Homenaje Luis Jaime Cisneros Tomol Editor: Eduardo Hopkins Rodríguez Diseño de carátula: Giselle Scheuch Copyright© 2002 por Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Plaza Francia 1164, Lima Telefax: 330-7405. Teléfonos: 330-7410, 330-7411 E-mail: feditor@pucp.edu.pe Obra Completa rústica: 9972-42-473-1 Tomo 1: 9972-42-474-X D.L. 1501052002 2422 Obra Completa tapa dura: 9972-42-476-6 Tomo I: 9972-42-477-4 D.L. 1501052002 2421 Primera edición: julio de 2002 Derechos reservados, prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores. El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima Objetivos Augusto Alcacer Martínez Universidad Nacional Mayor de San Marcos Dos propósitos guían el presente trabajo. En primer término, dar cuenta a la comunidad científica acerca del proyecto en marcha Mil Fraseo­ logismos en el Español de Lima, que incluirá frases fijas (sin conside­ rar refranes), como locuciones, frases hechas, colocaciones habitua­ les, dicta (dichos), citas (ya vulgarizadas) y aun construcciones biverbales (compuestas) corrientes en la variedad capitalina. En se­ gundo término, nos parece oportuno ofrecer un cuadro general y ex­ plicación muy resumida de la actividad que han desarrollado los diccionaristas peruanos en el tópico de la fraseología. Ciertas construcciones que corren en Lima -ninguna recreada o inventada por el que suscribe- , como señalaré más adelante en la definición de fraseología, han sido sorprendidas, anotadas y explica­ das quizá por primera vez, pues se brindan algunos casos que no han figurado dentro de las fuentes escritas de la lexicografía práctica na­ cional, tal y como sería el aplicado al tema de la hípica:1 Estar en la base cuatro, seis ... Dar handicap Tener uno, una su monta Meterse por los palos «Estar alguien por los cuarenta, sesenta años ... » «ofrecer, dar ventaja» «tratándose de un hombre o una mujer, tener en cada caso conviviente o pareja» «ir tomando discretamente espacio una persona en un aspecto de la 1 ROJAS DoMíNGUEZ, Leonor. «Estudio lingüístico del léxico de la hípica ». Tesis de Licenciatura en Lingüística (inédita). Universidad Nacional Mayor de San Marcos: Lima, 1996, p. 241. 52 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima Llegar placé Entrar en la recta final actividad laboral, política, deportiva o amorosa» «llegar tarde y perder la oportunidad» «culminar, terminar un proceso» Se vincula al primer objetivo la afirmación de Julio Femández-Se­ villa: «Porque todo diccionario pequeño o grande resulta al fin ser selectivo por su propia naturaleza, dado el carácter abierto y cam­ biante del léxico».2 Desde la perspectiva del volumen de entradas se exhibirá, entonces, un producto limitado con permanente posibilidad de ampliación, tarea que podrían asumir las próximas generaciones de especialistas. Justificación y necesidad de un repertorio de fraseologismos Al consultar algunos estudios panorámicos que contemplan la reali­ dad lingüística del español en la vastedad del territorio americano,3 se verifica que, entre los variados aspectos de la lengua, han indaga­ do también sobre la producción léxica en la región durante las déca­ das de los sesenta, setenta y ochenta del siglo XX, dando cuenta de la pobreza o inexistencia de trabajos fraseográficos, salvo de ciertos lis­ tados paremiológicos. Esto constituye un signo elocuente del poco in­ terés que aquellos temas despertaban entre los lexicógrafos y dialectólogos hispanoamericanos, incluyendo peruanos, de aquel pe­ ríodo. Durante los años de 1980 y 1988 aparecieron dos estudios fraseológicos (teóricos); el primero, del colombiano Alberto Zuluaga, el cual es precedido por dos artículos del mismo autor;4 el segundo, 2 FERNÁNDEZ-SEVILLA, Julio. Problemas de lexicografía actual. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1974, p. 37. 3 AGÜERO CHA VES, Arturo. El espaiiol de América. San José: Universidad de Costa Rica, 1962; MALMBERG, Bertil. La América hispa110/zabla11te. Madrid_: Itsmo, 1960; LorE BLANCH, Juan M. El espaiiol de América. Madrid: Alcalá, 1968; ZAMORA, Juan y Jorge GUITART. Dialectología hispmwamericmw. Salamanca: Almar, 1982; MORENO DE ALBA, José. El espaiiol en América. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1988; MONTES GIRALDO, José J. Dialectología general e hispanoamericana. 3ra ed. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1995. 