INTENSIDAD Y AL TURA DE· CESAR VALLEJ·o '·. ,. ~ · .. - i Enrique Carrión Ordóñez Luis Jaime Cisneros Leopoldo Chiappo Ricardo Falla Antonio González Montes Gustavo Gutiérrez Eduardo Hopkins Rodríguez Jorge Kishimoto Yoshimura · Estuardo Núñez César Real Ramos lván Rodríguez Chávez Julio Vélez Emilio Adolfo Westphalen Jorge Wiesse Rebagliati Ricardo González Vigil l)' (editor) ~ Á'~I~ · J.~. 3)1. ft ~ ~ PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA OEL PERU l>"1 ~ ._ __ ~ FONDO EDITORIAL 1993 Primera edición, diciembre de 1993 Edición al cuidado de Miguel Angel Rodríguez Rea Intensidad y altura de César Vallejo Copyright © 1993 por Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Av. Universitaria, Cuadra 18, San Miguel, Apartado 1761. Lima, Perú. Tlfs. 626390, y 622540, Anexo 220. Derechos reservados ISBN 83-262-312 Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores. Impreso en el Perú - Printed in Peru VALLEJO Y LA BOHEMIA DE TRUJILLO Jorge Luis Kishimoto Yoshimura (Instituto Raúl Porras Barrenechea) A finales de 1908 , César Vallejo concluye sus estudios se­ cundarios en el Colegio San Nicolás, de Huamachuco , donde deja el recuerdo de haber sido uno de los alumnos más brillantes que pasaron por esas aulas. La primera vocación que surgió en la mente del joven Vallejo fue seguir estudios de medicina, pero la situación económica de la familia, que no era lo suficientemente cómoda como para enviarlo a la capital , determinó que se quedara en Santiago de Chuco dedi­ cado a ayudar a su padre en sus actividades de defensor de plei­ tos. En 1910 Vallejo partió a Trujillo y el 2 de abril se matriculó en la Facultad de Letras de la Universidad de La Libertad , pero al no conseguir un trabajo que le permitiera sufragar los gastos de estadía y estudios, decidió abandonar los cursos y regresar a San­ tiago de Chuco. Al año siguiente, su padre y su hermano Víctor le ofrecen ayudarlo. Viaja entonces a Lima y se matricula el 22 de abril de 1911 en el primer año de la Facultad de Ciencias de la U ni versi­ dad de San Marcos. Parece que no llegó a acostumbrarse a la vida de Lima, o tal vez porque .se dio cuenta que no era esa su voca­ ción, que a finales de mayo abandona otra vez sus estudios. Y fue por aquellos días que consiguió trabajar como preceptor de los hijos del hacendado Domingo Sotil, en la ciudad de Cerro de Paseo. A su regreso a Trujillo en diciembre, Vallejo envía sus primeros 33 versos a la revista Variedades, de Lima, donde son acogidos en la sección "Correo Franco" , en el número correspondiente al 9 de diciembre de 1911. Clemente Palma, director de dicha revista, al publicarlos , los acompañó con un comentario totalmente desfavo­ rable, lo que determinó que Vallejo no enviase más poemas a esa revista. En 1912 lo encontramos trabajando de ayudante de cajero en la hacienda Roma, en el departamento de La Libertad. Los ahorros acumulados en los dos últimos años le permiten continuar sus estudios, y es así cómo en 1913 se inicia la etapa propiamente universitaria de Vallejo, en Trujillo, pues apa­ rece matriculado en el primer año de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Libertad, en los cursos de Filos.ofía Subjetiva, Historia de la Civilización Antigua, Historia de la Lite­ ratura Castellana, Historia de la Literatura Antigua e Historia de la Filosofía Antigua. Consigue el puesto de preceptor en el -Centro Escolar Nº 241 (situado en :la Plaza de Armas) y poco tiempo después es nombrado bibliotecario de la Sociedad de Preceptores, que presidía el profesor Julio E. Manucci. El 18 de setiembre dicta la segunda conferencia reglamenta­ ria de preceptores , ocupándose sobre el tema "Enseñanza del cur­ so de Educación Moral". Preside la actuación Benjamín Pérez Treviño, Inspector Departamental de Instrucción. Las conclusiones de esta conferencia fueron- publicadas en la revista Cultura Infantil (Organo del Centro Escolar 241) en el número 5, correspondiente a octubre de 1913. Justamen~e es en- esta revista que Vallejo publica sus primeras composiciones poéticas, las cuales le servirán como complemento a la enseñanza del curso de ciencias naturales. A fines de noviembre desempeña el cargo de Secretario de la citada Sociedad de Preceptores, en reemplazo de G. Morales Valera. El Centro Uni versítar io , antecesor de la Federación de Es - ·34 tudiantes, y que agrupaba a los alumnos de la Universidad de La Libertad, estaba ese año bajo la presidencia de José Eulogio Ga­ rrido. Una de las actividades del Centro Universitario en ese año fue iniciar formalmente la Extensión Universitaria, un programa destinado a promover la vinculación del Centro Universitario con las masas populares. Precisamente, en La Razón, de Trujillo, se publica el 16 de mayo de 1913 una conferencia de Antenor Orrego sobre este programa. En los exámenes de fin de año Vallejo obtiene el primer puesto en todas las materias. En 1914 se matricula en el segundo año de la Facultad de Letras en los cursos de Filosofía Objetiva, Sociología, Historia de la Civilización Moderna, Literatura Moderna, Historia de la Civi­ lización del Perú y Estética e Historia del Arte, continuando a la vez como profesor en el Centro Escolar Nº 241, y publicando poe­ mas en la revista Cultura Infantil. Por aquellos días los diarios trujillanos casi no publicaban colaboraciones literarias y es en este ambiente que aparece el 15 de mayo la revista Iris, dirigida por José Eulogio Garrido, y que comienza a agrupar a los que posteriormente formarían lo que después se conocería como la Bohemia de Trujillo. ·Garrido deja la presi­ dencia del Centro Universitario y en la nueva directiva aparece Víctor Raúl Haya de la Torre como secre.tario y Federico Esquerre como vocal. Es en ese año que Vallejo entabla amistad con Haya de la Torre, su compañero de estudios, y quien lo pres.entó ante Orrego y Garrido. Entre 1913 y 1914 Vallejo actúa dentro de las esferas uni­ versitarias sin otra particularidad que su contracción al estudio. Al