo 1975-2001, anterior al inicio del superciclo de los precios de los minerales. Las diferencias entre sus valores son muy pequeñas, razón por la cual se puede afirmar que el “Perú sintético” reproduce bien las características del “Perú observado”. La excepción es la inflación, cuyos valores promedio son totalmente diferentes. Sin embargo, como se puede apreciar en la tabla 9, su peso en la definición del “Perú sintético” es nulo. 37 Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Lo que hay que destacar es la alta correlación positiva entre los PBI per cápita del “Perú observado” y del “Perú sintético”, en el periodo anterior al superciclo: el coeficiente estimado es de 0. 781% con una estadística t igual a 6.245. Además, se obtiene un error cuadrático medio igual 276.7, mucho menor que el obtenido por Mendoza (2023) y que expresa que hay un buen ajuste en el periodo de pretratamiento (1975-2001). En efecto, en el gráfico 7 se puede observar que los mencionados PBI per cápita durante el periodo 1975-2001, presentan movimientos similares y cercanos. 38 Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) En el periodo posterior 2002-2016, las trayectorias de ambos PBI se distancian año tras año revelando que el que corresponde al “Perú observado” crece más rápido que el PBI per cápita del “Perú sintético”. Las tasas de crecimiento son 4.4% y 3.0% promedio anual, respectivamente. En resumen, entonces, la información de la tabla 12 y el gráfico 7 de los PBI per cápita, confirman la hipótesis que el rápido crecimiento económico registrado en los años 2002-2016 se debe al superciclo de los precios de los minerales. Mientras el PBI per cápita del “Perú observado” casi se duplicó entre los años 2001- 2016 —aumentó 90.8%— el PBI per cápita del “Perú sintético” aumentó en solo 39 56.4%. En el periodo del superciclo de los precios de los minerales, el “Perú observado” registró un PBI per cápita promedio de US$ 9 087; 15.4% por encima del PBI per cápita promedio del “Perú sintético”. El gráfico 7 y la tabla 12 muestran la discrepancia entre el “Perú observado” y el “Perú sintético”. En efecto, el promedio de la brecha estimada en el periodo de pretratamiento es de US$ -12.73; mientras que el promedio de la brecha durante el periodo del superciclo es de US$ 1 200.1 (de 2011). En el último año del periodo de análisis, 2016, la brecha estimada alcanza los US$ 2 239 (de 2011). Los resultados obtenidos corroboran, entonces, la hipótesis que el Perú creció más rápido durante el superciclo de los precios de los minerales y no después del RECO93. Esto no hubiera ocurrido en ausencia de este superciclo, pues la economía hubiera seguido la trayectoria que registró en los años 1990s. El RECP93 no tuvo efecto alguno en el crecimiento; no hay brecha notoria entre el “Perú observado” y el “Perú sintético” durante los años posteriores al RECO93 hasta el año 2001 (véase gráfico 7). No obstante haber obtenido estos resultados, hay que mencionar que los años anteriores a la década de los 1990s, fueron muy volátiles para la economía peruana; sobre todo el segundo lustro de la década de los 1980s. Además, como los regímenes políticos imperantes en los ochenta y noventa fueron totalmente distintos, es mejor analizar si, en el mismo periodo neoliberal, se hubiera producido el despegue del producto per cápita en ausencia del superciclo de los precios de los minerales. De otro lado, hay que tomar en cuenta —de acuerdo con la información del BCRP— que recién a partir del año 2002 el PBI per cápita empieza a crecer hasta alcanzar en el año 2005 el nivel que registró en el año 1981. Durante los años 1994-2001 el PBI per cápita se mantuvo prácticamente estancado con un promedio de S/. 8225 soles a precios de 2007 y un coeficiente de variación de 0.033.16 2.2 Aplicación del MCS al periodo 1990-2016 16 La información utilizada para el análisis del crecimiento de la economía peruana con el MCS, es la de Mendoza (2023). Esto, como ya se ha dicho, permite comparaciones de nuestros resultados con los resultados erróneos obtenidos en Mendoza (2023). 