183 LIBERALIZACIÓN, REESTRUCTURACION PRODUCTIVA Y COMPETITIVIDAD EN LA INDUSTRIA PERUANA DE LOS AÑOS 90 ECONÓMICA Félix Jiménez Marzo, 2000 http://www.pucp.edu.pe/economia/pdf/DDD183.pdf 2LIBERALIZACIÓN, REESTRUCTURACION PRODUCTIVA Y COMPETITIVIDAD EN LA INDUSTRIA PERUANA DE LOS AÑOS 90 Félix Jiménez RESUMEN El propósito de este artículo es mostrar que el ajuste neoliberal de los años 90, ha reprimarizado la economía y truncado el proceso de industrialización, ha hecho perder liderazgo y competitividad internacional al sector manufacturero y, consecuentemente, ha exacerbado el estrangulamiento externo de la economía. La estructura productiva generada por el ajuste neoliberal, no ha sido capaz de crear y multiplicar suficientes puestos de trabajo, aun en los años de mayor crecimiento económico como los de 1993-1995 y 1997, ni revela ser parte de un proceso de reestructuración productiva orientado a resolver los viejos problemas fundamentales de la economía. Con la reprimarización, la economía peruana entra al siglo XXI, con similares problemas de hace medio siglo, pero agudizados por los efectos negativos de las políticas liberales en la industria manufacturera, en los niveles de empleo y de ingresos y, por lo tanto, en la calidad de vida de la mayoría de la población. ABSTRACT This essay shows that the neoliberal adjustment program has reprimarized the Peruvian economy and has truncated the industrialization process. As a result of this adjustment, the manufacturing industry has lost its leadership and its international competitiveness, and the external bottleneck has been exacerbated. The productive structure created by those policies has been unable to generate enough number of jobs, even when the economy was growing during 1993-1995 and 1997. Moreover, the new productive structure does not reflect either to be part of a restructuring process oriented to solve the old fundamental problems of the Peruvian economy. With the reprimarization, the Peruvian economy comes into the XXI century, with the same problems of the 50s, but worsened by the negative effects of neoliberal policies on the manufacturing industry, on the level of employment and income and, consequently, on the quality of life of a greater number of people. 3LIBERALIZACIÓN, REESTRUCTURACION PRODUCTIVA Y COMPETITIVIDAD EN LA INDUSTRIA PERUANA DE LOS AÑOS 90* Félix Jiménez I. INTRODUCCIÓN La crisis de la deuda externa de los 80 y la crisis del modelo basado en la sustitución de importaciones, desataron procesos penosos que agravaron la situación de subdesarrollo de la economía peruana, aumentando la marginalidad, el subempleo y la informalidad. La crisis fue general: los partidos políticos perdieron legitimidad al igual que el propio Estado y, en medio de la ingobernabilidad, se impuso la estrategia neoliberal del mundo globalizado actual. Con el alza de las tasas de interés internacional en los años 80, la financiación de los déficit comerciales y del crecimiento con recursos externos se hizo prácticamente imposible. La crisis de la deuda externa dio lugar así a un nuevo manejo de la política económica del país y de la mayoría de los países de América Latina. Primero se empezó con el plan Baker, luego con el Plan Brady y, finalmente, con el llamado Consenso de Washington, todos con recomendaciones de política destinadas a restaurar el papel del mercado libre.1 En realidad, la reestructuración capitalista y la crisis de nuestros países obligaron a modificar los roles asignados en 1944, en Bretton Woods, al FMI y al BM. La separación de sus roles terminó, en lo que concierne a las acciones que realizan en nuestros países, cuando el FMI introdujo el "Extended Fund Facility" y el "Structural Adjustment Facility", ambos orientados a afectar la oferta agregada mediante la desregulación de todos los mercados. El BM, por su parte, empezó a condicionar sus préstamos al manejo de la política macroeconómica en el puro estilo "fondomonetarista". El resultado fue la doble * Documento presentado en la Mesa Redonda sobre: “Globalización, Reestructuración Productiva y Empleo,” en la I CONFERENCIA LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE CIENCIAS SOCIALES CONSEJO LATINOAMERICANO DE CIENCIAS SOCIALES FUNDACIÓN JOAQUIN NABUCO. Recife, Brasil, 22 al 26 de noviembre de 1999. 1 El nacimiento formal de este consenso se fecha en 1989, pues se asocia a los resultados de la conferencia organizada por el Institute for International Economics. Véase J. Williamson, (1990). 4condicionalidad y, por consiguiente, la definición del conjunto de la política interna en el exterior. El BM y el FMI institucionalizaron de este modo el Consenso de Washington sobre las reformas económicas para "resolver" los desequilibrios estructurales de nuestras economías, optando por el paradigma del mercado libre y la eliminación de la intervención económica del Estado (Frenkel, et al., 1992). Si los recursos se asignan sólo a través del mercado, el Estado debe ser neutral, debe privatizar sus empresas y servicios (seguridad social, educación, etc.) y debe redefinir su tamaño en función del principio de la austeridad y el equilibrio presupuestal. 2 Todas las reformas, como se señala en Frenkel (1998), desde la comercial y financiera hasta la modificación de la legislación laboral (huelgas, despidos, negociaciones, etc.) para flexibilizar el mercado de trabajo, fueron implementadas en nuestros países como componentes del paquete de reformas estructurales del Consenso de Washington, conjuntamente con un programa de estabilización de corte neoclásico-monetarista. Para este liberalismo no sólo es erróneo combatir la desocupación interna, sino también direccionar la asignación de recursos mediante el uso de la política económica. La inserción óptima al sistema económico mundial se logra dejando al libre juego de las fuerzas del mercado la definición de la división internacional del trabajo: nuestros países deben producir aquello para lo que están mejor dotados. Lo que vamos a producir, el cómo vamos a producir y para quién vamos a producir, de ser definido por el mercado libre. Esto significa, en países como el nuestro que el comercio exterior libre debe definir la composición del aparato productivo del país. Los datos históricos muestran que los recurrentes ajustes liberales que se intensificaron luego de la crisis de la deuda externa dieron origen a un período de largo de estancamiento económico, que exacerbó la pugna distributiva y, por consiguiente, el conflicto social y político, alimentando así la ingobernabilidad y la crisis consecuente del Estado. Cabe 2 Las medidas indispensables para restaurar el libre mercado, según el Consenso de Washington, van de la estabilización a las reformas estructurales. Entre ellas se encuentran la estricta disciplina fiscal, la restricción monetaria, la liberalización comercial, la liberalización financiera y la flotación cambiaria, la privatización de las empresas públicas, la desregulación del mercado de trabajo, la reforma tributaria, y la promoción de la inversión extranjera. 5preguntarse, entonces, si los resultados del ajuste neo-liberal actual, basado en el Consenso de Washington, tendrán efectos radicalmente distintos al de los anteriores. El propósito de este artículo es mostrar que el ajuste neoliberal, cuya aplicación se inicia en la segunda mitad de 1990, ha reprimarizado la economía y truncado el proceso de industrialización, le ha hecho perder liderazgo y competitividad internacional al sector manufacturero y, consecuentemente, ha exacerbado el estrangulamiento externo. La estructura productiva generada después de más de nueve años de aplicación de este paquete neoliberal, no ha sido capaz de generar y multiplicar suficientes puestos de trabajo, aun en los años de mayor crecimiento económico como los de 1993-1995 y 1997, ni revela ser parte de un proceso de reestructuración productiva orientado a resolver los viejos problemas fundamentales de la economía. Si los efectos de la reprimarización recién se revelarán “dentro de quince o veinte años”, la economía peruana entrará al siglo XXI, con similares problemas de hace medio siglo, pero agudizados por los efectos negativos de las políticas liberales en la industria manufacturera, en los niveles de empleo y de ingresos y, por lo tanto, en la calidad de vida de la mayoría de la población. Los intentos de construir una exitosa economía exportadora de minerales, han sido puestos en cuestión con los efectos de la crisis financiera internacional iniciada en el Asia en julio de 1997. II. REPRIMARIZACIÓN Y DESINDUSTRIALIZACIÓN NEOLIBERAL El proceso sustitutivo de importaciones iniciado a los años 50, generó un período de crecimiento económico liderado por la manufactura, durante los