final izar su segundo año de Letras vuelve a ocupar los prime­ ros puestos en la mayoría de los cursos y obtiene, com_o premio mayor, la Contenta de Bachiller en la Facultad de Filosofía y Le­ tras. Esta distinción consistía en la exoneración de los derechos 35 de graduación, incluyendo los del diploma y el timbre fiscal que iba adherido a él, otorgado sólo a los mejores alumnos . Hasta este período, el sector universitario no ocupa un espa­ cio significativo en la vida cultural de la ciudad de Trujillo. Es a partir de 1915 que el Centro U ni versi tario inicia un verdadero despegue institucional. Vallejo se matricula en el primer año de la Facultad de Ju­ risprudencia. Alumno distinguido, encuentra cordial acogida entre sus nuevas amistades , quienes lo comprometen a participar dentro de las actividades del Centro Universitario . Es así como el 3 de junio de 1915 forma parte de la comisión encargada de organizar la celebración del 7 de junio (la Batalla de Arica) y de la comi­ sión que debía llevar adelante charlas universitarias. Los diarios La Reforma y La Industria dedican una sección especial para in­ formar sobre la vida universitaria de entonces. En el mes de mayo, Vallejo es separado del Centro Escolar Nº 241, pero habiéndose presentado una vacante en el Colegio Nacional de San Juan, consigue ser nombrado profesor del primer año de la sección primaria. En julio, por delegación del Comité Patriótico , se escenifican los cuadros vivos "El Progreso" y la "Apoteosis de Bolívar y San Martín", bajo la responsabilidad de los estudiantes Raúl Al va, César Vallejo y Víctor Raúl Haya de la Torre. El 22 de agosto fallece en Santiago de Chuco su hermano Miguel. En la Iglesia de San Agustin , de Trujillo, se oficia días más tarde misas de honras. Junto a él están sus compañeros y amigos. Paralelamente a sus estudios de Derecho, Vallejo viene pre­ parando su tesis para graduarse de Bachiller en Letras. Y el 22 de setiembre la sustenta obteniendo el calificativo de sobresaliente con la nota 19. El tema de la tesis: El romanticismo en la poesía castellana . Al día siguiente , en el desfile escolar que se realiza 36 celebrando la fiesta de la primavera, César Vallejo declama desde los balcones de la casa de la familia Goicochea, si to en la calle del Progreso , su poema titulado "Primaveral", que el diario La Re­ forma lo publica el 25 de setiembre de 1915. Vallejo termina el primer año de Derecho, obteniendo el pri­ mer puesto en los cursos de Filosofía del Derecho y Derecho Ci­ vil. Los intelectuales trujillanos , reunidos en torno a José Eulogio Garrido, comienzan, pues, a hacerse notar en el tranquilo ambien­ te trujillano de entonces con sus publicaciones en La Reforma y La Industria , así como con sus veladas nocturnas y sus fiestas cam­ pestres . En 1916 Va11ejo cursa el segundo año de Jurisprudencia y su participación en la Universidad es más notoria . Continúa como profesor en el Colegio San Juan y sus poemas son publicados con mayor frecuencia. En el mes de junio se realizan las elecciones para la nueva directiva del Centro Universitario. Se presentan dos listas : una apoyada por el prefecto y otra encabezada por los señores Andrés Dileo Herrera y Víctor Raúl Haya de la Torre. Vallejo y sus amigos apoyan a esta última_. Las elecciones fueron bastante reñidas, lle­ gándose incluso a protagonizar enfrentamientos callejeros entre los dos bandos. Al final , la lista encabezada por Herrera y Haya gana las elecciones. En este mes se aprueban los nuevos estatutos del Centro , en base al proyecto preparado por Antenor Orrego, César Vallejo y Santiago Martín . Se incrementa la biblioteca con impor­ tantes publicaciones, entre las que figuran obras de Henri Bergson, Arthur Schopenhauer, Romain Rolland , Herbert Spencer, Ernst Haeckel, Friedrich Engels, además de obras de autores rusos como Gorki, Tolstoi, Dostoyesvski, etc . La nueva directiva se instala el primero de julio de 1916 y, en sesión realizada el 18 de julio , resuelve activar la formación de la Universidad Popular, encomendando las tareas de propaganda 37 y de organización a los señores Aparicio Castañeda, Julio E. Manucci, Antenor Orrego, Víctor Incháustegui, Agusín Santa María y José Merino. Asimismo, se designa la comisión de charlas, compuesta por José Eulogio Garrido, Antenor Orrego, Osear Imaña y César Vallejo. El Centro Universitario inicia, pues, una activa labor de pro­ paganda de la Universidad Popular en los círculos obreros y uni­ versitarios, a fin de llevar a la práctica tan importante proyecto. El 6 de setiembre, Haya de la Torre presenta un proyecto de militarización de los alumnos de la universidad, que es aprobado por unanimidad. Este proyecto viene a ser, pues, el primer antece­ dente de Instrucción Pre-Militar dentro de una universidad perua­ na en tiempo de paz. Aprobado el proyecto, entre los inscritos para el curso de militarización figuran los nombres de Vallejo, Orrego, Spelucín, Garrido y demás integrantes de la Bohemia. El 11 de setiembre empieza el curso con una charla de Introducción dada por el teniente coronel Pedro Pablo Martínez. El curso duró un mes y las lecciones tanto teóricas como prácticas estuvieron a cargo del capitán Salazar, del regimiento de Infantería Nº 3. Por esos días el poeta Juan Parra del Riego visita la ciudad de Trujillo. Y se lleva una grata impresión del trabajo de esos jóvenes intelectuales a los que bautiza con el nombre de "Bohemia de Trujillo" . Luego escribirá en el periódico Balnearios, .en el nú­ mero 281, correspondiente al 22 de octubre de 1916 un artículo sobre el grupo, con pafabras elogiosas para todos ellos. De Vallejo dice: "más hondo y con más inquieta celebración y anchura .en el miraje es paisajista sentimental ;y sugeridor. Casi por todos su vernos se nota el paso de aquel po-eta que tenía vestida de ave del paraíso la emoción, de Julio Herrera Reissig. Pero yo creo que se le pue­ de poner en la frente una . violeta de aquellas que con hojas de hiedra coronaban a Alcibiades". El 12 de octubre, con motivo de celebrarse el "día de la Raza", .el Centro Universitario organizó una actuación en el general de la Universidad. Vallejo, en la actuación central, declama su poema a América Latina. 