40 Los años 1975 a 1992 fueron años de crisis y de alta volatilidad macroeconómica y con hiperinflación en el último lustro de la década de los años 1980s. El PBI per cápita se redujo notablemente hasta alcanzar en los años 1990-1992 valores similares a los registrados a fines de los años 1950s. Encontrar un contrafactual que reproduzca los efectos de estas crisis sobre el PBI per cápita no es una tarea estadística fácil. Como se puede observar en el gráfico 7, hay una brecha notoria entre los años 1985-1989. Otro elemento importante a tomar en cuenta es que, desde el año 1975 hasta los años 1992-1993, los términos de intercambio disminuyeron sistemáticamente; es decir, registraron una tendencia marcadamente decreciente y se estancaron entre los años 1993-2001, como puede verse en el gráfico 8. Pero, a partir del año 2002 crecieron como resultado del superciclo de los precios de los minerales. Fuente: Estadísticas del BCRP Por las razones anteriores, el periodo 1990-2016 parece ser el más adecuado para analizar, mediante el MCS, el efecto del superciclo en el crecimiento de la economía peruana. Con este nuevo periodo de análisis, el número de años previos al inicio del superciclo, se reduce a 11, de 1990 a 2001. Este nuevo periodo de pretratamiento debe generar un “Perú sintético” más cercano al “Perú observado”. Comparado con el que obtuvimos en el periodo 1975-2001. Los pesos o ponderadores de los predictores hallados con la misma metodología descrita en el Apéndice I, se encuentran en la tabla 13. El que corresponde al capital per cápita sigue siendo el más alto (54.43%); los pesos de los ocho predictores 41 restantes suman 45.57%. Aumentan considerablemente los pesos de Capital humano y Ahorro doméstico: ambos suman 33.74% Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Nuevamente, aplicando la metodología de Kuosmanen et al. (2021), se estima los pesos de los países donantes al mismo tiempo que se identifica cuáles son (tabla 14). El número de países donantes sigue siendo seis: Argentina, Ghana, Sri Lanka, Madagascar, Filipinas y Tailandia. Los países de Camerún y Kenia son sustituidos por Ghana y Madagascar. El peso de Ghana es de solo 0.1% y el de Madagascar de 6.8%. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Con estos países y sus respectivos pesos se obtiene el PBI per cápita del “Perú sintético” y los promedios de los predictores para el periodo previo al superciclo de los precios de los minerales, 1990-2001. El respectivo balance de estas variables que 42 se presenta en la tabla 15 muestra la similitud del “Perú sintético” con el “Perú observado”. No hay prácticamente diferencia entre los valores de la variable endógena, ni entre los valores de los predictores, con excepción de la inflación que, como en el caso anterior, presenta diferencias notables. Sin embargo, hay que mencionar que el peso de la inflación es prácticamente nulo, al igual que en el caso anterior; lo que significa que se trata de un predictor sin importancia significativa. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) En el gráfico 9 y en la tabla 16 se puede observar que existe un mejor ajuste entre las trayectorias del “Perú observado” y del “Perú sintético” en el periodo 1990-2001, previo al año 2002. En efecto, la trayectoria del PBI per cápita del “Perú sintético” es muy similar a la del “Perú observado”; están correlacionados positivamente con un coeficiente de 0.962 y una estadística t igual a 11.212. Además, el error cuadrático medio de ambas variables es igual a 137.0. La suma de sus diferencias representa el 1.1% del promedio del PBI per cápita del “Perú observado”. Del 2002 al 2005 la brecha es reducida; en estos años la economía crece a la tasa de 5.2% promedio anual. A partir del 2006 hasta 2010 la economía crece anualmente a la tasa de 7.0% y el producto per cápita a la tasa de 6.1%. A partir de esos años la brecha se agranda. En el año 2016, el PBI per cápita del “Perú observado” es superior en 15.5% al PBI per cápita del “Perú sintético”. Sin el superciclo de los precios de los minerales esta brecha