años 1950-1975, que hemos llamado de Golden Age (Jiménez, 1999). El Producto Bruto Interno real (PBI) creció a una tasa promedio anual de 5.4%, mientras que la producción manufacturera, excluyendo las ramas procesadoras de recursos primarios, lo hizo a una tasa de 8.5%.3 El resultado fue el aumento de la participación del sector manufacturero en la generación del PBI, hasta alcanzar porcentajes similares a la de los países industriales avanzados. La participación del sector propiamente manufacturero en la generación del PBI aumentó de 12.8% en 1954, a 17.9% en 1966 y a 21.4% en 1975. Después, el papel de la industria manufacturera se 3 Las ramas procesadoras de recursos primarios, según la clasificación CIIU Rev.2, son: 3114 Productos de Pescado, 3118 Refinación de azúcar, 3530 refinación de Petróleo y 3720 Industria Básica de Metales no ferrosos. Estas ramas no son productoras de bienes salariales, con excepción 6debilita.4 Al Golden Age le sigue un largo período de crisis, de 1976 a 1990, caracterizado por el estancamiento del PBI, la volatilidad de sus variaciones y el creciente estrangulamiento externo. Las tasas de crecimiento promedio anual de la producción manufacturera y del PBI, se redujeron a 1.7% y 2.3% durante 1975-1987, y a -2.3% y - 0.2% durante 1987-1995, respectivamente. Los años de referencia son picos del ciclo económico (véanse Gráficos 1 y 2). 4.0 4.5 5.0 5.5 6.0 6.5 7.0 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 GRAFICO 1 PRODUCCIÓN MANUFACTURERA Y SU TENDENCIA 6.5 7.0 7.5 8.0 8.5 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 GRAFICO 2 PBI Y SU TENDENCIA (en logaritmos) de la producción de azúcar. 4 Sobre el papel de la industria y la aplicación de las hipótesis de Kaldor a la economía peruana, véase F. Jiménez, (1982). 7Según la explicación neoclásica-liberal de la larga crisis de 1976-1990, el intervencionismo estatal al impedir el libre juego de las fuerzas del mercado, habría distorsionado el mecanismo de precios y, por lo tanto, provocado desequilibrios interno y externo que terminaron bloqueando, a largo plazo, el crecimiento económico. Dada la brecha interna y la distorsión de precios provocada por la política proteccionista, los intentos estatales de crecer a tasas superiores a la permitida por el ahorro interno, habría agravado aun más la brecha externa. En consecuencia, para la crítica neoclásica, la política comercial proteccionista, habría sido responsable del desarrollo de una industria que no dispone de ventajas comparativas, pues la habría hecho ineficiente y sin capacidad para exportar, al bloquear artificialmente la competencia. Esta explicación recorrió la América Latina como un certero diagnóstico de sus problemas económicos agudizados con la crisis de la deuda externa y que justamente utilizaron el FMI y el Banco Mundial para introducir el recetario del mencionado Consenso de Washington. La restauración del optimismo sobre el papel del mercado y el pesimismo sobre el papel del Estado y de las políticas deliberadas para impulsar el crecimiento económico sostenido, fue posible en los años 90 debido al retorno del crédito internacional en un contexto de libre movilidad de capitales y de rechazo al proteccionismo industrialista, no obstante el antecedente histórico de incapacidad del libre mercado para remontar la crisis del modelo primario exportador. A partir de agosto de 1990 el gobierno del Ing. Fujimori inició la aplicación del programa del Consenso de Washington. Aparte de otras reformas importantes, como la liberalización financiera y las privatizaciones de empresas públicas, en lo que a política comercial se refiere, el gobierno del ingeniero Fujimori introdujo cambios radicales desde su inicio. El 11 de agosto de 1990 redujo el arancel máximo (sin sobretasa) de 84% a 50% y el arancel mínimo de 15% a 10%. Un mes y 10 días después redujo el número de tasas arancelarias a solamente tres: 15%, 25% y 50%. La primera para los insumos, la segunda para los bienes de capital y la última para los bienes de consumo. En marzo de 1991 el gobierno acelera la liberalización comercial logrando una disminución de las tasas a dos, 15% y 25%, y el arancel promedio a 17%. Aunque hasta la fecha no se ha logrado el arancel flat, el promedio actual es de aproximadamente 13.2%. El gobierno también 8eliminó el subsidio a las exportaciones (CERTEX) y el crédito que el Banco Central otorgaba a las exportaciones no tradicionales (FENT).5 La reforma comercial se aplicó en un contexto de precios, costos y demanda desfavorable a la industria. Los instrumentos centrales del paquete antiinflacionario fueron la liberalización comercial la apreciación cambiaria y la drástica reducción de los salarios reales. La apreciación deliberada del tipo de cambio nominal se utilizó como límite a la variación de los precios de los productos manufacturados. Aumentaron el costo del crédito, los precios de los servicios públicos y de los combustibles, los precios de muchos insumos antes subsidiados o controlados, la presión tributaria, mientras se contrajo drásticamente el poder adquisitivo de la población. A todo lo anterior se agregó un espectacular rezago cambiario y, consecuentemente, la configuración de una estructura de precios relativos que desalentó la producción manufacturera. Entre enero de 1993 y diciembre de 1997, el índice de tipo de cambio real se mantuvo en un valor promedio equivalente a sólo el 44.5% de su nivel registrado en julio de 1985, con una desviación estándar de 1.61. Este índice promedio representa sólo el 24.2% del que se alcanzó en julio de 1987. Cuando el período se extiende de enero de 1993 a julio de 1999, el índice del tipo de cambio promedio aumenta ligeramente hasta un valor equivalente al 44.9% del registrado en julio de 1985. El aumento de su desviación estándar (1.81) es también poco significativo (véase Gráfico 3). 5 Para una explicación detallada de la actual política comercial, véase J. Rojas, (1997). Véase también., Rojas, op. cit., 1996, págs. 192 y 193. 9Gráfico 3 0 50 100 150 200 250 86 88 90 92 94 96 98 TIPO DE CAMBIO REAL JULIO 1985=100 El atraso cambiario, junto con la apertura comercial, abarató las importaciones y desestimuló las exportaciones con valor agregado y, en general, la producción de transables, pero estimuló, junto con el crédito caro, actividades productoras de no transables y actividades productoras de productos primarios de exportación con alta renta natural. De acuerdo con la composición del crecimiento del PBI para el período 1993-1997, que incluye los cuatro años de crecimiento económico, los sectores que registraron tasas notoriamente superiores a la del PBI (41.1%), fueron Construcción (106.2%), Comercio (48.2%) y la Minería Metálica (48.5%) (véase Cuadro 1). La recuperación del sector minería, desde 1993, es notable. Ocurre después de siete años de consecutivas disminuciones en los niveles de su producción. En Pesca se registran las tasas de crecimiento más altas durante 1993-1994 (56.0%). El sesgo reprimarizador y a favor de los no transables se refleja también en la composición del crecimiento por el lado de la demanda agregada real. Crecen por encima del PBI (41.1%), durante el mismo período de referencia, la Inversión Privada (103.9%), y las Exportaciones (59.0%). El Consumo privado crece en sólo 30.8%, mientras las importaciones lo hacen en 80.5% (véase Cuadro 2). 10 CUADRO 1 CRECIMIENTO DE LA DEMANDA POR LTIPO DE GASTO (Variación Porcentual) 1991/90 1992/91 1997/92 1998/97 1. Demanda Interna 4.4 -1.4 45.5 -0.6 Consumo Privado 2.0 -1.0 30.8 -0.4 Consumo Público 0.2 2.9 33.6 1.8 Inversión Bruta Fija 13.3 -3.9 91.0 -1.5 -Privada 14.1 -9.0 103.9 -2.3 -Pública 9.0 25.1 37.7 3.4 2. Demanda Externa (Exportaciones) 6.4 4.4 58.9 3.3 3. Oferta=Demanda Global 4.8 -0.3 48.2 0.3 Producto Bruto Interno 2.9 -1.7 41.4 0.3 Importaciones 15.7 7.4 80.5 0.1 Fuente: BCRP Elaboración propia CUADRO 2 VARIACION PORCENTUAL DEL PBI GLOBAL Y SECTORIAL Sectores 1991/90 1992/91 1997/92 1998/97 Agropecuario 2.8 -7.9 47.3 3.6 Pesca -8.9 12.6 10.5 -35.6 Minería -1.4 -2.2 26.8 4.7 -Metálica 6.5 -3.8 48.5 6.8 -No metálica -10.6 0.1 -2.1 0.3 Manufactura 6.8 2.9 38.9 -2.8 -Proc. De Rec.Pri. 7.9 -0.6 30.5 -10.6 -Resto de la Ind. 6.3 -3.9 42.7 0.4 Construcción 0.1 4.0 106.2 1.3 Comercio 7.5 -4.1 48.2 -2.2 Otros 1.2 1.0 31.5 1.6 PBI GLOBAL 2.9 -1.7 41.4 0.3 Fuente: BCRP Elaboración propia El crecimiento de la inversión privada se explica fundamentalmente por el aumento espectacular de la inversión en construcción. Estos datos indican que el crecimiento no fue impulsado por la expansión de la Demanda Interna. Esta aumentó en 45.5%, sólo cerca de 4 puntos por encima del crecimiento del PBI. Consecuentemente, la Manufactura no procesadora de recursos