38 En diciembre Trujillo tuvo la visita de la Compañía de Co­ medias de Amalia de Isaura. Vallejo, después de ver la puesta de Malvaloca , obra de los hermanos Quinteros, publica al día siguiene en La Reforma y en La Industria el poenia "Amalia de Isaura en Malvaloca". El 15 de diciembre la citada compañía presenta Triunfa Vani­ dad, comedia de Víctor Raúl Haya de la Torre, que firmó con el seudónimo de Juan Amateur. El argumento . sobre el que gira la obra es la pedantería de un adinerado que , orgulloso de su fortu­ na, no concibe nada más allá que el dinero. Sueña después con la celebridad a que aspira su carácter altanero y vano, y convencido de que esa celebridad no puede alcanzarla sino con el talento y la riqueza del espíritu, casa a su hija con uno de esos artistas por los que antes sentía profundo desprecio. Se ha dicho, en varias ocasiones, que esta pieza Haya la es­ cribió pensando en Vallejo; pero , leyendo con atención las críti­ cas y comentarios de la época, pienso que Haya la escribió como una actitud polémica y de rechazo de ese .ambiente incomprensivo que se desató en Trujillo frente a los integrantes de la Bohemia. Vallejo, como adhesión amistosa a Víctor Raúl, escribió el soneto "Triunfa Vanidad", que se publica en La Reforma el 18 de díciembre, con una dedicatoria "Para tí, Juan Amateur, por tu va­ liente comedia estre.nada ayer. Cariñosamente". Haya de la Torre - publica, en La Reforma, el 23 de diciembre el poema "Hiperestesia", con la siguiente dedicatoria: "Mis primeros versos para César Vallejo, cariñosamente". Entre el 3 y el 21 de diciembre de 1916 Vallejo, en la Uni­ versidad de La Libertad, rinde exámenes finales de los cursos de Derecho Penal y Derecho Civil (2do. curso) correspondientes al segundo año de la Facultad de Jurisprudencia. Tenemos-el comen­ tario del propio Vallejo acerca d.el tipo de exámenes a que enton­ ces eran sometidos. Lo hace en una carta que dirige desde Lima a Osear Imaña, recordando esos momentos: "Los días de diciembre, · insalubres, estúpidos, llenos de tedio; los exámenes ~uachafos e 39 imbéciles, con los ojos insomnes y ungidos de éter y dolor; los Vega y Zanabria, los Chávarry oh horror! Mejor no me acuerdo!" ·(Vallejo, Epistolario general. Recopi lación de José Manuel Castañón. Valencia, España, Pre-Textos, 1982; p. 24). Al finalizar dichos exámenes Vallejo obtiene el primer pues­ to en Derecho Penal y Derecho Civil (2do. curso). Ser alumno distinguido en la Facultad de Jurisprudencia y el hecho de haber colaborado con su padre en las actividades de de­ fensor de pleitos, en Santiago de Chuco, le sirvieron de antece­ dentes para que Vallejo fuese nombrado Juez de Paz de primera nominación en la ciudad de Trujillo, según consta en el acta de sesión de la Corta Superior de Justicia, de La Libertad, el 6 de diciembre de 1916. Los jueces de paz eran las personas nombradas para hacer conciliaciones en los juicios de mayor cuantía, formar los consejos de familia y resolver en juicio verbal los asuntos de menor cuantía, y otros que se les encargara. Su. nombramiento salió publicado en La Reforma, el 20 de diciembre de 1916. Concluido el año, Vallejo regresó a su pueblo natal. Como era toda una celebridad en su tierra, se le recibió con banda de músicos. Todos los vecinos notables, desde el alcalde, · el sub-pre­ fecto , el teniente gobernador, viejos amigos de sus padres y her­ manos, hombres de la chacra, salieron a saludarlo. En los primeros días de enero de 1917, se publica una cróni­ ca del corresponsal de La Industria , en Santiago de Chuco. Y como noticia importante, da cuenta de la llegada de César Vallejo y del doctor Néstor Vallejo a esa ciudad . Por esos días del mes de enero, en todas las provincias se estaban formando los clubes políticos que apoyarían a candidatos para las elecciones a diputados y senadores que se realizarían en el mes de mayo en toda la República. César Vallejo participa en uno de esos clubes , según consta · en el siguiente documento publicado en La Industria, el 14 de febrero de 1917. 40 SANTIAGO DE CHUCO Acta de instalación de la Sociedad Unión y Progreso En Santiago de Chuco, á los once días del mes de enero de mil novecientos diecisiete y siendo las 3 h.p.m., los suscritos, afiliados al partido civil, reunidos en casa del Dr. Manuel Brihgas Campos, despues de detenida discusión, acordaron lo siguiente: 1 º- Constituir una sociedad, denominada "Unión y Progreso", de carácter político y social, con ramifica­ ciones en toda la Provincia. 2º- Nombrar una Junta Directiva, compuesta del personal que sigue: Presidente, Vice-presidente, Tesorero, Secretario, Prosecretario y once Vocales. 3 º - Para desempeñar tales cargos eligieron á las personas que se expresan á continuación: Presidente, Dr. Manuel Bringas Campos. Vice-presidente, Dr. Nestor P . Vallejo. Tesorero, señor Julio Caceres. Secretario, señor Abraham A. Arias. Prosecretario, señor Augusto Paredes. Vocales, señores: Dr. Santiago Elías Miñano, Br. César A. Vallejo, Wenceslao Gálvez, Carlos Santa María, José E. Moreno, Marcial A. Donet, Manuel L. Ruiz García, Manuel José Vejarano, Benjamín Ravelo, Julio Campa­ na La Portilla y José Jara Castañeda. 4º- Comprometerse solemnemente á hacer una po­ lítica general y local honrada y progresista y a defen­ der los derechos de todos los asociados, de conformi­ dad con los fines primordiales de la Institución. 5º- Nombrar una comisión encargada de redactar los Estatutos, y al efecto se designó este personal: Dr. Ma­ nuel Bringas Campos, Dr. Néstor P. Vallejo, Dr. San­ tiago E. Miñano, Br. César A. Vallejo y señor Abraham A. Arias; y 6º- Nombrar delegaciones distritales cuya designa­ ción hará la Junta Directiva próximamente. 