no se habría producido (tabla 16) 43 Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) 44 Todos los resultados confirman nuestra hipótesis que la causa del rápido crecimiento del PBI per cápita en el periodo 2002-2016, es el superciclo de los precios de los minerales. No hay razón alguna para suponer que el RECP93 tuvo un efecto positivo en el desempeño de la economía del Perú después de 1994. Los PBI per cápita del “Perú observado” y del “Perú sintético” de los años 1996-2001, registraron magnitudes prácticamente iguales (véase gráfico 9 y tabla 16). En el gráfico 10 se muestra la brecha del PBI per cápita real del “Perú observado” y del “Perú sintético”. Esta brecha es prácticamente igual a cero en seis años del periodo de pretratamiento (anterior al superciclo de los precios de las materias primas). La brecha promedio del periodo 1990-2001 representa el 0.1% del respectivo promedio del PBI per cápita real del “Perú sintético”. Además, como era de esperarse, en el periodo post tratamiento (o periodo del superciclo de los precios de las materias primas), la brecha es positiva y creciente: de un promedio de 4.3% del PBI per cápita real del “Perú sintético”, aumenta a 10.5% en el año 2008, a 16.5% en 2013 y a 15.5% en 2016. En este último año la brecha es de US$ 1 579 del año 2011). Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) Para evaluar la significancia de las estimaciones obtenidas con el MCS aplicaremos el test de placebo sugerido por Abadie y Gardeazabal (2003). El test consiste en buscar si el efecto del superciclo de los precios de los minerales encontrado para Perú también se presenta en cada uno de los otros países de la muestra de control 45 o de países donantes elegido. Evaluaremos la significancia solo de los resultados obtenidos para el periodo 1990-2016, periodo que, a diferencia de 1975-2016, registra, en los años previos al superciclo, un mejor ajuste (un error cuadrático medio más bajo). Con este fin, aplicamos el MCS a cada uno de los países donantes (excluyendo a Perú), buscando si se produce el mismo efecto después del año 2001 en el PBI per cápita real de cada uno de dichos países que, de acuerdo con el test, son denominados países placebo. Son 51 países placebo. Por definición, la prueba será robusta si no se encuentra en estos países placebo después de 2001, el mismo efecto del superciclo de los precios de los minerales encontrado en el PBI per cápita real del “Perú observado”. Fuente: Datos primarios de Mendoza (2023) En el gráfico 11, la línea roja oscura representa la brecha del “Perú observado” y del “Perú sintético” y las otras líneas grises representan las respectivas brechas de los placebos. Se puede ver que ninguno de los efectos placebo resulta similar al efecto encontrado en el “Perú observado”. Esto indica que nuestras estimaciones son significativas; no son resultados de la casualidad o del azar. Las brechas de control sintético de cada uno de los países placebo están por debajo de la brecha del “Perú observado”, o se acercan a cero o están por debajo de cero, después del año 2001. Esto prueba que el efecto del superciclo es “exclusivo” para Perú, pues aplicando el mismo MCS a los demás países de la muestra elegida, estos países contrafactuales 46 no registran impactos positivos del superciclo similares al ocurrido en el “Perú observado”. En otras palabras, el test muestra que la brecha estimada para Perú es grande en relación con la distribución de las brechas de los países que no estuvieron expuestos al superciclo; en consecuencia, podemos decir que nuestras estimaciones proporcionan evidencia significativa de un efecto positivo importante del superciclo de los precios de los minerales en el PBI per cápita de Perú durante los años 2002 a 2016. El gráfico 11 incluye solo 17 países de los 51 placebos, más el Perú. Los elegidos son los que presentaron en el período 1990-2001 (periodo anterior al superciclo) errores cuadráticos medios iguales o menores que 205.5, límite máximo que se obtiene sumándole el 50% al error cuadrático medio encontrado para Perú (137.0 