primarios aumentó en un porcentaje similar al del PBI (42.7%). No se ha modificado ni mejorado substancialmente la naturaleza de la inserción comercial anterior, ni la economía peruana se ha ubicado definitivamente en la senda del 11 crecimiento económico y de la generación sostenida de empleo e ingresos. Lo que ha ocurrido, por el contrario, es un proceso de reprimarización y desindustrialización de la economía, con reducidos efectos positivos sobre el empleo y, por consiguiente, sobre las condiciones sociales de desigualdad y pobreza en las que vive la gran mayoría de la población del país. La capacidad productiva de las industrias competitivas y el escaso comercio intra-industrial desarrollado en las últimas décadas, han sido afectados por dicho proceso. Es verdad que debido a los ajustes y reformas estructurales, hay un regreso (una reinserción) de la economía peruana a los mercados de capital internacional, pero no puede argumentarse que la actual estrategia basada en el ahorro externo y en los sectores no transables y primarios tradicionales, asegurará un crecimiento económico socialmente aceptable, a largo plazo, tanto por el lado del empleo como de la equidad. Para que este tipo de crecimiento ocurra es indispensable que el déficit en cuenta corriente no aumente sino que tienda, como porcentaje del PBI, a un nivel estable y sostenible. Las cifras de este déficit registradas en los últimos años no muestran tendencia alguna hacia la estabilidad. El déficit de la balanza comercial total crece desde 1991 hasta 1997, a una tasa promedio anual de 45.8%, a pesar de la notoria recuperación de las exportaciones, en especial de las tradicionales, que crecen a una tasa promedio anual de 11% entre 1990 y 1997.6 Las importaciones totales de bienes crecen a una tasa promedio anual de 17%. Los bienes importados que más crecen son los bienes de consumo: 28% promedio anual. Es importante señalar, además, que las importaciones y los déficit comerciales crecen, como nunca antes lo habían hecho, en los años 1991 y 1992 de estancamiento de la producción. Los déficit comerciales de los años 1993 a 1997, como porcentaje del PBI, son notoriamente más altos que los registrados durante la reactivación de 1986-1987. El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de 1993 representó el 5.6% del PBI, 6 La recuperación del sector minería –sector fundamentalmente exportador--, es notable. Ocurre después de siete años de consecutivas disminuciones en los niveles de su producción. Su crecimiento debe a las inversiones realizadas, especialmente en la producción de hierro, así como a la tendencia al alza de las cotizaciones internacionales del cobre, plata, plomo y oro, que recién se revierte debido a la crisis asiática que se inicia en la segunda mitad de 1997. Crece básicamente la producción de zinc, plata, hierro y oro. El caso del oro es particular, por las vetas de alta rentabilidad puestas en operación. 12 prácticamente igual al porcentaje registrado en el año 1987: 5.7%. El porcentaje de este déficit respecto al PBI subió a 7.3% en 1995, a 5.9% en 1996 y bajó a sólo 5.2% en 1997. El déficit comercial de manufacturas creció con la apertura hasta alcanzar, en 1995, el 51.4% del producto del sector, porcentaje similar al registrado en los primeros años de la década de los 60. El coeficiente de las importaciones de manufacturas respecto del producto del sector, también aumentó año con año, desde 1990, hasta llegar al 61.6% en 1995, año pico del ciclo económico. Este coeficiente fue de sólo 37.7%. en el año 1987, otro año pico del ciclo económico. Parte importante del crecimiento de las importaciones manufactureras, en términos reales, se debe al aumento de las propensiones a importar que, como se sabe, responden rápidamente a la política comercial y al atraso cambiario. Por otro lado, durante 1991-1995 el coeficiente de las exportaciones manufactureras respecto al producto del sector no sufre cambios notables: se mantiene alrededor del 10% con una tendencia ligeramente positiva. Entre 1990 y 1995 estas exportaciones crecen 48.2%, mientras la producción manufacturera lo hace en 28.7%. Las mayores tasas de crecimiento de las exportaciones manufactureras se registran durante la década de los 70. Hay dos períodos que se diferencian claramente. El primero de 1970 a 1974 y el segundo de 1975 a 1979. Durante este último, el coeficiente exportaciones crece en forma exponencial para después, entre 1980 y 1988, fluctuar en una tendencia marcadamente decreciente.7 Se recupera en 1989, año de crisis particularmente difícil, cae ligeramente en 1990-1991 y luego aumenta, aunque levemente, en los años 1992-1993, para volver a disminuir durante el periodo de alto crecimiento económico de 1994-1995. En suma, el coeficiente de exportaciones manufactureras muestra, durante la apertura, una tendencia casi estancada, lo que contradice la hipótesis neoclásica liberal (véase Gráfico 4). 7 Para un examen de la promoción de exportaciones durante la década de los setenta, véase D.M. Schydlowsky, S.J. Hunt y J. Mezzera, 1983. 13 0 5 10 15 20 25 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 GRAFICO 4 EXPORTACIONES MANUFACTURERAS (Porcentaje de la Producción Manufacturera) Las exportaciones de la industria procesadora de recursos primarios son las que más crecen durante el período de restauración liberal: 67.5% entre 1990 y 1995 y 84.1% entre 1990 y 1996 (véase Cuadro 3). Las cuatro ramas procesadoras de recursos primarios, las de elaboración de pescado, refinación de petróleo y metales no ferrosos explican más del 90% del total de exportaciones durante 1990-1996; pero, en los últimos años predominan las ramas de elaboración de pescado y metales no ferrosos (véase Cuadro 4). El estancamiento relativo de las exportaciones manufactureras que se produce después de la apertura, se explica por el incremento del costo de los productos peruanos para la exportación asociado al atraso cambiario. Hay otros costos que encarecen relativamente el costo del trabajo, pero su peso o importancia relativa se debe al efecto negativo del crecimiento espectacular del déficit comercial manufacturero sobre la producción nacional. Cuando los mercados se reducen, disminuyen los ingresos por ventas y aumenta la participación de las remuneraciones pagadas y no pagadas directamente a los trabajadores. 14 CUADRO 3 COMERCIO EXTERIOR DE MANUFACTURAS: 1985-96 (Millones de US$ dólares) EXPORTACIONES IMPORTACIONES TOTAL MANUFACTURA (%) MANUFACTURA SPRP (%) TOTAL MANUFACTURA (%) MANUFACTURA SPRP (%) 1985 3,058 1,919 62.7 485.3 15.9 1,731 1,496 86.4 1,448 83.7 1986 2,359 1,426 60.5 435.5 18.5 2,431 2,153 88.6 2,027 83.4 1987 2,478 1,611 65.0 474.3 19.1 3,247 2,945 90.7 2,722 83.8 1988 2,660 1,771 66.6 499.2 18.8 2,784 2,336 83.9 2,093 75.2 1989 3,553 2,503 70.4 700.7 19.7 2,427 2,089 86.1 1,700 70.0 1990 3,335 2,360 70.8 702.1 21.1 2,602 2,186 84.0 1,944 74.7 1991 3,275 2,447 74.7 708.3 21.6 3,476 2,924 84.1 2,707 77.9 1992 3,360 2,565 76.3 695.4 20.7 3,790 3,240 85.5 2,970 78.4 1993 3,344 2,624 78.5 718.3 21.5 4,025 3,544 88.1 3,261 81.0 1994 4,389 3,265 74.4 874.1 19.9 5,437 4,897 90.1 4,563 83.9 1995 5,457 3,817 69.9 1,040.3 19.1 7,586 6,718 88.5 6,291 82.9 1996 5,834 4,171 71.5 1,118.2 19.2 7,775 6,747 86.8 6,285 80.8 NOTA: Importaciones en valoración CIF SPRP indica exportaciones e importaciones del sector manufacturero sin ramas procesadoras de recursos primarios Fuente: SUPERINTENDENCIA NACIONAL DE ADUANAS (SUNAD) CUADRO 4 COMPOSICION DE LAS EXPORTACIONES DE LAS RAMAS INDUSTRIALES PROCESADORAS DE RECURSOS PRIMARIOS, 1985-96 (Porcentajes) 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 Exportaciones 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 Elaboración de pescado 11.8 27.2 25.3 32.3 26.5 24.9 27.1 24.3 30.7 32.4 27.2 28.7 Refinación de Azúcar 1.8 2.3 1.3 1.3 1.2 2.5 1.8 1.1 0.8 1.3 1.1 1.3 Petróleo 32.1 19.8 23.9 11.5 11.6 14.3 9.6 10.8 10.5 7.4 4.6 4.8 Industria Básica de Metales no ferrosos 54.3 50.8 49.5 55.0 60.7 58.3 61.5 63.8 58.1 58.9 67.1 65.3 NOTA: Importaciones en valoración CIF Fuente: SUPERINTENDENCIA NACIONAL DE ADUANAS (SUNAD) En resumen, la apertura no ha modificado sustancialmente la composición del comercio exterior. En general, el mayor dinamismo de las exportaciones de los últimos años tiene su origen fundamentalmente en el crecimiento de las exportaciones de productos tradicionales. Dado que las importaciones son fundamentalmente de bienes manufacturados, el deterioro de su comercio exterior revela que se ha acentuado significativamente la dependencia externa de la economía desde 1990-1991.8 Por otro lado, la industria ha dejado de ser el motor del crecimiento económico; ha disminuido su importancia como generadora 8 Un análisis de largo plazo sobre el papel de la manufactura como generadora de crecimiento y el papel limitante que desempeña el sector externo en el proceso de crecimiento, puede verse en Jiménez, (1982) y (1984). 