41 El r·eglamento del Partido Civil exigía que los cinco princi­ pales cargos debían ser ocupados por. miembros activos del Parti­ ,do Civil. Los vocales podrían ser simpatizantes. Es muy probable que Néstor Vallejo y el señor Abraham Arias Peláes (hermano y padrino_ del poeta, respectivamente) hayan invitado a Césa~ Vallejo participar de esta asociación. En Trnjillo , en el mismo mes, se forma el Club "Juventud Víctor LarcO. Herrera" para apoyar su candidatura a ·una senaduría por la ciudad de Trujillo . Lo preside Alvaró Bracamonte. Y entre sus integrantes se encuentran Orrego, Haya, Garrido, Esquerre e Imaña: En el mes de marzo, su hermano Néstor es nombrado con­ juez (es deciir, juez SUJ,Jlente) en Santiago de Chuco . En el mes de abril, César Vallejo regresa a Trujillo a cursar el tercer año de -Jurisprudencia. Ocupa su cargo como juez de paz, encargándose de los casos de tu.tela: de menores, y continúa siendo profesor del Colegio N aciortal San Juan, enseñando en el primer -año de primaria. Es en ese año que tiene como alumno a Ciro _ Alegría. Años después, Ciro Alegría escribirá el artículo "El César Vallejo que yo conocí", donde narra .la impresión que le causó conocer a VaÜejo. 1917 es el año de mayor actividad cultural en la ciudad de Trujillo. Los periódicos La Reforma ; La Industria y El Federal destinan. una página dedicada a colaboraciones literarias . Entre el 20 y 21 de mayo, se realizan las elecciones para diputados y senadores. Sale elegido senador por Trujillo el señor Víctor Larco Herrera. El "Club Jllventud", que lleva su nombre, le ofrece un banquete., oportunidad en que Vallejo ·recita unos versos escritos para la ocasión. El 10 de junio , Macedonio de la Torre ofrece una fiesta ar :­ tística en su domicilio, en la calle Gamarra. Fue en esa reunión que Vallejo recitó su poema "Los heraldos negros" . 42 El 15 de junio de 19_17 se instala en Lima la Federación de Estudiantes del Perú, ocasión para la que se designa como delega­ dos por la Universicfad de Trujillo a César Elejalde Chopitea y Víctor Raúl Haya de la Torre. Como ellos se encontraban en Lima debían confirmar si aceptaban o no las delegaturas, cosa que no se cumplió formalmente, lo que dio lugar a que el presidente del Centro Universitario los reemplazase por Alvaro Pinillos. En rea­ lidad, había un trasfondo ideológico en este conflicto: las vacila­ ciones de algunos miembros del Centro de participar o -no en la naciente Federación. El 16 de julio Vallejo ofrece, en el General de la Universi­ dad, una conferencia sobre la "Doctrina Drago". Esta doctrina, sustentada por el jurista argentino Luis Mario Drago, como cons~­ cuencia del bombardeo de puertos venezolanos. (1902) por las es­ cuadras de Alemania, Inglaterra e Italia, para obligar. al pago de deudas contraídas con ·esas naciones, encuentra en César Vallejo · un brillante expositor, que, con acopio de datos y en defensa de los países americanos, reafirma que n_o es legítima la intervención armada para el cobro de deu.das contra-actuales sino cuando el Estado deudor se niega a someter el caso al arbitraje o bien se niega a cumplir el fallo recaído en ese arbitraje. El 22 de agosto, en asamblea de estudiantes presidida por José Eulogio Garrido y Alvaro Bracamonte, se ratifica a Haya, Chopitea y Pinillos corno delegados ante la naciente Federadón de Estudiantes del Perú. Entre los firmantes del acta de asamblea figuran Orrego, Vallejo,_ Irnaña y Esquerre. Esta ratificación moti­ va la división del Centro Universitario. La gran notoriedad que grac"ias a su actividad cultural cobró la "Bohemia de Trujillo", crea un ambiente de hostilidad de cierto sector d.e la sociedad contra ellos, y de manera particular contra el poeta. Y es en este marco que se entablará una polémica en torno a la poesía de Vallejo . . Alcides Spelucín regresa de Lima y trae para sus amigos, como 43 primicia, el libro La canción de las figuras por José María Eguren, libro que es leído con admiración en la casa de Antenor Orrego. Vallejo impresionado, escribe al autor felicitándole y enviándole poemas suyos, carta a la que Eguren contesta y que es publicada en La Reforma, el 21 de julio de 1917, con una nota de Orrego . 44 LOS VERSOS DE CESAR VALLEJO Y EL POETA JOSE MARIA EGUREN Con íntimo alborozo espiritual , como un triunfo que es nuestro , publicamos la carta que el gran poeta, José María Eguren , dirige a César Vallejo, con motivo de ha­ berle enviado éste algunos versos suyos. Las altas y ge­ nerosas palabras de Eguren tienen especial significación , tratándose como se trata de un poeta que ha realizado una admirable y excelsa labor literaria en el Perú. Parte de este triunfo nos pertenece, porque fue en La Refonna donde César Vallejo, hizo las primeras revela­ ciones dolorosas de su talento . Aun recordamos el efusi­ vo calor con que estrechamos la mano del joven poeta, al entregarnos el primer original de sus versos, que de­ nunciaban ya desde entonces una poderosa y fuerte indi­ vidualidad literaria. La carta dice así: Barranco , 15 de Julio de 1917. Señor César Vallejo Sus versos me han parecido admirables, por la rique­ za musical e imagina ti va y por la profundidad dolorosa. Conocía algunas composiciones de su pluma, habiendo preguntado por usted , en más de una ocasión; con el sen­ timiento ele no haber practicado la prosa, pues sus poe­ sías se presentan para un estudio maestro. En este vapor escribo a los redactores de la revista Renacimiento de Guayaquil, y con palabras elogiosas, por cierto bien merecidas, les prometo sus poesías; pero, no deseando separarme de los originales que me envió , le suplico que mande otros a J.A. Falconí Villagómez, director de Renacimiento, Guayaquil­ Casilla 639- Renacimiento tiene agentes en toda Améri­ ca. Y reciba el sincero aplauso de S.S. José M . Eguren Resulta doloroso para la cultura de Trujillo de aquellos días el comentario que se hizo de la personalidad del poeta Eguren , con motivo de la elogiosa carta de éste a César Vallejo. La ignorancia no se contentó con negar