4 ZuLUAGA, Alberto. Introd11cció11 al estudio de las !'xpresiones Jijas. Frankfurt/Bern: Verlag Pe ter D. Lang, 1980; íd., «Estudios generativo-transforma ti vistas de las Augusto Alcacer Martínez 53 de la cubana Antonia María Trista,5 signos inequívocos de un asunto que comenzaba a preocupar a los lingüistas del Nuevo Mundo, como afirma Zuluaga: Confiamos en que las observaciones anteriores[ ... ] alcancen a llamar la atención sobre la importancia del estudio del texto repetido tanto para la lingüística general como para algunas ramas de la lingüística aplicada tales como la teoría de la traducción, didáctica de idiomas, lexicografía, estilística e interpretación de textos. Para nosotros, aún la recolección, clasificación y publicación adecuadas de unidades de texto repetido en cada región y en cada grupo socio-cultural, constituyen una valiosa con­ tribución al conocimiento de nuestra lengua.6 Acerca de la necesidad de componer un diccionario de fraseolo­ gismos para el castellano del Perú, nos apoyaremos también en las autorizadas recomendaciones de Gunther Haensch: «En la cabeza de la lista de desiderata para la elaboración de un diccionario general descriptivo del español. Si el diccionario ha de servir para descodificar enunciados lingüísticos -escritos y orales- , el diccionario descripti­ vo tiene que recoger todo el material léxico que se dé en enunciados lingüísticos, sin discriminación alguna, sin criterios puristas o esteticistas. Por eso, un diccionario descriptivo tiene que dar acogida a toda clase de unidades léxicas en el sentido más amplio como pue­ den ser: 1. Palabras, palabras compuestas, expresiones plurimembres, colocaciones usuales, fraseologías, modismos, fórmulas fijas, etc».7 Asimismo, el reputado dialectólogo José J. Montes Giralda fundamenta nuestras preocupaciones cuando señala los factores internos (proce­ sos que se cumplen dentro de la lengua) que inciden en la evolución del español americano en el nivel léxico: «Debe atenderse también a las numerosísimas frases fijas o lexías que reemplazan un término uniléxico: parar las patas, colgar los guayos (zapatillas) "morir"; echar un vistazo, darse un piscinazo, y otras fuentes de creación léxica».8 expresiones idiomáticas». Thesaurus, n. º 30, 1975, pp. 1-48; íd., «La fijación fraseológica» . Thesaurus, n.º 30, 1975, pp. 225-248. 5 TRISTÁ, Antonia María. Fmseología y contexto. La Habana: Ciencias Sociales, 1988. 6 ZuLUAGA, Alberto, art. cit., pp. 245-246. 7 HAENSCH, Gunther. "La lexicografía hispanoamericana entre la teoría y la práctica". Actas del I Congreso Internacionnl sobre el Espmfol de Américn. San Juan, 1982, pp. 558-559. 8 MONTES GIRALDO, José J. , ob. cit., p. 174. 54 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima Aunque Julio Fernández-Sevilla no justifica que las unidades pluriverbales deban ser inventariadas aparte, da cuenta de que «En época reciente se viene hablando de la conveniencia de elaborar dic­ cionarios de unidades más amplias que la palabra, a las que podría­ mos llamar lexías».9 Al antiguo modo del diccionario académico, algunos lexicógrafos peruanos han entrevisto la necesidad de consignar fraseologismos en sus compilaciones, en rigor paremias o refranes, así, Juan de Arona dice: «Pasemos ahora al vulgo, al pueblo, y veamos cómo trata los refranes que por transmisión recibió junto con el habla castellana. El deseo de dar una vida propia, nuestra, a ciertas expresiones anima­ das del idioma es tan instintivo en esa gran porción de la sociedad, que hay una multitud de sentencias, refranes, dichos, etc, del buen castellano, que no se han conservado, entre nosotros, sino traducien­ do la parte pintoresca de sus palabras a términos locales, ya indíge­ nas, ya españolas provinciales».10 Igualmente, Javier Pulgar Vidal en la Introducción de su Diccionario de huanuqueñismos llama la atención sobre las construcciones fijas: «Fraseología. Hay un fenómeno que vale ser tomado en cuenta: al igual que con cualquier práctica de moda se empieza a entremezclar frases aparentemente sin sentido en toda la conversación[ .. . ]. A veces son bonitas y con su novedad dan belleza a la expresión[ ... ] la mayoría las usa como substantivas de la tomadura de pelo y por chilindrina: Peor es na, peor será casá, manicho, cataqui mamita, la leva, eso agarra carne, y no cajón, etc. [ ... ]. Destácase como hecho curioso [ ... ]. Donde hay tacacuy hay cuyacuy, que significa que la causa de un mayor cariño y entendimiento de parte de la mujer en el matrimonio es el golpe y el maltrato».11 Antecedentes La fraseología es, en términos de historia de la lingüística y la lexicolo­ gía, una materia que fijó sus bases teóricas y metodológicas en la dé- 9 FERNÁNDEZ-SEVILLA, Julio, ob. cit., p. 21. 