15 y multiplicadora de puestos de trabajo y, lo que es más, ha perdido competitividad, es decir, capacidad de situarse en la frontera productiva internacional. 9 III. DISMINUCIÓN DEL POTENCIAL EXPORTADOR DE LA INDUSTRIA El ajuste neoliberal ha truncado el desarrollo de las actividades manufactureras con potencialidad de competencia internacional. Para ponderar este efecto, examinamos el impacto de los cambios en los coeficientes de importación (M/D) y exportación(X/D) a demanda interna, en la siguiente agrupación de las clases industriales a cuatro dígitos (CIIU Versión 2): (1) Industrias autárquicas si tienen coeficientes de exportación e importación inferiores a los respectivos promedios del sector manufacturero; (2) Industrias subordinadas si sus coeficientes de importación son superiores al promedio y sus coeficientes de exportación inferiores al promedio; (3) Industrias extravertidas si tienen ambos coeficientes superiores al promedio; y, (4) Industrias competitivas si sus coeficientes de exportación son superiores al promedio y sus coeficientes de importación son inferiores al promedio. En el año 1995, es decir, después de cuatro años de apertura y desregulación de mercados, el número de industrias competitivas se redujo de 12 a 8. Estas 8 clases son responsables del 11.4% del valor agregado, de 13.9% del empleo, de 3.7% de las importaciones y de sólo el 29.3% de las exportaciones (véase Cuadros 5 y 6). 9 En este sentido el indicador de competitividad utilizado en la segunda parte de este libro, representa la capacidad de penetración de los productos manufacturados en los mercados internacionales. Los aumentos de esta capacidad se asocian a los aumentos de la productividad que se reflejan en reducciones de costos (sea por innovaciones técnicas u organizativas, o mejoras en los procesos de producción). 16 CUADRO 5 CLASIFICACION DE LAS INDUSTRIAS SEGÚN COEFICIENTES DE EXPORTACIONES E IMPORTACIONES A DEMANDA INTERNA 1987 (Porcentajes) VA EMPLEO EXPORTACION IMPORTACION CIF I INDUSTRIAS SUBORDINADAS ( 32 ramas) 20.5 23.8 8.4 69.3 II INDUSTRIAS AUTARQUICAS ( 34 ramas) 63.5 51.8 10.5 8.3 III INDUSTRIAS EXTRAVERTIDAS ( 4 ramas) 2.8 4.4 15.2 20.5 IV INDUSTRIAS COMPETITIVAS ( 12 ramas) 13.1 20.0 65.9 2.0 FUENTE: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICA E INFORMATICA, MICTINCI Y SUNAD. ELABORACION: Propia Los datos indican que el total de exportaciones competitivas ha disminuido, por efecto de la apertura, de 65.9% a 29.3%. Y, sólo tres de las ocho clases mencionadas exportan el 92% de este último porcentaje. Estas son: 3115 Aceites y grasas vegetal y animal; 3220 Fabricación de Prendas de vestir; excepto calzado; y, 3699 Fabricación de productos minerales no-metálicos, n.e.p. La apertura tuvo también efectos notables en los otros grupos de industrias. Incrementa el número y la participación de las industrias subordinadas. En 1987 habían 32 industrias de este tipo que explicaban el 20.5% del valor agregado y el 69.3% de las importaciones. En 1995 este número aumenta a 36 y su participación en la generación del valor agregado manufacturero disminuye a 12.5%, mientras mantiene su participación en el total de importaciones (69.0%). También disminuye su participación en la generación de empleo de 23.8% a 21.7%. CUADRO 6 CLASIFICACION DE LAS INDUSTRIAS SEGÚN COEFICIENTES DE EXPORTACIONES E IMPORTACIONESA DEMANDA INTERNA 1994 (Porcentajes) VA EMPLEO EXPORTACION IMPORTACION CIF I INDUSTRIAS SUBORDINADAS ( 36 ramas) 12.5 21.7 7.4 69.0 II INDUSTRIAS AUTARQUICAS (29 ramas) 65.4 40.9 10.2 11.9 III INDUSTRIAS EXTRAVERTIDAS ( 9 ramas) 10.7 23.4 53.2 15.3 IV INDUSTRIAS COMPETITIVAS ( 8 ramas) 11.4 13.9 29.3 3.7 FUENTE: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICA E INFORMATICA, MICTINCI Y SUNAD. ELABORACION: Propia 17 El grupo de industrias extravertidas aumenta notablemente, de 4 a 9. Su participación en la generación del valor agregado y las exportaciones cambia de 2.8% y 15.2% en 1987 a 10.7% y 53.2% en 1995, respectivamente. Por último, las industrias autárquicas disminuyen de 34 a 29 ramas, pero aumentan su participación en la generación de valor agregado y el total de importaciones de 63.5% y 8.3% en 1987, a 65.4% y 11.9% en 1995, respectivamente. La información anterior revela que la industria manufacturera heredada del proceso sustitutivo había desarrollado un potencial exportador neto en doce actividades industriales, aunque con un peso relativamente poco significativo en la generación de valor agregado y de empleo. La apertura hizo que la importancia de este grupo disminuyera en lugar de mejorar. En términos de asignación de recursos, el libre mercado empeoró el sesgo antiexportador de la industria en lugar de eliminarlo como se esperaba según el diagnóstico neoclásico. IV. SUSTITUCIÓN DE INSUMOS NACIONALES POR IMPORTADOS Y PRODUCTIVIDAD El efecto negativo en la estructura industrial se produce no sólo por el aumento de las importaciones de productos que compiten con la oferta doméstica y reducen el mercado interno para los productos nacionales. La apertura y la sobrevaluación del sol, al abaratar las importaciones, provocó la sustitución de insumos nacionales por importados aumentando, al mismo tiempo, la productividad, pero afectando los débiles eslabonamientos internos de la estructura industrial. Esta sustitución, dado el bajo nivel de desarrollo intra-industrial y los escasos vínculos de la manufactura con los otros sectores, menoscabó el papel de la demanda doméstica en el crecimiento. Por otro lado, el abaratamiento de las importaciones de insumos y de los bienes de capital debido al atraso cambiario no ha desencadenado, vía ganancias de productividad, un proceso difundido de generación de ventajas comparativas. Este probable efecto ha sido más que compensado por el efecto negativo de la reducción de la demanda de productos nacionales sobre la estructura industrial. El aumento de la productividad debido a la 18 sustitución de insumos se restringió sólo a once clases industriales, responsables de únicamente el 12.9% de las exportaciones.10 Hemos analizado los cambios en el coeficiente insumos importados sobre insumos totales para el conjunto de las 86 clases industriales, identificando aquellas industrias que registran coeficientes de insumos importados superiores al promedio del sector manufacturero. En 1987 habían 32 industrias dependientes de insumos importados, de las cuales 17 se ubicaban en el grupo de subordinadas, 11 en el grupo de autárquicas, 2 en el grupo de extravertidas y una en el grupo de competitivas. Estas industrias generaban el 35.4% del valor agregado y eran responsables del 57.3% del déficit comercial manufacturero. En el año 1995 el número de industrias dependientes de insumos se reduce a 28. De estas 13 se ubican en el grupo de subordinadas, 11 en el grupo de autárquicas, 2 en el grupo de extravertidas y los 2 restantes en el grupo de competitivas. La importancia del grupo en la generación de valor agregado se reduce a 28.9% pero se mantiene su participación en la generación del déficit comercial manufacturero (57.2%). No aumenta el número ni la importancia de las ramas que sustituyen insumos nacionales por importados. Sin embargo, lo interesante de esta información es que de las cinco nuevas industrias competitivas que se registran en 1995, sólo una (3115 Aceites y grasas vegetal y animal) deja de ser subordinada y dependiente de insumos importados para pasar a ser competitiva y dependiente de insumos importados. Las cuatro restantes, siguen manteniendo su condición de dependientes de insumos nacionales. En consecuencia, la apertura parece tener un efecto muy limitado en la disminución de los costos de producción y, por lo tanto, en la competitividad de las industrias. Para corroborar esta última hipótesis y completar el análisis del efecto de la apertura sobre la productividad y, consecuentemente, sobre la competitividad, a través de los costos de producción, analizamos a nivel de ramas industriales a cuatro dígitos, el efecto de la reducción del coeficiente de insumos y salarios respecto del valor bruto de producción sobre 10 Por el lado de las inversiones tampoco hay signos de una reconversión industrial generalizada. La inversión no ha recuperado sus valores históricos aunque ciertamente ha tenido efectos positivos en la productividad del trabajo que, sin embargo, no se reflejan en ganancias generalizadas de competitividad. Parte de los aumentos de la productividad se deben a la práctica generalizada de las subcontrataciones. 