su autenticidad, sino que usó de la grosería y el vituperio. El foco desde donde se inci­ taba contra el poeta, estaba en el estudio del abogado Ignacio Meave, quien , a la vez , era catedrático de la facultad de Derecho de la Universidad de Trujillo. Este estudio fue bautizado con el "mentidero público" por los estudiantes de la Universidad. Los del "mentidero", publicaron , el 25 de julio de 1917, en el diario La Industria , un ar­ tículo con el título "La Justicia de J ehova" , firmado por J.V .P. (Julio Víctor Pacheco) . La nota era un ataque furibundo contra Cés ar Vallejo de los componentes del grupo . En uno de sus partes dice: "No sabes Señor que allá se han confabulado diez ó doce individuos para llamarse poetas , genios, talentos y bohemios por el puro y estéril gusto de calumniarme y escarnecerme. ¿Ignoras q,ue se hacen llamar decadentes y que me nombran, me citan, me aplauden y que en mi nombre vociferan toda clase de desatinos en verso? No sabes que me meten en todos sus líos y que no me de­ jan reposar ni bajo la fría loza de mi sepultura? ¡No te han dicho Dios Eterno que entre esos malhechores hay · uno que dice ser un "incomprendido" de los necios; que cuando habla sacude la cabeza para imitar a Mirón cuando "sacude la frente fiera"; y que usa "melena anónima" por cuenta mía? ¡Señor! ¡Señor! ¿ignoras que ese hombre sin entra­ ñas no me deja ni descanso ni sosiego? que ese energúmeno hace versos a "La Mula"; mira sobre los pulmones del pobre animal, "la huella de mil cruces arrastradas" cuando lo que tiene es la matadura que le dejó la albarda? que compara la luz de los Faros con el calor del "oro senti­ mental": y que mira en los poyos y en potos de chicha mansicheros altares "en donde se ofician misas de luz contra el destino"? 45 "Ese hombre Señor entona himnos á "la verde alfalfa" , talvez en instintivo arranque de regresivo apetito fami ­ liar ; "asegura con la mayor frescura que las carretas" van "arrastrando una emoción de ayuno encadenada" . Quiere también ser panadero y llevar en su ·corazón "un horno" para "cocinar pedacitos de pan fresco" ; quiere vivir "tocando todas las puertas" como si no existiese policía y vecinos de mal genio ; y por último , con la mayor desfachatez declara en un diario La Reforma "que sus huesos no son suyos", que son agenos y que él es un ¡ladrón!. Y como si esto no fuera suficiente el muy desvergonzado se hace el mentecato y pregunta: ¿Adónde iré? Como si todo el mundo no supiese que allá en Trujillo hay una "Cárcel Central del Norte" con tan tamaña puertaza para que por ella entren todos los escandalosos y todos los ladrones". Vallejo y sus amigos estaban ese 25 de julio en casa de Antenor Orrego, cuando alguien trajo La Industria con la novedad de que había un artículo que atacaba al grupo, sobre todo a Vallejo. Pronto supieron todos que dicho artículo había salido del "mentidero público". Esa noche, Orrego y Garrido escriben sendos artículos en defensa de Vallejo, para así romper esa crítica acerba. Los dos artículos salen publicados el 26 de julio de 1917. El de Orrego en La Reforma, con el mismo título que le puso Julio Víctor Pacheco al suyo, o sea "La justicia de Jehová". 46 La Justicia de Jehová Un buen señor en estilo grotescamente bíblico, abracada­ brante, campanudo, altisonante y apocalíptico, ha escri­ to con este mismo título un desdichadísimo artículo que no ha tenido el valor de firmar, en el que asume, con toda la prosopopeya del caso, el rol de paladín de la justicia literaria en Trujillo. Por todas las s~ñas y, sobre todo, por la cándida fu- ria con que fulmina, entre rayos y centellas, como el colérico Jehová del Sinaí, á nuestro amigo, el talentoso poeta señor César Vallejo, se infiere que el autor es un judío de los emberrinchinados en no aceptar la nueva ley evangélica, y como tal hace comparecer al excelso poeta Ruben Darío no ante Jesucristo, sino ante el te­ rrible Jehová, por el solo pecado de haber venido al mundo á desasnar críticos y poetas de la laya del señor J.V.P. No es del caso tomar en serio los plebeyos chistes de mal gusto, la miopía de cretino y las reverendas majade­ rías de que se hace gala en el artículo. Nuestro decoro · mental nos los impide hacerlo. Solo queremos reiterar nuestras protestas de adhesión y simpatía intelectual, al jóven poeta, que ha sido atacado con tánta incompren­ sión, con tánta ceguera y con tanta sordidez y maligni­ dad de espíritu. Mientras César Vallejo recibe el aplauso de poetas como Eguren y sus versos se reproducen en los periódi­ cos de Lima y del extrangero, en Trujillo, un escribidor anónimo, crítico de gramática y frases aisladas á la ma­ nera de Antonio Balbuena, de Casares y Fray Candil, desprovisto de. toda cultura literaria, enemigo por inca­ pacidad mental de toda .selección de espíritu, ataca con pedantería de dómine á Vallejo y á los pocos que aquí se esfuerzan por hacer obra realmente merito ria. Es el eterno despecho de los rezagados, de los que se sienten postergados, contra los jóvenes que traen nueva cultu­ ra, mayor vigor idealista y más amplitud de alma. José Eulogio Garrido publica el suyo en La Industria, pero utiliza un seudónimo, ya que él era redactor de ese diario. Su título, "Bienaventurados!". BIENAVENTURADOS! El coro de los doctores y el de los aprendices de la Universidad se han regocijado ayer intensamente. Hánse . 47 48 frotado las manos y sonreído de modo triunfal. Ha sur­ gido de entre ellos un habílisimo escritor, un pasmoso escritor, un modestísimo escritor, que oculta su nombre propio, un J ... V ... P .. ... , que entre rayos y centellas, ha dicho cosas tremendas, apabullantes, en un estilo admi­ rable y al alcance de todos. -Pobres! pobres! han dicho al unísono los doctores de la Ley. Los hemos aplastado, los hemos triturado, · los hemos barrido. Ya no nos fastidiarán. I en el Bar, en el Estudio y en la Peluquería ha habi­ do espectáculo jubiloso y sonoro. -Pobres! pobres! I el vocabulario al uso entre los doctores ha salido á lucir con más fruición que nunca. Se han sentido felices, porque se creían seguros para siempre.