10 ARONA, Juan de. Diccionario de peruanismos. Tomo l. 3ra ed. Lima: Peisa, 1974, pp. 25-29. 11 PULGAR VmAL, Javier. Diccionario de hunnuquefiismos. Lima: edición del autor, 1967, p.14. Augusto Alcacer Martínez 55 cada del cuarenta del siglo XX; en consecuencia se la debe considerar una disciplina muy joven, en formación. El vigoroso desarrollo alcan­ zado en los últimos años se puede atribuir a los aportes de los lingüis­ tas rusos V.V. Vinogradov y N.N. Amásova, más tarde seguidos por la escuela alemana de Harald Burger, Klaus Pilz, F.J. Hausmann y otros. Son, no obstante, dos maestros de la escuela lingüística de Gi­ nebra los primeros en llamar la atención sobre los fraseologismos, uno de ellos, Ferdinand de Saussaure, quien en el capítulo sobre las rela­ ciones sintagmáticas de su Curso de lingüística general dice: «Hay, pri­ mero, un gran número de expresiones que pertenecen a la lengua; son las frases hechas, en las que el uso veda cambiar nada, aun cuan­ do sea posible distinguir, por la reflexión diferentes partes significati­ vas[ .. . ]. Estos giros no se pueden improvisar, la tradición los suminis­ tra» .12 El segundo es Charles Bally, el primero en acuñar el término «unidad fraseológica».13 Entre las tres clases de relaciones entre pala­ bras, Bally reconoce a un grupo que representa una unidad de pensa­ miento: tout de suite, panier perce. Ilustraremos con casos oídos en la ciudad de Lima: Desde ya Cosa que «desde ahora» «de manera que, de tal modo que, para que» También distingue entre «asociaciones libres» o combinaciones li­ bres de palabras (acabo de comprar una casa, acabo de construir una casa) y combinaciones fijas, cuyos componentes carecen de autonomía y forman una unidad indisoluble, como se aprecia en el campo de la borrachera: Arriba, abajo, al centro, ¡adentro! La chomba de por sí da la nata (Arequipa). Seco y volteao a la moda del Callao. Estar uno entre Pisco y Nazca. Los tres reyes de Oriente: chicha, pisco y aguardiente. Nadie se muere en lea estando el remedio en Pisco. 12 SAussuRE, Ferdinand de. Curso de lingüística general. 2da ed. Buenos Aires: Losada, 1955, pp. 209-210. 13 BALLY, Charles [1909] . Traité de stylistique fran9aise . 3ra ed., Vol. 1, 1951, p. 68. 56 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima Las «asociaciones libres» pueden descomponerse y sus elementos quedan en libertad de integrarse en nuevas construcciones, pues semánticamente no son el resultado de la amalgama de cada uno de sus componentes, que, más bien, pierden su independencia y adquie­ ren el sentido dado solo en dicha combinación o cliché. Son ideas inaugurales que, ya en nuestros días, abrevia Alberto Zuluaga: «Una de las distinciones fundamentales de la lingüística funcional es la rea­ lizada entre técnica del discurso y texto repetido, que deben ser des­ critos y explicados separadamente».14 Concepto de Fraseología Con el propósito de saber qué es fraseología, consultamos el Diccio­ nario de la Real Academia Española (DRAE) y tropezamos con dos conceptos claramente diferenciados de una edición a otra. Así, en la página 635 de la de 1970, figura como «Modo de ordenar las frases peculiar a cada escritor./ /2. Demasía de palabras; verbosidad redun­ dante en lo escrito o hablado.»; frente a la actual definición, del tomo I, página 993, edición de 1992, «[ ... ]/ /3. Conjunto de frases hechas, locuciones figuradas, metáforas y comparaciones fijadas, modismos y refranes, existentes en una lengua, en el uso individual o en el de algún grupo». Como se puede observar, la definición de 1970 está muy alejada del fondo y forma de lo que se podría concebir como fraseología;- en cambio, la de 1992, en su restringida tercera acepción, se aproxima firmemente a una caracterización moderna de nuestra disciplina. Poco aporta al esclarecimiento del tema el diccionario de Lázaro que habla de «l. Características de las frases de una lengua o de un individuo 2. En sentido peyorativo, frases altisonantes o malsonantes».15 Se trata de una conceptualización afectada por el peso de la Academia de la Lengua. Omitiremos aquí el recuento de otros diccionarios del área hispáni­ ca porque en su mayoría poco se apartan de la tradición académica. 