19 el crecimiento del coeficiente de valor agregado a valor bruto de la producción. Después analizamos la relación existente entre la disminución de los coeficientes de insumos totales a valor bruto de la producción y el aumento de los coeficientes de insumos importados sobre el total, ocurridos de 1987 a 1994.11 La fórmula utilizada en este ejercicio es la siguiente: VA VBP VA VBP IT VBP IT VBP W VBP W VBPt t t * *æ èç ö ø÷ æ èç ö ø÷ = æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú + æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú- 0 0 0 donde: VA* = valor agregado real neto de salarios reales VBP = valor bruto de la producción real IT = insumos totales reales W = salarios reales Los subíndices 0 y t indican el año inicial y final de período de análisis El primer sumando indica el efecto de la reducción del coeficiente de insumos sobre el incremento del coeficiente de valor agregado, mientras que el segundo sumando constituye el efecto de la reducción de los salarios sobre dicho incremento. Luego se identifican todas las ramas que registran, simultáneamente, aumentos en la productividad de sus insumos y en el coeficiente de insumos importados a insumos totales. Por último, se estima la correlación por rangos de estas dos series, para corroborar la hipótesis acerca de importancia de la sustitución de insumos nacionales por insumos importados, sobre el incremento de la productividad de los insumos. Los datos para el sector manufacturero en su conjunto revelan que en el incremento del coeficiente del valor agregado a valor bruto de la producción, desempeña un papel destacado la disminución de los coeficientes de insumos totales. En 28 de los 29 grupos 11 El análisis debería efectuarse entre pico y pico del ciclo económico, es decir, entre 1987 y 1995. Se eligió 1994 porque no existe información para 1995. Pero, además, esta elección se efectúa bajo el supuesto que entre 1994 y 1995 no se producen cambios importantes en el desempeño de la industria. El año 1994 es también un año de crecimiento previo al pico del ciclo. 20 industriales a tres dígitos el coeficiente de valor agregado aumenta porque disminuyen los coeficientes de insumos. El grupo 332 Muebles y accesorios, es la excepción. En este se produce una notable reducción del coeficiente de salarios que más que compensa el efecto del aumento del coeficiente de insumos. En los grupos industriales 369 Artículos minerales no-metálicos, 382 Construcción de Maquinaria, excepto eléctrica, y, 385 Fabricación de Equipos de Medida y Control, la reducción de los coeficientes de salarios e insumos totales contribuyen al aumento de los coeficientes de valor agregado. Falta explicar si el aumento del coeficiente de valor agregado debido a la reducción de los coeficientes de insumos, tiene relación con el aumento de la participación de los insumos importados en el total debido a la sustitución de insumos nacionales por insumos importados. En primer lugar sometemos a prueba la hipótesis de la existencia de una correlación por rangos entre IT VBP IT VBP y IM IT IM ITt t æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú 0 0 , donde IM representa los insumos importados e IT los insumos totales. Según esta hipótesis, a mayor diferencia de coeficientes de IT sobre el valor bruto le corresponden mayores diferencias entre los coeficientes de IM respecto a los insumos totales. El análisis se efectúa para las clases industriales a cuatro dígitos con ambas series simultáneamente mayores que cero (véase Cuadro 7). El número de clases con dichas características asciende a sólo 13 de las 80 consideradas en este trabajo. Este grupo contiene una sola industria competitiva por el lado de la demanda de mercado, seis subordinadas y seis autárquicas. Todas explican el 28.5% del valor agregado y sólo el 13% de las exportaciones manufactureras totales en el año 1994. 21 CUADRO 7 INDUSTRIAS QUE AUMENTAN PRODUCTIVIDAD DE INSUMOS Y SUSTITUYEN INSUMOS NACIONALES POR IMPORTADOS (IT/VBP0- IT/VBP1) MI/IT1-MI/IT0 1 3115 : ACEITES Y GRASAS VEGETAL Y ANIMAL 0.0958 0.1173 2 3117 : FABRICACION DE PRODUCTOS DE PANADERIA 0.0181 0.0365 3 3214 : FABRICACION DE TAPICES Y ALFOMBRAS 0.0156 0.0520 4 3219 : FABRICACION DE TEXTILES N.E.P. 0.1588 0.2317 5 3311 : ASERRADEROS,TALLERES DE ACEPILLADURA PARA MADERA 0.0515 0.0192 6 3412 : FABRICACION DE ENVASES Y CAJAS DE PAPEL Y CARTON 0.0120 0.0654 7 3420 : IMPRENTAS, EDITORIALES E INDUSTRIAS CONEXAS 0.0321 0.0729 8 3692 : FABRICACION DE CEMENTO, CAL Y YESO 0.0793 0.1120 9 3710 : INDUSTRIAS BASICAS DE HIERRO Y ACERO 0.0965 0.0497 10 3812 : FAB.DE MUEBLES Y ACCESORIOS PRINCIPALMENTE METALICOS 0.0465 0.0099 11 3813 : FABRICACION DE PRODUCTOS METALICOS ESTRUCTURALES 0.0212 0.0314 12 3821 : CONSTRUCCION DE MOTORES Y TURBINAS 0.0512 0.0155 13 3823 : CONSTRUC.DE MAQUIN. PARA TRABAJAR LOS METALES Y LA MADERA 0.1589 0.0244 La correlación es débil aunque con el signo esperado (r=0.1319 y t=0.4412). Cuando se eliminan las clases 3412 (Fabricación de Envases y Cajas de papel y cartón) y 3823 (Construcción de Maquinaria para trabar los metales y la madera), el coeficiente de correlación, considerando las once clases industriales que quedan, sube a 0.42 y su estadística t a 1.530. Finalmente, sometimos a prueba la hipótesis de una covariación entre las variables IT VBP IT VBP y IM IT IM ITt t æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú 0 0 . El test se realiza con una regresión de corte transversal considerando las once industrias mencionadas en el párrafo anterior. Los resultados contenidos en el Cuadro 8, corroboran la hipótesis de la importancia de la sustitución de insumos en el aumento de la productividad, aunque esto se restringe, claro está, sólo a once clases industriales que sustituyen insumos. Este grupo, sin embargo, es poco relevante en el total de exportaciones (12.9%). Únicamente la industria 3115 Aceites y grasas vegetal y animal, es la que gana competitividad por el lado de los costos de insumos y la demanda de mercado. La restauración liberal no ha tenido, por lo tanto, éxito en la creación generalizada de ventajas comparativas. 22 CUADRO 8 ============================================================ LS // Dependent Variable is SER1 Sample(adjusted): 1 11 Included observations: 11 after adjusting endpoints ============================================================ Variable CoefficienStd. Errort-Statistic Prob. ============================================================ SER2 0.541816 0.130905 4.139014 0.0025 C 0.023752 0.012069 1.967997 0.0806 ============================================================ R-squared 0.655587 Mean dependent var 0.060600 Adjusted R-squared 0.617319 S.D. dependent var 0.043688 S.E. of regression 0.027026 Akaike info criter -7.058941 Sum squared resid 0.006574 Schwarz criterion -6.986596 Log likelihood 25.21585 F-statistic 17.13143 Durbin-Watson stat 1.935247 Prob(F-statistic) 0.002525 ============================================================ Donde: SER1= IT VBP IT VBP t æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú 0 , y SER2= IM IT IM ITt æ èç ö ø÷ - æ èç ö ø÷ é ë ê ù û ú 0 , V. COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL, PRODUCTIVIDAD Y EMPLEO Los efectos del recetario del Consenso de Washington sobre el desempeño del sector manufacturero y de su comercio exterior, son negativos. La liberalización comercial y el atraso cambiario de más de nueve años, afectaron la competitividad internacional de la gran mayoría de las ramas manufactureras no procesadoras de recursos primarios, provocando un retroceso hacia la estructura industrial de los inicios del proceso sustitutivo de importaciones. Por competitividad internacional entendemos la capacidad de penetración de los productos manufacturados en los mercados externos. Esta capacidad está definida por la productividad reflejada en reducciones de costos, es decir, por incrementos en la productividad, sea por innovaciones técnicas u organizativas, o mejoras en los procesos de producción. Este concepto de competitividad es incompatible con la dicotomía mercado interno-mercado externo. Si las industrias son competitivas, lo son en ambos mercados. Por esta razón, se basa en la balanza comercial de cada una de las ramas. 