más 50%). El criterio es no alejarse demasiado de este error cuadrático medio. Como se recordará, la condición de convexidad exige que en el periodo de pretratamiento (que es 1990-2001), el país sintético y el país observado, tengan comportamientos y valores muy similares, lo que significa que las brechas deben ser relativamente pequeñas o acercarse a cero.17 Debido a que estamos considerando 17 países de control, se puede afirmar que la probabilidad de estimar una brecha de la magnitud de la brecha obtenida para Perú bajo una permutación aleatoria del superciclo de los precios de los minerales en nuestros datos, es de 5.5%. Este porcentaje, según Abadie, et al. (2010, págs. 502- 503), es un nivel de prueba típicamente utilizado en los tests convencionales de significancia estadística. En consecuencia, los resultados obtenidos para el periodo 1990-2016 con el MCS, corroboran nuestra hipótesis sobre el superciclo de los precios de los minerales como causa del crecimiento económico de Perú en las dos últimas décadas. Las brechas de la mayoría de los países placebo se encuentran, después de 2001, cerca a cero o por debajo de cero. Hay solo tres países cuyas brechas están relativamente 17 No obstante que cumplían esta condición, los países de Malta y Panamá, no fueron incluidos por el comportamiento atípico o anormal de sus brechas, en el periodo posterior a 2001. El primero, presentó una brecha negativa, creciente en valor absoluto desde el año 2001, que en el periodo 2011-2016 alcanzó un valor promedio negativo de aproximadamente US $ 3 000 (de 2011). El segundo, luego de registrar una brecha negativa en los años 2000 a 2004, cambió de signo en el año 2005 para después seguir una tendencia notablemente creciente hasta alcanzar, en el periodo 2012-2016, una brecha promedio de US$ 5 014 (de 2011). 47 por encima de cero, pero por debajo de la que corresponde a Perú. Esto quiere decir que todos estos países placebo no fueron afectados, como si lo estuvo Perú, por el superciclo de los precios de los minerales. 48 Otra forma de evaluar la brecha de Perú en relación con las brechas obtenidas para los países placebo es, según Abadie, et al, (2010, pág. 503), observar la distribución de las proporciones de los errores cuadráticos medios posteriores a 2001 con los errores cuadráticos medios anteriores a 2001, de los 51 países placebos y el Perú. En el gráfico 12 se puede ver esta distribución ordenada de mayor a menor. Para el Perú se obtuvo, en el periodo del superciclo 2002-2016, un error cuadrático medio que es 7.6 veces el error cuadrático medio que se obtuvo en el periodo 1990-2001, anterior a este superciclo. Esto significa que la probabilidad de obtener dicha proporción en el periodo del superciclo de los precios de los minerales es de 1/52 = 21.2% que es un nivel moderadamente confiable y significativo. Es importante notar que sólo diez países registraron ratios mayores que el de Perú (véase gráfico 12); pero ocho de estos diez presentaron brechas negativas, que, por lo tanto, se ubican por debajo de cero. Las excepciones son Panamá, con un comportamiento atípico y Bélgica que reportó un error cuadrático medio en el periodo de pretratamiento (es decir, antes del superciclo) mayor que el límite máximo establecido de 205.5. En conclusión, el modo de crecer de la economía, dependiente de factores externos, no cambió durante las tres décadas de neoliberalismo. Lo que cambió a partir de los años 2001-2002, fue el liderazgo de los factores externos. El crecimiento económico espectacular de China y el superciclo de los precios de los minerales asociado a este crecimiento, fueron la explicación de la recuperación significativa del PBI per cápita: este creció sostenidamente a partir del año 2002, aunque recién en el año 2005 alcanzó sus niveles registrados entre los años 1981 y 1987. El superciclo de los precios de los minerales generó un intenso proceso reprimarizador que afectó la capacidad productiva para el mercado interno. Cayó la participación de la manufactura en la generación del PBI, retrocediendo hasta los niveles de