14 ZuLUAGA, Alberto, art. cit., p. 225. 15 LÁZARO CARRETER, Femando. Diccionario de términos filológicos . 3ra ed. Madrid: Credos, 1981, p. 199. Augusto Alcocer Martínez 57 Julio Casares12 ha dedicado algunas páginas ya clásicas a la cues­ tión de las unidades pluriverbales: «Es cierto que desde antiguo deter­ minadas combinaciones de vocablos están catalogadas como "modos adverbiales" o "modos conjuntivos"; pero ¿acaso no hay otras clases de locuciones que quedan evidentemente fuera de esas categorías? Ya hemos visto que sí, y esto nos lleva a desear que algún día se acometa a fondo un estudio gramatical de las locuciones».16 Creo que podría­ mos arriesgar ya una noción de fraseología. Las expresiones del «discurso repetido»,17 fraseologismos o unida­ des fraseográficas tales como locuciones, modismos, dichos, fórmu­ las, frases hechas, colocaciones habituales, citas, textos publicitarios, consignas, frases proverbiales, paremias (refranes o adagios, prover­ bios, aforismos, máximas, conjuros) que recibimos y reproducimos como totalidades, acuñados sin que los hayamos forjado ni podamos introducir en ellos ninguna modificación y que, según los principios de las escuelas lingüísticas rusa y alemana, no solo se los analiza en lo que se refiere a la formación y peculiaridades estructurales, sino tam­ bién desde un punto de vista semántico, sintáctico, estilístico o morfológico, se denomina la ciencia de la fraseología. Breve estudio estadístico selectivo de la Metabibliografía Lexicográfica de los Fraseologismos Limitaciones técnico-lingüísticas y de otro orden, que no es el caso ventilar aquí, son algunas de las inocultables causas de que, en lo que se refiere a la presencia de macrounidades léxicas y paremias, en los diccionarios de peruanismos y de regionalismos solo se haya adelan­ tado una reducida producción que necesariamente deberá someterse a un análisis crítico y selectivo. Verdadera terra incognitrz, los escasos estudios fraseológicos e instru­ mentos fraseográficos de los últimos sesenta años, salvo el temple de sus autores, no acatan - la mayoría- los mínimos criterios de clasifi­ cación a los cuales debiera ajustarse cuando se trata de la presentación 16 CASARES, Julio. Introducción a la lexicografía moderna. Madrid: C.S.I .C., 1950, pp. 167- 184. 17 CosERIU, Eugenio. Principios de semántica estructural. 2da ed. Madrid: Credos, 1981, pp. 113-118. 58 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima de los datos. En esta línea, la inobservancia los hace carentes de valor. Sin embargo, los materiales que ofrecen podrían ser de mucha utilidad. Por lo demás, la metabibliografía no es de fácil alcance.18 La metabibliografía puede clasificarse de dos maneras: 1. Trabajos fraseológicos o teóricos Comenzaremos con Javier Badillo Bramón, autor de la tesis doctoral La lengua oral como objeto de estudio y material de enseñanza-aprendizaje, de 1974, que consagra uno de los capítulos de su investigación a «las lexías en el habla popular de Lima».19 Badillo, temprano conocedor y divulgador en el Perú de la obra gramatical de Bemard Pottier, des­ cribe la estructura de la lexía y se aplica a analizarla desde el aspecto semántico, morfosintáctico y exclamativo-vocativo. A este minucioso trabajo hay que agregar el fructífero magisterio desplegado por Badillo entre los graduados de la Universidad Nacional de Educación (Cantuta), el mismo que se ha visto materializado con la aparición de algunos trabajos fraseográficos. 20 Diez años después, en 1984, igual­ mente inspirado en las ideas de Pottier, una breve presentación lin­ güística con algunos ejemplos tomados de la variedad del habla pe­ ruana, que alcanza el concepto, formación y clases de lexías complejas, fue la incluida por Luis Hemán Ramírez en el Capítulo V de la Intro­ ducción en la gramática del espafíol contemporáneo. En el seno de la Universidad de San Agustín de Arequipa, María S. González Pastor alcanzó el grado de Bachiller en 1978 con la tesis Las lexías en el habla popular arequipeii.a, de 110 páginas. De sus cinco capí­ tulos, consagra exclusivamente dos al estudio del tema ya enunciado en el título del trabajo, y aunque el Capítulo V, «Agrupación semán­ tica de las lexías textuales de Arequipa» (pp. 83-102), según B. Pottier, corresponda a los refranes,21 se deslizan, entre las supuestas 193 paremias, numerosas lexías complejas. Como la misma autora lo con- 18 Así lo atestiguan CARRióN, Enrique y Diego STEGMANN. Bibliografía del espaifol en el Perú. Tubingen: Niemeyer, 1973, quienes en las páginas 51, 52 y 53 ofrecen ocho títulos, la mayoría recogidos de revistas y periódicos ya desaparecidos. 