23 Utilizamos un indicador de competitividad relativa (IVCR) similar al indicador de ventajas comparativas reveladas utilizado por ONUDI (1985) e inicialmente propuesto por Balassa (1965). Este indicador muestra el desempeño externo de las industrias en materia comercial y se construye con información exclusivamente de importaciones y exportaciones de las ramas industriales domésticas y de las exportaciones de sus similares en el mundo, mediante la siguiente la formula:12 IVCR X M T X Xi i i i w w= -( ) / ( * ( / )) donde: i indica la rama o clase industrial del país w significa mundial13 X significa exportaciones manufactureras M significa importaciones manufactureras T representa el promedio de las exportaciones e importaciones manufactureras del país. Mientras T indica el volumen global del comercio del país, ( / )X Xi w w representa el tamaño relativo del mercado mundial por productos de la rama industrial i. El producto de estos dos factores indica la fracción teórica del volumen total de comercio del país, que correspondería a los productos de la rama industrial i. Este indicador puede adoptar signo positivo o negativo dependiendo del saldo comercial de cada clase o rama industrial específica. De dos ramas industriales con un mismo nivel absoluto de saldo comercial, una mostrará un mejor desempeño (un valor más alto) si tiene un tamaño relativo del mercado mundial por sus productos menor, y ambas mostrarán ventajas frente a otros países cuanto menor sea el volumen global del comercio del sector industrial del país. 12 Existen otros indicadores de competitividad que pueden se utilizados si no se quiere utilizar la información mundial de las exportaciones manufactureras. Estos indicadores pueden ser el “ratio” de importaciones a demanda interna; el “ratio” del saldo comercial a demanda interna, etc. 13 Como proxy de las exportaciones mundiales hemos considerado las importaciones de los países de la OCDE, que representan más del 60% del comercio mundial. 24 Hemos estimado el indicador de competitividad para 32 ramas industriales, abarcando un período de 11 años hasta 1995. La clasificación de estas ramas según hayan ganado, perdido o mantenido competitividad, puede verse en el Cuadro 9. Los resultados revelan que solamente ocho (8) ramas industriales, responsables del 25.12% del valor agregado total y del 35.6% de las exportaciones totales del año 1995, mejoran su competitividad relativa entre 1985 y 1996. De otro lado, diecinueve (19) ramas industriales, responsables del 59.5% del valor agregado y del 52.3% de las exportaciones totales de 1995, pierden competitividad. Por último, sólo 5 ramas industriales mantienen su competitividad relativa. Este grupo es responsable del 15.37% del valor agregado manufacturero y del 12.2% de las exportaciones totales. En el grupo de las que mejoran su competitividad relativa, no se encuentran las ramas 321 industrias textiles y 322 prendas de vestir, que son las únicas que registran sistemáticamente superávit comerciales. Mientras la primera pierde competitividad, la segunda la mantiene aunque en una situación de mercado doméstico más difícil. Estas dos ramas, son responsables del 39.1% de las exportaciones manufactureras y del 14% del valor agregado del conjunto de la industria manufacturera no procesadora de recursos primarios. Es importante mencionar que las ocho ramas industriales que ganan competitividad, aumentan su participación en las exportaciones totales de 27.5% en 1987 a 37.1% en 1995, mientras su contribución al déficit comercial total de manufacturas disminuye de 70.7% en 1987 a 38.6%, en 1995. Por otro lado, de las 32 ramas industriales analizadas, 19 registran incrementos de la productividad del trabajo y sólo en tres de éstas (354 derivados del petróleo y del carbón; 385B Fabricación de equipo profesional y científico; y, 323A Fabricación de productos y sucedáneos del cuero), los incrementos de la productividad ocurren simultáneamente con aumentos en el empleo. En consecuencia, en 29 de las 32 industrias el empleo cae. El empleo asalariado para el conjunto de la industria manufacturera cae a una tasa promedio anual de -4.02%, mientras la productividad crece a una tasa promedio de 2.8%. 25 En 11 industrias el empleo cae a una tasa anual superior a este promedio, y, tres de estas once pertenecen al grupo de las que mejoran su competitividad. Estas son: 351 sustancias químicas industriales; 355 fabricación de productos de caucho; y, 381 A fabricación de herramientas de ferretería y de muebles. Las industrias que mejoran su competitividad al mismo tiempo que aumentan sus valores agregados, sus salarios y sus productividades fueron únicamente dos: 311 alimentos; y, 342 imprentas, editoriales y conexos. Estas son las ganancias de competitividad genuinas. En la primera rama el uso de capacidad en 1995 es prácticamente similar al registrado en 1991, mientras que en la última aumenta notoriamente el porcentaje de capacidad utilizada. Para terminar con este capítulo es importante identificar las ramas más intensivas en mano de obra o las que concentran el mayor porcentaje del empleo manufacturero. Lo primero que llama la atención es que las ocho ramas que ganan competitividad emplean sólo el 27.5% del total de obreros del sector. De estas ocho, únicamente la rama 311 emplea el 12.6%. Las 19 ramas que pierden competitividad concentran el 54.9% del empleo. El 17.6% restante del total de obreros se encuentran empleados en las cinco ramas que mantienen competitividad entre los años 1987 y 1995. ¿Cuáles son las ramas que emplean los mayores porcentajes de mano de obra del sector? El 48.6% del empleo se concentra sólo en seis ramas industriales. Una, la 311, se encuentra entre las que ganan competitividad y otra, la 322, se encuentra entre las que mantienen su competitividad. Las cuatro ramas restantes pierden competitividad entre 1987 y 1995. Estas seis ramas, en orden de importancia relativa por su participación en el empleo, son las siguientes: q 311 Fabricación de Productos Alimenticios, excepto bebidas 12.6% q 321 Industrias Textiles 11.0 q 322 Prendas de Vestir 8.8 q 313 Industria de Bebidas 6.0 q 369 Artículos minerales no metálicos 5.2 q 381B Fabricación de Productos metálicos diversos 5.0 26 En resumen, puede afirmarse que en la industria manufacturera peruana de los 90, las ganancias legítimas de competitividad, a través de la reducción de costos relativos como resultado de la innovación tecnológica y que es compatible con el crecimiento de los salarios y el aumento del empleo, no constituye un fenómeno generalizado, a pesar de las expectativas generadas por los ajustes estructurales. El predominio de las industrias que pierden competitividad corresponde al entorno en el que se desenvuelven las empresas industriales de los 90: tipo de cambio real deprimido y relativa abundancia de dólares, dos factores que junto con la apertura conspiraron contra un mejor desempeño externo de las empresas. VI. COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL Y RENDIMIENTOS CRECIENTES La hipótesis de la relación positiva entre los cambios en la productividad y la capacidad de penetración de los productos manufacturados en los mercados externos, pertenece a Smith (1776), a Young (1928), a Verdoorn (1949), y a Kaldor (1966). Para estos autores la dinámica y composición de los flujos comerciales, y la competitividad internacional de la economía, depende fundamentalmente de la presencia de rendimientos crecientes a escala en las ramas industriales. 14 Para corroborar la hipótesis de la presencia de rendimientos crecientes a escala, y la importancia de los factores de demanda, en la industria manufacturera peruana, hemos estimado la ecuación de Verdoorn, que relaciona la tasa de crecimiento conjunta de los factores de producción con la tasa de crecimiento del producto. Esta ecuación se estimó para cada una de las 32 ramas de producción. En fórmula matemática la ecuación es: f = - (a/h) + (1/h)q donde f es la tasa de crecimiento conjunto de los factores de producción; q es la tasa de crecimiento del producto; h constituye el nivel de los rendimientos a escala; y, a representa la tasa de progreso técnico exógeno. La ecuación tiene una forma no lineal. 14 Para una aplicación de estas hipótesis a los países industrializados avanzados, véase Kaldor, (1966); Cripps y Tarling, (1973); y, McCombie, (1985). Un modelo que incorpora un test de cambio estructural en la relación de Verdoorn, fue desarrollado y aplicado a la economía Norteamericana 27 La estimación por ramas permite eliminar el sesgo de la agregación, pues el grado de homogeneidad del sector en su conjunto no puede ser un estimador insesgado del grado de homogeneidad de las ramas que la componen. Por otro lado, la estimación por ramas industriales presupone que los rendimientos a escala pertenecen a la industria en particular y no al sector manufacturero en su conjunto. Ciertamente puede todavía cuestionarse el nivel de desagregación a tres dígitos adoptado en este trabajo, pues podría sostenerse que el concepto de industria corresponde más a la clasificación del sector en ramas de cuatro dígitos. Pero, desafortunadamente no existe la información necesaria para este nivel de desagregación. 