los primeros años de la década de 1950, y aumentó la participación de la producción de servicios de baja productividad, donde se concentra la informalidad. Pero, como se verá más adelante, también dañó las instituciones. Fortaleció a las instituciones extractivistas, que favorecen el rentismo y la ausencia de innovación, que debilitan la democracia y facilitan la corrupción. Asimismo, dañó la capacidad del Estado para proveer seguridad, salud, y educación de calidad, y menoscabó la independencia del poder judicial. El interés público se subordinó al interés privado y el interés común se sustituyó por el individualismo. 49 CAPÍTULO 3 REFORMA MACROECONÓMICA Y EL PATRÓN DE CRECIMIENTO PRIMARIO EXPORTADOR DEL PERIODO 1990-2016 La década de 1990 termina con las crisis de 1998-1999 cuyos efectos se prolongaron hasta el año 2001. Las políticas macroeconómicas que se implementaron durante esa década, no fueron útiles para salir de la recesión. Los economistas que se incorporaron al BCRP y al MEF durante el gobierno de Toledo, promovieron un cambio sustantivo en el esquema institucional de las políticas monetaria y fiscal, entre los años 2001-2003, que permitieron salir de la crisis e iniciar la desdolarización del sistema financiero. 3.1 Las reformas en la institucionalidad de las política monetaria y fiscal Se modernizó la política monetaria. Desde el año 2002 se adoptó la fórmula trinitaria que hoy es lugar común en la banca central de países desarrollados. Esta comprende, primero, un esquema de metas explícitas de inflación con el que se busca anclar las expectativas inflacionarias de los agentes económicos; segundo, una regla monetaria a la Taylor, es decir, el instrumento tasa de interés administrado por la autoridad monetaria para reaccionar ante los desvíos de la inflación con relación a su valor meta o ante la brecha del producto efectivo respecto del potencial; y, tercero, un régimen de tipo de cambio flexible con intervenciones esterilizadas de la autoridad monetaria para evitar sus fuertes fluctuaciones, que podrían afectar a la inflación, y para no afectar la producción de bienes transables internacionalmente. Por el lado de la política fiscal, en marzo del año 2003 se puso en funcionamiento el Programa de Creadores de Mercado Interno de Deuda Pública en soles con la participación de cinco importantes bancos privados, como parte de una estrategia de sustitución gradual de deuda externa por interna, a fin de reducir los riesgos asociados al tipo de cambio y a las tasas de interés a los que estaba expuesta la deuda 50 pública total.18 Otro cambio importante fue la introducción de un modelo dinámico de análisis de la sostenibilidad de la deuda pública y, por tanto, de la política fiscal. A diferencia de los modelos conocidos, basados en Domar y Blanchard, el modelo dinámico considera dos tipos de deuda (interna en soles y externa en moneda extranjera). Finalmente, se derogó la ley de prudencia y transparencia fiscal (ley 27245) que, en 1999, había formalizado la regla fiscal procíclica utilizada durante la década de 1990 que disponía que el gasto no financiero real del Gobierno general no podía exceder la tasa de 2%. De acuerdo con la nueva ley de responsabilidad y transparencia fiscal (Ley N° 27958), en el Marco Macroeconómico Multianual 2005- 2007 (otro de los instrumentos de modernización de la gestión fiscal), se incorporó por primera vez un capítulo sobre política de endeudamiento y otro sobre dinámica de la deuda y su sostenibilidad (véase Jiménez, 2008, págs. 25-26). Era claro, sin embargo, que con una baja presión tributaria (que se situaba en promedio en 13% en esos años) no se aseguraba un manejo fiscal sin poner en riesgo la construcción de la democracia en un país pobre y con notorias necesidades insatisfechas en educación, salud y bienestar. Para terminar de modernizar la política fiscal debió realizarse una auténtica reforma tributaria (eliminando la elusión y la evasión) para que, con el pasar de los años, aumente sustancialmente la presión tributaria. Sin duda, las reformas en la institucionalidad