19 BADILLO, Javier. La lengua oral como objeto de estudio y material de enseñanza-aprendizaje. Tesis doctoral (inédita) . Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1974, pp. 167-202. 20 PEÑA, Julio. Las lexías. Ponencia realizada en el II Congreso Nacional de Investigaciones Lingüístico-Filológicas. Lima, 1994. 21 PorrrER, Bernard. Presentación de la lingüística. Madrid: Alcalá, 1968, § 221 a, b, c y§ 231. Augusto Alcacer Martínez 59 fiesa: «Quizá el único mérito de esta tesis radique en presentar en forma orgánica las lexías de uso más frecuente en el habla nuestra, sobre todo aquellas expresiones que tienen mayor vitalidad en el acto comunicativo de cada día». María S. González Pastor muestra nueve lexías compuestas como Calapata, saltapatrás, malhoja (sic), cucheman, fiacoman, boquisapo, deslavado, cabiscala, carizullo; y veintiocho lexías complejas. Veamos algunas: Ser un trome Estar hasta el perno Ser del tiempo de la cachaña Estar en un dos por tres Estar lomeando «campeón» «gastado» «antiquísimo» «rápido» «trabajando» Las restantes ocho de la lista ofrecida, sin duda ninguna, no son más que lexías simples. 2. Trabajos fi'aseográficos o prácticos Me permito introducir un cuadro con el objeto de presentar una vi­ sión de conjunto de casi toda nuestra producción lexicográfica, clasi­ ficarla lingüísticamente, explicarla hasta donde sea posible, indicar, además, que el extracto que viene a continuación abarca algo más de una centuria (1883-2000) y, finalmente, anunciar que una buena par­ te de los conjuntos léxicos tanto totales como parciales son portadores de algunos fraseologismos. Los fundadores, modelos para posteriores diccionaristas, tienen la gloria de haber extendido la verdadera partida de nacimiento de la lexicografía del castellano del Perú. Poseedores de privilegiada for­ mación humanística -raro para aquel período histórico- , dotados de gran sensibilidad literaria y lingüística, así como de mucho presti­ gio gracias a sus producciones, dieron a conocer tempranamente el perfil léxico nacional al mundo cultural del área hispánica. Arona y Palma recibieron el influjo de las ideas lingüísticas corrientes en esta parte del mundo. La obra de los constructores de nuestra lexicogra­ fía, en consecuencia, no pudo evadir el subjetivismo, asistematismo, enciclopedismo y purismo inoperante. Ya bien entrado el siglo pasado, los recuentos de los continuado­ res, con obvios desniveles y diferencias de grado, en un largo proceso que se inicia en la década de los cuarenta y continúa hasta nuestros días, van alcanzando cierto carácter objetivo y descriptivo. 60 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima De este modo, es llamativa la creciente incorporación de unidades léxicas procedentes de los sociolectos escolares, militares, del hampa (replana), de los drogadictos; neologismos, extranjerismos, palabras­ tabú, etc. Veamos algunos fraseologismos escolares: Pasar por agua tibia De paporreta «aprobar una materia por favor, o lástima» «de memoria» «fácil, sencillo» Ser (algo) papaya Quemarse las pestañas ¡Chócala para la salida! Hacerse la vaca «estudiar con intensidad» «Desafío entre escolares» «faltar a clases sin permiso» Clasificación de las obras lexicográficas (esbozo) Fundadores de la lexicografía práctica del castellano peruano Principales continuadores { A Vocabularios diató- { Juan de Arona pico-locales (básica- (1883=1974) mente limeños) más delimitados, sincróni- Ricardo Palma (1896, cos, carácter purista 1903) B. Vocabularios diató­ pico-nacionales, me­ nos delimitados, sin­ crónicos, aspiraciones descriptivas C. Vocabularios diató­ pico-locales, más deli­ mitados, sincrónicos, aspiraciones descrip­ tivas Rubén Vargas U. (1946=1968) Enrique Foley G. (1983, 1984) Alberto Tauro (1988) JuanÁlvarez V. (1990) Miguel A. Ugarte (1997) Miguel A. Ugarte (1942) Martha Hildebrandt (1949) Enrique Tovar (1966) Javier Pulgar V. (1967) Luis Iberico (1969) José Hemández (1980) Rigoberto Meza (1981) Esteban Puig (1985) Luis Castonguay (1987) Juan G. Carpio (1999) Augusto Alcacer Martínez 61 Como ya lo indicamos, las obras espigadas no ostentan el común denominador de mostrar y definir solo unidades pluriverbales; los autores, sin excepciones, se impusieron correctamente codificar