15 Seis de las ocho ramas que ganan competitividad en los años noventa, registran rendimientos crecientes (estadísticamente significativos). Este grupo de ramas es el que mejor ha enfrentado los efectos simultáneos de la apertura y el rezago cambiario. Entre las ramas que pierden competitividad, hay nueve que reportan rendimientos crecientes. Finalmente, en el grupo de las que mantienen su competitividad, hay dos ramas que reportan rendimientos crecientes (véase Cuadro 9). por Jiménez (1988). 15 La información de las participaciones del capital y del trabajo, y de los valores agregados de las ramas industriales fueron obtenidos de INEI y del MICTINCI. La información del stock de capital por ramas fue construida mediante el método de inventario perpetuo. 28 CUADRO 9 COMPETITIVIDAD, RENDIMIENTOS A ESCALA Y PROGRESO TÉCNICO EN LA INDUSTRIA MANUFACTUERA PERUANA, 1973-1996 RAMAS INDUSTRIALES RENDIMIENTOS A ESCALA PROGRESO TÉCNICO EXÓGENO 1.-Ramas que mejoran su competitividad 1.1- Ramas sensibles a productividad 311 FAB. DE PROD. ALIMENTICIOS EXCEPTO BEBIDAS CONSTANTES NULO 342 IMPRENTAS EDITORIALES Y CONEXOS CRECIENTES NULO 351 SUSTANCIAS QUIMICAS INDUSTRIALES CRECIENTES NULO 354 DERIVADOS DEL PETROLEO Y DEL CARBON CRECIENTES NULO 355 FABRICACION DE PRODUCTOS DE CAUCHO CRECIENTES(*) NULO 381 A FAB. DE HERRAMIENTAS DE FERRETERIA Y DE MUEBLES CRECIENTES NULO 1.2.- Resto de ramas 352 A FAB. DE PROD. FARMACEUTICOS Y DE PROD. DE TOCADOR CRECIENTES NULO 382 CONSTRUCCION DE MAQUINARIA EXCEPTO ELECTRICA CRECIENTES NULO 2.- Ramas que pierden competitividad 2.1 Ramas sensibles a productividad 313 INDUSTRIA DE BEBIDAS CONSTANTES POSITIVO(*) 323 B CURTIDURIAS Y PREPARACION Y TEÑIDO DE PIELES CRECIENTES(*) POSITIVO 383 MAQUINARIAS Y EQUIPOS ELECTRICOS CRECIENTES NULO 2.2 Ramas sensibles a salarios 312 ELABORACION DE PRODUCTOS ALIMENTICIOS DIVERSOS CONSTANTES NULO 314 TABACO CONSTANTES POSITIVO(*) 321 INDUSTRIAS TEXTILES CONSTANTES NULO 332 MUEBLES Y ACCESORIOS EXCEPTO METALICOS CRECIENTES(*) NULO 352 B FAB. DE PINTURAS, DE PROD. BIOLOGICOS Y DE QUIMICOS NEOP CRECIENTES NULO 356 PRODUCTOS PLASTICOS DIVERSOS CONSTANTES NULO 361 OBJETOS DE LOZA Y PORCELANA CRECIENTES NULO 362 VIDRIO Y PRODUCTOS DE VIDRIO CONSTANTES NULO 369 ARTICULOS MINERALES NO METALICOS CRECIENTES NULO 381 B FABRICACION DE PRODUCTOS METALICOS DIVERSOS CONSTANTES NULO 381 C FABRICACION DE PROD. METALICOS ESTRUCTURALES CRECIENTES NULO 384 CONSTRUCCION DE MATERIAL DE TRANSPORTE CRECIENTES POSITIVO(*) 385 A FAB. DE APARATOS FOTOGRAFICOS Y FAB. DE RELOJES CONSTANTES NULO 390 OTRAS INDUSTRIAS MANUFACTURERAS CRECIENTES NULO 2.3 Resto de ramas 324 INDUSTRIA DEL CALZADO DE CUERO CRECIENTES NULO 385 B FABRICACION DE EQUIPO PROFESIONAL Y CIENTIFICO CRECIENTES POSITIVO(*) 3.- Ramas que mantienen su competitividad 322 PRENDAS DE VESTIR CONSTANTES NULO 331 MADERAS, CORCHO EXCEPTO MUEBLES CRECIENTES NULO 323 A FABRICACCION DE PRODUCTOS Y SUCEDANEOS DE CUERO CONSTANTES NULO 341 INDUSTRIA DEL PAPEL Y PRODUCTOS DE PAPEL CRECIENTES NULO 371 INDUSTRIA BASICA DEL HIERRO Y DEL ACERO CONSTANTES NULO Total Industria Manufacturera CONSTANTES NULO Fuente: Cuadros 28 y 39 Elaboración propia (*) Significativo al 20% 29 Es claro, por la información anterior, que no a todas las ramas con rendimientos crecientes les fue bien en el período de restauración liberal. Sólo 8 de las 20 ramas con rendimientos crecientes (incluyendo las tres con coeficientes estadísticamente no significativos) aumentan su participación en la producción total del sector entre dos picos del ciclo económico 1987 y 1995, de 21.3% a 30.36%. Estas ramas son: q 342 Imprentas, Editoriales y Conexos; q 354 Derivados del Petróleo y del Carbón; q 352B Fabricación de Pinturas, de Productos Biológicos y de Químicos; q 332 Muebles y Accesorios, excepto Metálicos; q 369 Artículos Minerales no-Metálicos; q 390 Otras Industrias Manufactureras; q 385B Fabricación de Equipo Profesional y Científico; y, q 331 Maderas, Corcho, excepto Muebles. Las otras doce ramas con rendimientos crecientes pierden participación y, lo que es peor, a diferencia de las otros ocho, disminuyen su producción en términos absolutos entre 1987 y 1995. La participación de estas doce ramas en la producción total del sector, disminuye de 21.9% en 1987 a 13.8% en 1995. Por otro lado, en el grupo de 12 industrias que, según la evidencia empírica, operan con rendimientos constantes a escala, hay sólo tres ramas dinámicas, porque su producción y, por lo tanto, su participación en el total, aumenta entre 1987 y 1995. Estas son: q 311 Fabricación de Productos Alimenticios, excepto Bebidas; q 312 Elaboración de Productos Alimenticios Diversos; y, q 323A Fabricación de Productos y Sucedáneos de Cuero. La producción de las restantes 9 ramas con rendimientos constantes disminuye. Las dos industrias comercialmente superavitarias (321 Textil y 322 Prendas de Vestir) registran rendimientos constantes y mercados decrecientes. Además, como ya se señaló, sólo la segunda mantiene su competitividad. 30 Para terminar, hay que señalar que las ramas con rendimientos crecientes y que son dinámicas en el sentido que aumentan su producción o enfrentan mercados crecientes para sus productos, tienen poca capacidad de difusión del progreso técnico. Entre ellas, como se habrá observado, se encuentran las imprentas, las pinturas, los muebles, los artículos minerales no-metálicos, las maderas, los alimentos y los productos del cuero y sucedáneos del cuero. No hay experiencia histórica conocida de países que hayan logrado estadios superiores de desarrollo sobre la base del dinamismo de este tipo de producción industrial. VII. RENDIMIENTOS CRECIENTES Y COMERCIO INTRAINDUSTRIAL Así como la presencia de rendimientos crecientes a escala no es un fenómeno generalizado en la industria manufacturera peruana actual, su desempeño exterior debe estar dominado por la presencia del comercio inter-industrial y, por lo tanto, caracterizado por una escasa presencia de comercio intra-industrial. Ciertamente, lo contrario ocurre en las economías industrializadas. El comercio tiene lugar entre países industriales con dotaciones de factores relativos similares, lo que presupone la presencia dominante de intercambios intra-industriales y, por lo tanto, de los rendimientos crecientes. Para efectuar la clasificación de las ramas industriales y ponderar su capacidad competitiva en los mercados internacionales, hemos seguido la metodología sugerida por Tornell, (1986), Casar (1990) y Ros (1991), calculando primero el índice de Grubel-Lloyd de comercio intra-industrial (véase Grubel y Lloyd 1975), para cada una de las ramas industriales, de acuerdo son la siguiente fórmula: jj jj j MX MX IIT + - -= 1 donde: jIIT = Participación del comercio intra-industrial en el comercio de la rama industrial j. jX = Valor de las exportaciones de la rama industrial j. jM = Valor de las importaciones de la rama industrial j. 31 El índice jIIT toma valores de 0 a 1. Valores cercanos a cero indican predominio de comercio inter-industrial, mientras que valores cercanos a 1 revelan el predominio del comercio intra-industrial. Para una utilización adecuada de este índice hay que considerar que su valor calculado varía con el nivel de agregación adoptado. Cuanto mayor es este nivel de agregación, mayor es la posibilidad de que el comercio inter-industrial aparezca reflejado en el índice como comercio intra-industrial. Lo contrario ocurre cuando se trabaja con altos niveles de desagregación: el comercio intra-industrial aparece reflejado en el índice como comercio inter-industrial. Para aminorar la importancia del citado problema, dado el nivel ya considerable de desagregación a cuatro dígitos que hemos adoptado, tomamos como referencia el valor crítico de 0.5, es decir, el punto medio del intervalo de variación del índice, para tipificar el flujo de comercio de una rama cualquiera como de carácter predominantemente intra-industrial, si el índice calculado es igual o mayor que dicho valor, y como de carácter predominantemente inter-industrial si es menor. Siguiendo a Casar et al. (1990), este criterio se combinó con otro referido al volumen de comercio exterior como porcentaje de la producción total de una rama. El valor crítico en este caso fue de 0.05.16 El número de ramas industriales con comercio intra-industrial no varió sustancialmente en los últimos 10 años: 13 ramas en 1987 y 11 ramas en 1995. Lo que sí parece haber ocurrido, aparte de la sustitución de unas ramas por otras, es un cambio en la importancia de estas ramas en el volumen de comercio y en el total de las exportaciones. Por ejemplo, la participación de las exportaciones de estas ramas en el total de las exportaciones manufactureras, aumenta de 6.2% en 1987 a 36.0%, en promedio, en 1994-1995. Llama la atención, por otro lado, que el número de ramas importadoras netas haya aumentado de 47 a 54, sin cambios significativos en su participación en las exportaciones totales del sector Véase Cuadro 10). 