de las políticas fiscal y monetaria, crearon un moderno contexto macroeconómico superior al imperante en los años 1990s, pero no fueron suficientes ni tuvieron la fuerza del superciclo de los precios de los minerales que, junto con el crecimiento de la economía China, provocaron el despegue del PBI per cápita en los siguientes años. 3.2 Los efectos del crecimiento durante los años 1990-2016 El patrón de crecimiento de la economía peruana dependiente de factores externos es una constante en su historia económica. Lo fue en los años 1990s como lo fue durante los años 2002-2016 y lo sigue siendo hasta la fecha. 18 La idea era que, con una deuda pública interna en soles, creciente y a plazos cada vez más largos, se crearía el espacio para la incorporación de reglas fiscales contra cíclicas; se estimularía la expansión del mercado doméstico de capitales, también en moneda local, para disminuir la vulnerabilidad del sistema financiero a los riesgos cambiarios y a choques externos adversos; y, se desdolarizaría el mercado financiero. 51 Lo que cambió fue la composición de los productos primarios en el vector de las exportaciones, así como la composición de sus socios comerciales. En los años 2002- 2016, a diferencia de lo que ocurrió en los años 1990s, adquieren importancia significativa en el crecimiento económico los productos minerales y la demanda notable de China por estos productos. El PBI de esta economía creció a la tasa promedio anual de 10.7% entre los años 2002-2011, convirtiéndose en la segunda economía más grande del mundo. Es el período del superciclo de los precios de los minerales, así llamado porque estos crecen a una tasa de dos dígitos, 12.0% promedio anual. La participación de los minerales aumentó más de 10 puntos en el total de las exportaciones (véase tabla 17). Fuente: Estadísticas del BCRP El superciclo y la demanda de China por los productos minerales dieron lugar a un alto crecimiento del producto que duró más de una década. En efecto, durante los años 2002-2013, el PBI creció a la tasa promedio anual de 6.1%. La duración y magnitud de esta tasa de crecimiento es solo comparable al crecimiento registrado durante nueve años, de 1958 a 1967, y que alcanzó la tasa promedio anual de 6.5%. Este periodo corresponde a los años de industrialización basado en la sustitución de importaciones. Por contraste, el periodo reciente dominado por el superciclo de los precios de los minerales, corresponde a años de crecimiento con un marcado sesgo anti industrial-manufacturero y a favor de la producción de no transables internacionalmente, como la de los sectores comercio, servicios y construcción, entre otros. 52 Este patrón de crecimiento fue reforzado con el cambio en los precios relativos en contra de las exportaciones no tradicionales y a favor de la explotación y producción de bienes primarios, como la minería, con ventajas naturales de productividad. Durante los años 2002-2013 se firmaron tratados de libre comercio con varios países, mientras el tipo de cambio real decrecía a la tasa de -2.8% promedio anual, provocando una fuerte apreciación de nuestra moneda. Estas políticas cambiaria y comercial le quitaron competitividad a la producción y exportación de manufacturas, dando lugar a una notable penetración de importaciones en el mercado interno. El gobierno de Alan García, reforzó las ventajas competitivas naturales del crecimiento primario exportador abaratando el costo del trabajo, firmando TLCs y abriendo más el comercio a las importaciones con mayores reducciones de aranceles. El incremento de la dependencia de importaciones de la economía peruana fue notable. Los insumos y bienes de capital importados representaban el 67.4% de la producción manufacturera en el año 2001 y el 120.4% en el año 2008. El total de bienes importados asciende a 144.0% de la producción manufacturera del año 2008 y 137.9% de la producción manufacturera del año 2016. En el año 2013 el total de importaciones representó el 101.1% de la producción agrícola y manufacturera. La economía peruana pasó a importar bienes manufacturados