un universo de palabras más o menos usuales en determinado momento. No se nos escapa que la información fraseográfica que encontramos en la metabibliografía es, en forma estricta, una manifestación suple­ mentaria de un tema en estos días escasamente atendido. Del conjunto de obras lexicográficas peruanas que aportan fraseo­ logismos o paremias, como se propuso líneas arriba, reconocemos entre las compilaciones de los fundadores y de las de los continuadores, tres grupos: A. El primero comprende la obra pórtico de la lexicografía nacio­ nal, el Diccionario de peruanismos de Juan de Arana (seudónimo de Pedro Paz Soldán y Unanue), donde figura un conjunto de fraseolo­ gismos, muchos hoy desusados, que no exceden de ciento cincuenta y siete, de un total de novecientos setenticuatro entradas. Sigue Ricar­ do Palma, renombrado tradicionista, quien gracias a su autoconfesada «chifladura lexicográfica», ofrece en sus Papeletas lexicográficas, de 1903, una ínfima muestra de treinta y cinco unidades pluriverbales y refranes, de las proclamadas dos mil setecientas voces reunidas. B. El segundo incluye al historiador Rubén Vargas Ugarte, dueño de un afortunado Glosario de peruanismos que llegó a alcanzar hasta cua­ tro ediciones. Sitúa en un apartado veintiún «frases hechas», algunas obsolescentes. Igualmente consagra otro para registrar ciento sesenta y un refranes. La lista continúa con el Léxico del Perú de Emique Foley Gambetta, un incompleto catálogo, pues limitó su edición personal a ocho fascículos, desde la letra A (abacari) hasta la Ch (chugllu-orito). No obstante, Foley, gracias a su atento «oído léxico», ha sabido captar del rumor de plazas y alamedas la apreciable suma de cuatrocientas com­ binaciones. La fraseología entregada está constituida por unidades lexicalizadas y muchas otras en vías de lexicalización como hacer el avión ( «perjudicar, hacer una mala pasada»), casarse adelantada ( «ir al matrimonio embarazada»), estar en la calle («estar pobre o ignorar algo»), al cuete ( «muy ajustado»), pedir chepa ( «pedir socorro, rendirse, pedir perdón»), sacar la chochoca («pegar duramente a uno o hacer polvo a uno»), etc., y fraseologismos ya desconocidos como al tubo, cajeta de Bringas, adefesios de carnero, reírse a caquinos. Alberto Tauro afrontó como compromiso mayor de su productiva existencia la redacción de una Enciclopedia ilustrada del Perú, seis to­ mos que suman unas quince mil entradas. Como manifiesta el autor: 62 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima «[ ... ] ha sido diseñada como un cuadro general de los conocimientos sobre la realidad y la trayectoria del Perú», por ende, apuntaría Josette Rey-Debove, traducimos libremente, « ... es un diccionario doble, pre­ senta tanto las características de los diccionarios de la lengua como las de todos los enciclopédicos».22 Los datos de estos últimos se nu­ tren con material proporcionado por la descripción del mundo y de las cosas. Así, Tauro ofrece a sus consultantes numerosas biografías como la de José María Eguren; topónimos, como Socabaya; zoónimos, como biringo o perro chino, etc., acompañados por miles de fotogra­ fías, dibujos o grabados. Aunque la presencia de fraseologismos es irrelevante, del diccionario de la lengua se intercalan algunos perua­ nismos tomados de las recopilaciones de Juan de Arona, Enrique Tovar y Miguel Ángel Ugarte. Salido de las filas de la diplomacia, Juan Álvarez Vita, a comienzos de la década del noventa del siglo XX, puso en circulación el Diccionario de peruanismos, donde se da cuenta de nueve mil seiscientas dieciocho entradas, así lo indica el compilador en la Presentación: «[ ... ] incluidos algunos dichos y refranes propios del habla peruana, tanto de uso ac­ tual como voces que hoy encontramos en documentos históricos por haber desaparecido del lenguaje hablado y escrito de nuestros días». Efectivamente, el diccionario de Álvarez muestra doscientos sesenta fraseologismos. Dejo como esperanzador final de esta relación, la obra que proporciona, relativamente, más datos fraseográficos dentro del ya citado segundo grupo; se trata del cuerpo léxico redactado durante cincuenta años por Miguel Ángel Ugarte, el Vocabulario de peruanismos, de 1997. La crítica y comentario de diccionarios se sorprende al obser­ var una copiosa nueva planta de fraseologismos, un lote de novecien­ tos antes nunca vistos en toda la historia de la lexicografía del castella­ no peruano. Pulula