·- Ya no volverán á escribir. El de la melena no habrá parado hasta su cama. ¡Pobres! Los piimpollos de la Universidad han formado ruedos y reídose con disimulada satisfacción porque ellos son muy modositos, muy tranquilitos, muy bien educaditos. Han someído al soslayo, alegrándose de la reprimenda que se han llevado los desobedientes, los díscolos, los malcriados.- A bien que nosotros no daremos nunca que deci r , han pensado ellos ufanamente. Verdad que los "rubendariacos" están lelos, apabullados , cabizbajos , como si les hubiera caído una catapulta so­ bre la cerviz, como si hubieran sido víctimas de una paliza, pero la causa de su decaimiento es distinta á la que se imaginan los doctores y los edificantes jovenci­ tos de la Universidad. Es que nunca habían leído tantas genialidades juntas, ni concebían hasta ayer que hubie­ ra ningú n individuo de tan maravilloso talento como el señor J.V .P., que permanezca oculto, cuando la Patria está necesitada de hombres así geniales y audaces como él. Porque un señor capaz de anticiparnos el juicio final - ¡y de qué brillante manera!- puede revolucionar el Perú, qué digo el Perú , el mundo entero ; puede hacer que cese la guerra europea y efectuar maravillas sin precedente . Ese hombre se debe á Trujillo , se debe á la Patria, se debe á la Humanidad. Es un crimen el que comete al permanecer escondido. Será responsable de lo que en adelante suceda sino se revela del todo. Ade­ más su talento, su inmenso talento llegaría á aniquilar­ le. Por eso están alicaídos los "rubenderiacos". No es­ peraban semejante revelación. I el de la "melena anónima" se ha retirado , es verdad hasta su chiribitil , pero á componer un santo [sic] con el que consagrará al nuevo y portentoso escritor. Duélense no más los "rubendaríacos" de que el señor J.V .P . y los doctores estén un poquito atrasados. Es lo único que les daña. A Rubén Daría le conocen sólo de nombre . I eso está mal. Porque todo hombre culto está en la obligación de leerle á diario. Pero quizás mejor será así. No se senti­ rían muy tranquilos y no hay don más apreciable en este mundo que la quietud. Ya el Evangelio ensalzó la mansedumbre. Bienaventurados sean los mansos .. . Jean Clair. A pesar del apoyo brindado por sus amigos , Vallejo se siente mal, y se lo manifiesta a Eguren en una carta que le escribe. Trujillo , 29 de julio 1917 Sr. José María Eguren Barranco Hondamente conmovido leí su atenta carta, cuyos términos le agradezo de veras. Ella me ha reanimado mucho, en estos días en que me sentía tan mal; pues aquí hay quienes me atacan con tanta rudeza ... ! Mil gracias, señor Eguren; su gentileza y su bondad me han hecho mucho bien; mil gracias . En estos días, atento a la indicación de Ud., enviaré a la revista Renacimiento de Guayaquil algunos de mil versos; y Dios quiera que gusten. 49 Me permití entregar a la publicidad el contenido de su citada carta, al reclamo solícito que me hicieron de ella. Ud. perdone. Hoy le envío por este mismo vapor un número de "La Reforma" en que fue publicada . . Hago votos fervientes por su salud, y me reitero de Ud. su afectísimo. César Vallejo. Los ataques continuaron y se vejó al poeta en todos los to­ nos. Se empleó hasta la injuria personal y el insulto con saña encarnizada, . llegándose al punto de habérsele agredido personal­ mente. Orrego nos lo cuenta: "Una noche se confabularon en pandi­ lla y le agredieron a mansalva, tijera en mano. Intentaron cerce­ narle la frorndosa cabellera, suponiendo posiblemente que allí resi­ día el secreto de su potente y lírica fuerza. El poeta se defendió con denuedo varonil, y, por fortuna, pronto acudieron en su ayuda algunos amigos y, junto con ellos, repelió el ataque". (Mi encuentro con César Vallejo. Lima, Tercer Mundo Edts., 1989; p. 55) . El 8 de agosto de 1917 se publica en La Industria otro artículo del "mentidero público", con el título "El simbolismo de Vallejo", ·donde su burlan de sus versos. Lo firman con el seudónimo "Lloque Va" . 50 EL SIMBOLISMO DE VALLEJO Suspended el corte de la tijera, señores profanos del arte , icoconoclastas que pretendeis derribar de su altar al santo más genuino del simbolismo, y que habeis osado despojar de su peluca leonnina al padre espiritual de la juventud trujillana . . Yo voy a sacaros de la maraña de vuestra miopía. Yo os voy a explicar el hondo sentido de las metáforas del genio de Santiago de Chuco, por medio de la traducción a vuestro pedestre lenguaje de las delicadas figuras del poeta ultra-modernista que se presenta impenetrable a vuestro escaso entendimiento . ¡Y comenzamos la faena. Decir, por ejemplo, que una carreta arrastra una "emosión de ayuno encadenada" significa que la mula que arras­ tra la · carreta está condenada a ayuno forzoso, condi­ ción bastante triste por cierto, y muy digna de inspirar a un bardo sentimental que deplora los sufrimientos del prójimo. "Oro sentimental de un triste faro, en que hay misas de luz contra el destino" significa que la luz de un fa­ rol de color de oro, se pone triste por falta de aceite y protesta de la muerte a que la condena el destino. Como comprendereis esa triste agonía de una lámpa­ ra es también motivo de profundo simbolismo para un espíritu exquisito. "Brevecita como un granito raro, como un ojito de agua oreado en vino" le dice el poeta a la dama de sus pensamientos, y a fé que no podía mostrarse más inspi­ rado ni emplear simbolismo más bello para hablar de ella. No podía d.ecirle ·granito de pimienta porque eso pica y tiene feo aspecto; tampoco podía decirle guayrurito, como diCen en Santiago, porque eso era confundir a la Dulcinea con las pallas, y por consiguiente había que decirle "granito raro", es decir: un granito nunca visto, que no se sabe de que es, y que por lo mismo resulta muy simbólico. Siempre se ha dicho de los diamantes m·ás puros que parecen gotas de agua, y como la chica del verso es blanca y tenía un mantón color concho de vino, el poe­ ta en lugar de decirle: diamante redondo de rubíes, lo que dice cualquier escolar enamorado, coge el simbolismo más felíz y le dice: "ojito de agua oreado en vino". Como no queremos abusar de la bondad del director del diario con un artículo muy extenso, reservamos para el próximo la traducción ó el análisis del Padre Nues­ tro, que es la obra monumental de Vallejo . . 