en magnitudes superiores al total de su producción interna. El total de las importaciones ya superan a la suma de la producción agropecuaria, pesquera y manufacturera. Esta notable penetración de las importaciones en el mercado interno, ocurre junto al predominio de las exportaciones de productos tradicionales: alrededor de 73.0% del total de las exportaciones. Las exportaciones de minerales del periodo 2001-2022 representan el 80% del total de las exportaciones tradicionales El crecimiento de las dos últimas décadas no modernizó la estructura productiva. Somos ahora una economía menos manufacturera y más terciarizada con empleos de muy baja calificación y productividad. Los tres sectores (Comercio, Servicios y Agropecuario) explican el 66.7% del PBI y 83.9% del empleo. Si a los tres sectores mencionados se le adiciona el sector Construcción, estos cuatro sectores explican el 72.5% del PBI y el 89.87% del empleo. Además, en estos cuatro sectores se encuentra la mayoría de empresas de «1 a 10 trabajadores». Del total de la PEA ocupada, el 72.4% se encuentra en empresas «de 1 a 10 personas» donde el ingreso promedio mensual es de S/. 1,140.6. Si consideramos que el 67.6% de la PEA ocupada tiene solo «hasta» educación secundaria y cuyo ingreso promedio mensual es de S/. 53 1,116.4, entonces gran parte de los trabajadores de las empresas «de 1 a 10 personas» tiene baja calificación. Además del conjunto de trabajadores en este tipo de empresas, el 89.21% (10 millones 838 mil) son informales, cifra que equivale al 89.18% del total de trabajadores informales. En resumen, la informalidad se concentra, por un lado, en los sectores de Comercio, Servicios y Agricultura y, por otro, en empresas «de 1 a 10 personas», donde la productividad y la calificación de los trabajadores es muy baja. En la lógica del modelo neoliberal está la opción por la ventaja comparativa de especializar al país en la extracción de los recursos y usufructuar de su renta natural; también está la apuesta por un crecimiento exportador en base al mercado externo y al capital extranjero, dejando de lado el desarrollo de los mercados internos (en clara oposición a los modelos de crecimiento endógeno). Según su dogma, los países comercian porque tienen distintas especializaciones, y se benefician, por lo tanto, si cada uno produce y vende lo que sabe hacer relativamente mejor. Así se crearon enclaves que no tienen conexiones con la economía interna, sin consideración de los costos medioambientales de la explotación de recursos primarios, y sin tomar en cuenta los intereses de la comunidad nacional de la sierra y la selva del país, ni respetar sus derechos. Se fomentó así una competitividad espuria abaratando el costo del trabajo (flexibilizando el mercado laboral) y desmantelando los estándares regulatorios (race to the bottom) para atraer al capital extranjero. En consecuencia, con el modelo primario exportador (distinto al modelo exportador de los países del Asia), impulsado por los altos precios de los minerales y liderado por las exportaciones de estos productos, se descuidó la expansión y creación de mercados internos, y se renunció a las políticas sectoriales para diversificar el aparato productivo, al aumento de los sueldos y salarios y al mantenimiento de un tipo de cambio real estable y competitivo. La fuente del crecimiento se mantuvo fuera de las fronteras nacionales. En resumen, el crecimiento económico de las últimas décadas no se basó en aumentos de la productividad, favoreció a los sectores no transables (servicios y construcción), mantuvo las brechas tecnológicas y de productividad entre regiones y entre sectores, no generó mejoras sustantivas en la distribución del ingreso, y precarizó y dañó la calidad de los sistemas de educación y salud. Ya no será posible replicar la tasa de crecimiento de los años 2003-2013, si no crecen, como lo hicieron en dicho periodo, la demanda de minerales y sus precios. No hay 54 nada en la economía internacional que indique que vuelva a ocurrir en un período cercano ese súper boom del ciclo de las mate