en todas las páginas de este vocabulario un buen número de locuciones extraídas de la prosa narrativa de Mario Vargas Llosa, frases hechas y giros idiomáticos. C. El tercer contingente, pese a que se observa una larga nómina, signo evidente de la preocupación por el estudio de las hablas locales o variedades parciales por la vía del componente léxico, no es preciso detallarlo. Salvo una que otra excepción, la contribución de fraseolo­ gismos por parte de este grupo resulta escasa o nula. Tomemos al 22 REY - DEBOVE, Josette . Etude linguistique et sémiotique des dictionnairies fran,;ais contemporains. The Hague-París: Mouton, 1971, p. 33. Augusto Alcacer Martínez 63 azar los ejemplos de Miguel A. Ugarte, Arequipeñismos, de 1942; Martha Hildebrandt, El español en Piura, léxico, de 1949; Javier Pulgar, Notas para un diccionario de huanuqueñismos, de 1967; Luis Iberico, Cajamarquinismos, de 1969. El primero consigna dieciocho; la segun­ da, apenas siete palabras compuestas; el tercero, a pesar de que anun­ cia que el fraseologismo es «un fenómeno que vale ser tomado en cuen­ ta», solo presenta como botón de muestra un puñado que no pasa de veinte; y el último, nueve. De todo lo expuesto, de modo preliminar, se concluye que la activi­ dad desplegada en nuestro país para conocer los fraseologismos por la senda de los repertorios dialectales, es ciertamente moderada.23 A pesar de la comprobación, el resultado parcial es, al mismo tiempo, prometedor, y se debe tener confianza en la cada vez más creciente atención que el tema ha merecido en los últimos quince años del siglo XX en los casos de Enrique Foley y Miguel A. Ugarte. Salgamos del cuadro clasificatorio y pasemos a otro asunto más teórico y especulativo. La lexicografía práctica, entre nosotros, va abandonando el anti­ guo estilo de presentar una simple compilación de lexemas, a la vez que va dejartdo de ser una actividad paralela, un quehacer accesorio, una diversión que desplegaron renombrados literatos, historiadores, geógrafos, abogados, maestros, diplomáticos y, en general, aficiona­ dos, transgresores inocentes del abecé de la técnica lexicológico­ lexicográfica. El fin de la década del sesenta - década estelar de la lexicografía peruana- es testigo de la aparición de nuevos cuadros nacionales, sólidamente formados en las nuevas corrientes de la cien­ cia lingüística europea y norteamericana. Los medios académicos y el gran público de ese entonces tienen la oportunidad de medirse con algunos trabajos profesionalmente ejecutados. Valga lo mencionado en el párrafo anterior para vincularlo al libro Peruanismos, de Martha Hildebrandt Pérez-Treviño, que, por el modo de encarar el estudio y la explicación léxica, no puede ser inscrito dentro de uno de los tres grupos que, a nuestro parecer, conforman el cuadro de clasificación de las obras lexicográficas.24 Pese a que, en 23 Menciono como excepción los inventarios de CASAS, J. Aurelio. Refranes y dichos populares. Arequipa: edición del autor, 1954; CANGAHUALA CASTRO, José. Recopilación de refranes, proverbios y modismos. Lima: Sesator, 1966. 24 HrLDEBRANDT, Martha. Peruanismos. lra ed. Lima: Moncloa-Campodónico, 1969; 2da ed. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 1994; 3ra ed. Lima: Jaime Campodónico, 1998. 64 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima Peruanismos, la secuencia de las entradas lexicales está ordenada alfabéticamente, no se le debe considerar como un diccionario, es de­ cir, como un producto de la lexicografía. La lexicóloga se dedica a desarrollar, en cada una de las unidades léxicas, verdaderas peque­ ñas monografías que recuerdan lejanamente al Diccionario de Cuer­ vo, 25 y que indagan a profundidad en cuál es el origen, qué circuns­ tancias determinaron su creación, a cuánto alcanza su sentido y hasta dónde se proyecta su ámbito geográfico-dialectal. Peruanismos consti­ tuye, sin duda ninguna, el esfuerzo más considerable que la lexicolo­ gía, ciencia relativamente moderna en el Perú, ha realizado de una manera sistemática, con perspectiva diacrónico-sincrónica, muy se­ lectivo y de fines descriptivos. La lingüista aprovecha las fuentes de información, tanto en lo que atañe a la bibliografía especial del tópi­ co, como a las obras literarias (de 1969 para atrás). Y, acotación muy importante, gracias a la observación filológica de la lengua culta es­ pontánea y de la lengua popular. Ha sido necesaria y justa la reimpresión de