16 Estos valores críticos, según Casar et al., (1990), son óptimos, si se trabaja a 4 dígitos, pues esta sería una buena aproximación a la definición de industria como proceso productivo homogéneo y que es la más apropiada para distinguir el comercio intra del comercio inter-industrial. 32 CUADRO 10 TIPO DE COMERCIO EXTERIOR Y ESTRUCTURA INDUSTRIAL: 1987, 1991 , 1994 y 1995 N PBI(%) (X+M)(%) X% M% AÑO 1987 1 Ramas de comercio intraindustrial 1/3/ 13 19.1 3.8 6.2 3.4 2 Ramas de comercio interindustrial 2/ 3/ Importadores netos 2/ 3/ 4/ 47 45.1 83.7 23.7 94.2 Exportadores netos 2/ 3/ 5/ 10 20.6 11.3 70.0 1.0 3 Ramas con bajo volumen de comercio exterior 2/ 6/ 12 15.2 1.2 0.1 1.4 AÑO 1991 1 Ramas de comercio intraindustrial 1/3/ 16 20.1 11.0 14.6 10.0 2 Ramas de comercio interindustrial 2/ 3/ Importadores netos 2/ 3/ 4/ 47 57.7 73.1 18.0 87.3 Exportadores netos 2/ 3/ 5/ 7 15.0 15.9 67.4 2.2 3 Ramas con bajo volumen de comercio exterior 2/ 6/ 12 7.2 0.4 0.0 0.5 AÑO 1994 1 Ramas de comercio intraindustrial 1/3/ 15 23.9 12.9 39.2 7.8 2 Ramas de comercio interindustrial 2/ 3/ Importadores netos 2/ 3/ 4/ 53 64.5 74.8 23.5 84.8 Exportadores netos 2/ 3/ 5/ 4 7.5 6.7 36.7 0.8 3 Ramas con bajo volumen de comercio exterior 2/ 6/ 10 4.1 5.6 0.6 6.6 AÑO 1995 1 Ramas de comercio intraindustrial 1/3/ 11 ND 10.0 34.3 5.9 2 Ramas de comercio interindustrial 2/ 3/ Importadores netos 2/ 3/ 4/ 54 ND 76.6 25.9 85.1 Exportadores netos 2/ 3/ 5/ 4 ND 6.4 38.9 0.9 3 Ramas con bajo volumen de comercio exterior 2/ 6/ 13 ND 7.0 0.9 8.1 1/ Ramas cuyos Indicadores de Grubel - Lloyd son mayores o iguales a 0.5 2/ Ramas cuyos Indicadores de Grubel - Lloyd son menores que 0.5 3/ Ramas cuyos ratios (Xi+Mi)/VBPi son mayores o iguales a 0.05 4/ Ramas con Balanza Comercial negativa 5/ Ramas con Balanza Comercial positiva 6/ Ramas cuyos ratios (Xi+Mi)/VBPi son menores a 0.05 NOTA: Se consideran 82 ramas del CIIU Revisión 2 a 4 dígitos, excluyendo las procesadoras de Recursos Primarios Fuente: Elaboración propia sobre la base de información suministrada por la SUNAD y el INEI Las ramas con comercio inter-industrial no han perdido importancia en la generación de la producción del sector. De una participación de 65.7% en 1987 pasaron a 72.0% en 1994. De otro lado, aunque el comercio inter-industrial sigue siendo dominante, disminuyó su participación en el total de las exportaciones manufactureras: de 93.7% se pasó a 64.8% entre 1987-1995. Lo mismo ocurrió con su participación en las importaciones del sector: de 95.2% se pasó a 86.0%. Por su parte, las ramas con bajo volumen de comercio exterior se hicieron más importadoras: de 1.4% aumentaron a 8.1% durante el mismo período. Nótese, además, que del grupo de ramas que ganaron competitividad en el período 1987-1995, solo la rama 311 Fabricación de productos alimenticios, excepto bebidas, tiene 33 clases industriales que reportan comercio intra-industrial. Las otras clases con comercio intra-industrial se encuentran en las ramas que han mantenido o perdido competitividad. Hay que mencionar, por otro lado, que el aumento de la participación de los flujos comerciales intra-industriales en el total de exportaciones manufactureras, no es significativo. Si se eliminan las clases 3211 (Hilado, tejido y Acabado de Textiles) y 3115 (Aceites y Grasas Vegetal y Animal), la participación de las clases con comercio intra- industrial en el total de exportaciones manufactureras en 1995, disminuiría de 34.3% a sólo 8.2%. El comercio intra-industrial, no es pues un fenómeno generalizado. Está concentrado, en las industrias 3211 y 3115 que participan en las exportaciones totales de 1995, con el 18.0% y el 8.1%, respectivamente. Los cambios descritos ocurren en un contexto donde la industria se hace más dependiente de importaciones y enfrenta un mercado doméstico disminuido y poco dinámico. Las importaciones crecen más rápido que las exportaciones entre 1987 y 1995. En el año 1987 el déficit de la balanza comercial manufacturera fue de 2,248 millones de dólares. Este déficit subió a 5,251 millones de dólares en el año 1995. Entre 1990-1995 el valor de las exportaciones manufactureras aumentó en 48.2% mientras que el valor de las importaciones de productos manufacturados lo hizo en 223.6%. En consecuencia, la mayor importancia relativa que adquiere el comercio intra- industrial en los últimos años está empañada por la mayor dependencia externa del sector manufacturero. Pero, también, por una declinación de la participación en la producción total, de la mayoría de las ramas industriales a tres dígitos con rendimientos crecientes. Ha ocurrido una especie de concentración de las industrias a cuatro dígitos con comercio intra-industrial en pocas ramas a tres dígitos: en 1987 estas industrias se encontraban en 10 tipos de ramas a tres dígitos, mientras que en 1995 se concentran sólo en siete. 34 VIII. CONCLUSIONES El análisis efectuado hasta aquí nos permite afirmar que el contexto macroeconómico actual es contrario al desarrollo industrial y favorable a la reprimarización de la economía. El atraso cambiario, dada la apertura comercial, abarató las importaciones y desestimuló la producción de los bienes transables internacionalmente. La estructura de precios relativos resultante estimuló la producción de no transables y la producción primaria de exportación con alta renta natural. La economía peruana de ahora es una economía con una industria manufacturera más limitada. Esta industria se ha hecho más dependiente de importaciones. El efecto de la apertura sobre la propensión a importar fue exacerbado por la sobrevaluación del sol. Además esta sobrevaluación dificultó la expansión de las exportaciones manufactureras. Ambos, la apertura y la sobrevaluación, son los dos factores claves de la drástica reducción de la inflación. No hay un proceso claro de generación de ventajas comparativas, no obstante el abaratamiento del costo de insumos importados. Hay más bien un reforzamiento del patrón tradicional de comercio. Lo más sorprendente es que el programa económico neoliberal ha contribuido a la disminución de la importancia relativa que tenían las industrias exportadoras. La liberalización de importaciones no conduce necesariamente al desarrollo sostenido de una industria exportadora, sino a incrementar la dependencia del país de sus recursos naturales. El beneficio de los consumidores de acceder a productos importados al precio internacional, no es sinónimo de eficiencia. Se trata más bien de un desperdicio de divisas que equivale al dispendio de los recursos no renovables de la economía peruana. Se ha truncado el desarrollo de las actividades manufactureras competitivas internacionalmente. Las mayores ganancias de competitividad se dan en ramas industriales que, de acuerdo con el dinamismo del mercado mundial y los contenidos tecnológicos de los productos comerciados, tienen poca capacidad de generación y difusión de progreso técnico. Es decir, el patrón de especialización emergente en el comercio peruano de los 90, no sitúa a la 35 industria manufacturera en condiciones de superar a mediano plazo el déficit de su balanza comercial. La capacidad de la industria manufacturera de operar con rendimientos crecientes se ha debilitado debido, por un lado, al estrechamiento del mercado doméstico para la producción nacional por el crecimiento de las importaciones y, por otro, al efecto del atraso cambiario en los costos de producción. Gran parte de las ramas con rendimientos crecientes han perdido competitividad en los 90. Por otro lado, en concordancia con el resultado anterior y la pérdida de competitividad en la mayoría de las ramas de la industria manufacturera, el comercio intra-industrial no es un fenómeno generalizado. Aunque la industria manufacturera peruana no desarrolló una plataforma exportadora sólida, ni logró completar las articulaciones básicas en su interior y con el resto de sectores, la presencia de flujos de comercio intraindustriales y la existencia de algunas actividades manufactureras con contribuciones positivas a la balanza comercial, nos indicaban que, por lo menos hasta fines de la década de los 80, existían posibilidades de potenciación simultánea de su capacidad exportadora y de producción competitiva para los mercados interno y externo. Estas posibilidades se truncaron con la política macroeconómica aplicada desde 1990. 36 Referencias Bibliográficas B. Balassa 1965 “Trade Liberalization and ‘Revelaed’ Comparative Advantage,” en Manchester School 33:2. J. 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