51 La respuesta no se deja esperar, pues, Antenor Orrego, muy indignado, escribe "Un crítico simbolista", que se publica en La Reforma, el 9 de agosto de 1917. 52 Un crítico simbolista De nuevo el analfabetismo literario, la pobreza de espíritu: la malevolencia anónima y mezquina que se oculta, detras de un seudónimo, por cobardía, la supina y bachilleresca ignorancia de un mentecato, oficiando de crítico literario, pretende ingenuamente, con zafia ironía, zaherirá César Vallejo. Trae por todo baga­ je unos cuantos lugares comunes, resobados hasta la sacie­ dad, enjaretando peno_samente, á diestra y siniestra, frases hechas que denuncian á la legua su indigencia mental; cuatro ó cinco chistes chocarreros de plazuela, de éxito inmenso entre analfabetos y gañanes; y otras tantas trascripciones ais­ ladas de las composiciones de Vallejo, la manera más bellaca, más vulgar, más inepta y más torpe, y por esto completamente desprestigiada ya, de hacer crítica. Quién que haya leído la gacetilla publicada ayer en "La Industria" se atreverá á dudar de que su autor tiene por únicas fuentes literarias el "Alma­ naque Bailly Baliere", "El Almanaque de Barry", las novelas de Pérez Escrích, de Carlota Breaine, y Carolina Invernizio, y esto concediéndole mucho. Me sería muy fácil emplear los mismos recursos del autor · para ridiculizar su articulejo, y conseguir éxito de montón v.gr. cuando dice "la maraña de vuestra miopía", como si la miopia tuviera maraña, ó cuando habla de ·zenguaje pedestre como si se expresara con las patas, y así indefinidamente, in­ terpretando de manera torpe cada frase como el lo hace; pero no quiero rebajarme hasta él, usando de recursos que repugnan á mi espíritu y que desprecio. Por lo demás, á César Vallejo y á los que seguimos y alentarnos con simpatía y plena comprensión su labor literaria, nos importa un ardite los denuestos y la bellaque­ ría despampanante de tres ó cuatro zoilos, de hollinada mentalidad, que pretenden pontificar sin saber de la misa la media. Lo único que deploramos es no tener vocación, ni paciencia de desasnadores para meterles á macha y martillo lo que no pueden ó no quieren comprender. A. Orrego E. Se une a la defensa Federico Esquerre, y publica en La Refor­ ma, el 11 de agosto de 1917, el artículo "Los versos de César Vallejo y los Zoilos ", donde nos habla sobre la función de la críti­ ca y la diferencia entre poesía y versificación. -Los Versos de César Vallejo y los Zoilos "Todos los paganos decían mal de Israel, y el profeta también y no importaba que los israeli­ tas pudiesen decirle: hablaís como los paganos. Al contrario su gran fuerza venía de que los paganos hablasen de él" . Blas Pascal. "Pensamientos" . La función de la crítica . El pueblo griego que ha sido el pueblo intelectual por excelencia, dió de golpe todas las manifestaciones del pensamiento humano. Homero, Aristóteles , Plátón, Esquilo, Pitágoras e Hipócrates lo atestigüan . Todos ellos son representativos. No viene al caso averiguar si el pensamiento griego fué original ó importado de Orien­ te. De todos modos Grecia sería siempre el tamiz por donde se filtró á Occidente la cultura oriental. Natural es, pues, que en el pueblo griego la crítica adquiriera gran prestancia. Pero al lado de ella se for­ mó la crítica zafia; de diatriba, huérfana de justicia y llena de malignidad. Zoilo fué el representante de este género, y desde entonces se llama en el lenguaje usual zoilos á los críticos de esta estirpe. Todo esto viene con motivo de investigar el entroncamiento espiritual 53 54 de los :señorns críticos que han abierto campaña contra la poesía de Vallejo . Seguramente estos señores ignoran ó fingen ignorar el concepto moderno de la crítica y ni siquiera realizan una labor académica á lo Aristarco -crítica de gramá­ tica- aplicando reglas preceptivas, como antaño, sino que exhuman la procacidad propia del Aretino. La función actual de la crítica es nada menos que un · sacerdocio que oficia de intermediario entre el arte y el pueblo .. Verdadero nexo entre los artistas y la masa y su misión no es otra que hacer accesible á la multitud el arte excelso. Pero desandemos algo, y con espíritu de tolerancia, aceptemos como único papel de la crítica el juzgar si una obra es artística ó no y en este sentido si es buena ó mala. Entonces los críticos necesitan tener criterio, que es la aptitud que se traduce por posesión de un gusto universal sobre cualquiera de las manifostaciones estéticas: ya sea poesía, músi9a, pintura ó escultura. Lo . cual no es poco y requiere siempre una sólida cultura. Poesía y versificación Se podría afirmar que casi toda la cuestión estriba en la falta de noción de lo que es poesía. Se le confun­ de generalmente con la versificación: Son cosas distintas. Puede haber -y hay muchísi­ mas- versificaciones sin contenido poético y al revés. Veamos como. Las gentes que no saben hacer esta dis­ tinción leen una composición en verso y solo se atienen al sonido y á la versificación, buscan la consonancia y · el metro, siguiendo los preceptos que corren en la Dialectica y la Poetica que nos enseñaron en los colegios. Sin esto para ellas no hay verso. Según esto para ser versificador no se ncesita más que un poco de paciencia, hasta algo de ingenio y un diccionario de la rima. La poesía es otra cosa, consiste en su forma más alta, en la traducción al lenguaje de las más nobles y puras emociones y cuanto más fiel y apropiada es la ve rs ión , mayor es el valor intrínseco de la composición . La poesía no tiene moldes obligados , vi ve y perdura en verso