los Peruanismos para darlos a conocer mejor, aunque hayan transcurrido treinta y dos años desde su aparición inaugural y más de dos generaciones nos separen de ellos. ¿ Y qué vemos? Según Luis Jaime Cisneros, Hildebrandt Pérez­ Treviño «ha establecido una nueva redacción para varias papeletas [ ... ] ha agregado o suprimido información en otras [ ... ]».26 Tanto la primera edición, como la última, contienen doscientas veinticinco ca­ beceras de artículos y se estiman arriba de cuatro mil menciones cola­ terales. Para cumplir con el cometido del presente artículo, es necesa­ rio formular algunas puntualizaciones. Hildebrandt Pérez-Treviño es también autora de «Modismos y refranes en el habla de Bolívar», dis­ curso académico publicado en el Boletín de la Academia Peruana de la Lengua (n.º 9, 1974), recoge unos doscientos ochenta elementos léxi­ cos pluriverbales insertos al interior o como coda en la microestructura -dentro de cada monografía- , acompañados de un contingente de ochenta y cuatro variables fraseológicas . En la nomenclatura no pa­ san de seis los fraseologismos. El aspecto metodológico del proyecto se tratará en otro lugar. 25 Cfr. CUERVO, Rufino José [1886]. Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana. T. l. A-B. Prólogo, p. LIV A. París: Roger y F. Chernoviz, 1953. 26 CisNEROS, Luis Jaime. «Peruanismos, obra clásica y moderna». Boletín de la Academia Peruana de la Lengua, n.º 30, 1998, p . 38. Augusto Alcacer Martínez 65 Siempre sentencioso ( doctrinal o moral) y breve Nunca sentencioso Referencias Bibliográficas ARONA, Juan de adagio refrán aforismo apotegma axioma enxiernplo fabla, fablilla sentencia proverbio frase hecha (Saussure 1916-1970) unidad fraseológica (Ch. Bally (1909-1951) locución/fórmula pluriverbal Q. Casares 1950) discurso repetido (E. Coseriu (1966-1981) lexía (B. Pottier 1967) idiornatisrno/idiotisrno (Ch. Hockett 1958-1971) Multiword lexical unit (L. Zgusta 1971) Ready-rnade utterances Q. Lyons 1968) expresión fija (A. Zuluaga 1975) fraserna (LA. Mel'cuk 1995) 197 4 Diccionario de peruanismos. 3ra ed. Tomo I. Lima: PEISA BADILLO, Javier 1974 «La lengua oral como objeto de estudio y material de enseñanza­ aprendizaje». Tesis doctoral (inédita). Universidad Nacional Ma­ yor de San Marcos, Lima. * La presente distribución está inspirada en el artículo de José.Cella Iturriaga, «Datos para una teoría de los dichos». Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, torno XXXIII, 1977, pp. 119-128. 66 El Proyecto Mil Fraseologismos en el Español de Lima BALLY, Charles 1909-1951 Traité de Stylistique fran9aise. 3ra ed., vol. l. CANCAHU ALA Castro, José 1966 Recopilación de refranes, proverbios y modismos. Lima: Sesator. CARRIÓN, Enrique y Diego STECMANN 1973 Bibliografía del español en el Perú. Tubingen: Niemeyer. CASARES, Julio 1950 Introducción a la lexicografía moderna. Madrid: C.S.I.C. CASAS,J. Aurelio 1954 Refranes y dichos populares. Arequipa: Edición del autor. CISNEROS, Luis Jaime 1998 «Peruanismos, obra clásica y moderna». Boletín de la Academia pe­ ruana de la lengua, n .º 30. COSERIU, Eugenio 1981 Principios de semántica estructural. 2da ed. Madrid: Credos. CUERVO, Rufino José 1886-1953 Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana. A. Roger y F. Chernoviz. París. FERNÁNDEZ SEVILLA, Julio 197 4 Problemas de lexicografía actual. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo. HAENSCH, Cunther 1982 «La lexicografía hispanoamericana entre la teoría y la práctica». En: Actas del I Congreso Internacional sobre el español de América. San Juan, Puerto Rico. HILDEBRANDT, Martha 1969 Peruanismos. lra ed. Lima: Moncloa -Campodónico; 2da ed. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 1994 y; lra reimpresión de la 2da ed. Lima: Jaime Campodónico, 1998. LÁZARO CARRETER, Fernando 1981 Diccionario de términos filológicos. 3ra ed. Madrid: Credos. MONTES CIRALDO, José J. 1995 Dialectología general e hispanoamericana. 3ra ed. Bogotá: Instituto Caro yCuervo. Augusto Alcacer Martínez 67 PEÑA Julio 1994 «Las lexías». Ponencia. II Congreso Nacional de investigaciones lin­ güístico-filológicas. Lima. POTIIER, Bemard 1968 Presentación de la lingüística. Madrid: Alcalá. PULGAR VIDAL,Javier 1967 Diccionario de huanuqueñismos. Lima: Edición del autor. REY-DEBOVE, Josette 1971 Etude linguistique et sémiotique des dictionnairies fran9ais contemporains. La Haya: Mouton. 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