como en la prosa, y solo á esto se debe el que podamos hallarla en prosa castellana en las traduccio­ nes que han hecho y se hacen de los grandes maestros que escribieron en lengua distinta de la nuestra. La esencia · poética no está en las palabras, en el lenguaje, sino en el contenido de lo expresado; por esto leemos hoy en . castellano á Maeterlinck, á D'Annunzio y á Tagore . De­ bido á ese valor interno es ·que la obra de Cervantes, de Shakespeare y Goethe es patrimonio universal. UN MAL coµtagioso. Mi opinión es que cuando una persona lea una com­ posición en verso y no la sienta y menos la entienda, es porque se encuentra en diapason sentimental desacorde y debe dedicarse á leer ot! as cosas. Si á mi me presentan un desarrollo de cálculo infinitesi­ mal, me quedaría después de verlo tan limpio de cono-· cimiento como antes de examinarlo. Y si por no enten­ der esas fórmulas matemáticas, dijese que son neceda­ des, resultaría que el necio sería yo. No creemos en los omnisapientes y no los ju.zgo yo. como hebreos recalci­ trantes , contumaces en no aceptar la nueva ley evangélica, porque .profesan un pseudo mosaísmo sin contacto con el Antiguo ni con el Nuevo Testamento. Su criterio li­ terario no tiene raigambre ni en el siglo XIX, ni en el presente. No cabe duda los que creemos que Vallejo es un poeta sufrimos un grave error, engaño que parece un mal contagioso porque se propaga extramuros. Los pedódicos de Lima en sus páginas literarias reproducen sus versos y los hemos visto también insertos en diarios como "El Libe­ ral " de Bogotá. Y todo hace creer que el mal seguirá extendiendose. · F. Esquerre Cedrón. 55 En este ir y venir de opiniones de uno y otro bando, Vallejo publica en La Reforma, el 18 de agosto de 1917, un poema con el título de Simbolista, donde se pronuncia sobre "aquellos simbolistas cantores del Dolor". SIMBOLISTA Yo digo para mí: por fin escapo al ruido! Nadie me ve que voy á la nave sagrada! Altas sombras acuden: James, Sarnain y Maeterlinck y Darío que llora con su lira enlutada! Con paso innumerable sale la dulce Musa; y á ella van mis ojos, cual polluelos al grano! La acosan tules de éter y azabaches dormidos; mientras sueña la Vida, como el mirlo, en su mano. Dios mío , eres piadoso, porque hiciste esta nave donde hacen estos brujos azules sus oficios! Dios mfo , eres tristeza , porque ellos se parecen á tí. .. ! I de tus trenzas fabrican sus cilicios! Corno ánimas que buscan entierros de oro absurdo, aquellos simbolistas cantores del Dolor, se internan y aparecen .. . y hablándonos de lejos, nos lloran el suicidio monótono de Dios .. . . !! César A. Vallejo. Trujillo Este poema con algunas variantes, figura en Los heraldos negros con el título de "Retablo". Para ·reforzar su campaña contra la poesía de Vallejo, uno de los miembros del "mentidero", tornó unos versos de Vallejo, pu-. blicados en La Reforma, y los envió a la revista Variedades, de Lima. Los versos llevaban las iniciales C.A.V . Conocemos la opinión de Clemente Palma, muy difundida por los estudiosos de Vallejo , que fue publicada en su revista el 22 de setiembre de 1917 . 56 Correo Franco por Clemente Palma Señor C. A. V.- Trujillo.- También es usted de los que viene con la tonada de que aquí estimulamos á todos los que tocan de afición la gaita lírica, ó sea á los jóvenes á quienes les da el naipe por escribir tonterías poéticas más o menos desafinadas ó cursis. _Y la tal tonada le da margen para no poner en duda que hemos de publicar su adefecio. Nos remite usted un soneto titulado El poeta á su amada, que en verdad lo acredita á usted para el acordeón ó la ocarina más que para la poesía. Amada: en esta noche tú te has crucificado sobre los dos maderos curvados de· mis besos! Amada: y tú me has dicho que Jesús ha llorado y que hay un viernes santo más dulce que mis besos A qué diablos llama usted los maderos curvados de sus besos? Cómo hay que entender eso de la crucifixión? Qué tiene que hacer Jesús en esas burradas más o menos infectas? ... Hasta el momento de largar al canasto su mamarracho, no tenemos de usted otra idea sino la de deshonra de la colectividad trujillana, y de que si se descubriera su nombre, el vecindario le echaría lazo y lo amarraría en calidad de durmiente en la línea del ferrocarril á Malabrigo. Las palabras de Palma se esgrimieron como bandera de vic­ toria por los detractores del poeta. Se las comentó en todas las formas. Los versos de Vallejo quedaban, según ellos, liquidados definitivamente como poesía. Paralelamente a estos sucesos empieza a quebrantarse su re­ lación amorosa con Zoila Rosa Cuadra (Mirtho) . Todos los poe­ mas amorosos de esta época, "Setiembre", "Pagana", "El poeta a su amada" y "Estrella vespertina", están relacionados con ella. Los ataques furibundos de un sector de la prensa, las agre­ siones personales que recibió y la ruptura con Mirtho, muy dolo- 57 rosa para él, influyeron en el estado de ánimo del poeta. Una no­ che de copas intenta suicidarse. Espejo Asturrizaga nos cuenta que César "cogió un revólver y emproando el cañón del arma en la sien derecha rastrilló. Fue sólo un sonido seco. El arma tenía (después se comprobó) una sola bala en el tambor y no fue desde luego la que le debía tocar a César Vallejo [ ... ] se dio cuenta exacta de lo que había hecho y sintió algo singularmente extraño, como si un soplo de vida nueva le recorriera todo el cuerpo [ ... ] sintiendo, en ese momento, un entrañable amor a la vida en toda su amplitud". (Juan Espejo Asturrizaga, César Vallejo, Itinerario del hombre 1892- 1923 . Lima, Librería Editorial Juan Mejía Baca, 1965, pp. 56-57) . .. Bajo estas circunstancias, decide dejar ese ambiente asfixian­ te de Trujillo y buscar nuevos horizontes. Abandona sus estudios de Derecho, y el 27 de diciembre de 1917 se embarca en el vapor Ucayali con destino al Callao. Lleva el cariño de sus buenos amigos de la Bohemia y el re­ cuerdo de gratos momentos vividos en los claustros universitarios de Trujillo . 58