EDITORES Paul Maquet, Rodrigo Núñez COMITE DIRECTIVO Paul Maquet, Rodrigo Núñez, Patricia ltúrregui, Julio Calderón, Rocío Valdeavellano, Jorge Burga, Dina Guerra, Denyse Ménard Angel.Rivera, Juan Tokeshi COLABORARON EN ESTE NUMERO Esther Alvarez, Luis Chirinos, Andrew Maskrey, Flor de María Monzón, Luis Herrera, Carlos Frías, TIL FOTOGRAFIAS CENCA, CIDIAG CARATULA: Marcia Peschiera Taller Noqanchis IMPRESION Producciones H.L. Talara 549 - Jesús María fucdblcce APUNTANDO 14 ¿La derrota de la política? INFORME 17 Hábitat: Un grupo necesario OPINION 19 Investigación Urbana: Entre el estructuralismo y el empirismo 20 Hipoteca ¿Popular? DOSSIER 23 Regionalización Aprista: ¿El gato de despensero? 26 Descentralización y Desurbanismo TECNOLOGIAS 32 Resistenca y cambio en las tecnologías de vivienda LEEMOS 35 La barriada no es solución ENTREVISTA 38 Los hijos de la violencia 1ºITfilJ]3~JWOO ~~WJJl Y/ . @,Jfil@~éfil I 4 EL RASTRO DEL MOVIMIENTO SOCIAL O 1988 parece ser un año de reac- tivación del movimiento reivindicativo ' urbano. Los primeros seis meses han sido prolíficos en marchas y moviliza- ciones así como en desalojos violen- tos y arrolladores. De la misma forma surgen nuevas instancias de centrali- zación popular como el Frente Urbano Popular, y se relanza la Coordinadora Metropolitana de Organizaciones Veci- nales. En pocos meses 'El Establo' en Collique, José Carlos Mariátegui y Je- sús Alberto Paez de Comas, fueron to- mados por la fuerza de asalto, erradi- cándose las humildes viviendas. Hubo también acciones fallidas en 'Nacio- nes Unidas' y •Manuel Scorza' en El Agustino. La coacción de las armas sí logró sus propósitos desterrando' mo- mentáneamente al IV Programa de Vi- vienda Municipal de El Agustino, con la anuencia del alcalde de Lima. La resistencia popular frente a la violencia estatal se constituye en el resorte de un resurgimiento relativo del movimiento poblacional, que se sustenta en el problema de la tierra y en la oposición a los desaguisados de la comuna limeña. Pero no mitifique- mos. Las bases de esta unidad, par- cial, inmediata y precaria por lo mis- mo, corren paralelas a una tendencia a la • desaceleración progresiva de los grupos de sobrevivencia popular, lo que se aunará a un debilitamiento de los vínculos entre estos organismos funcionales y los gobiernos locales. Lo precario de la unidad se eviden~ cia en la desactivación del FUUP como producto, entre otras cosas, de la fal- ta de voluntad política de los principa- les líderes tanto de la CM OV como de la FEMAHUP y de FEDEPJUP que conti- núan pretendiendo conquistar una "he- gemonía" que sea consecuencia de la debacle del otro. Ello no es nuevo pe- ro sí grave, más aún en estos momen- tos. Así la vinculación histórica que existe en el Perú entre movimiento so- cial y grupo político desencadena una situación en la cual la falta de unidad de éste se refleja de manera casi di- recta en aquel. Ello nos remite a dos problemas que son de indudable inte- rés: Por un lado los efectos negativos que puede tener esta relación para la unidad del movimiento asl como para , su extensión más allá de los predios izquierdistas; y por el otro, la precaria unidad en la que pervive Izquierda Uni- da y que se refleja en el movimiento social urbano O . I La. fundación Ebert patrocina este segundo manual sobre administración municipal Foro, dedica su segundo número a la violencia, tema que nos comienza a atañer tanto como en Colombia. • Elección de Alcaldes y Movimientos Cívicos l'tft s., ... /lt. Violencia y Sociedad La Violenda en Colombia • AtN,.c.,,..CHGtdtNfl Violencia y Colonización Al/fflldM.l•o Economla de la Violencia OJO, PARE ... D Pese al crédito suplementario que obtuvo de parte de la bancada aprista, los rieles del tren eléctrico parecen es- tar contados. Los tres mil millones de intis que el gobierno esperaba desti- nar a elevar sus bonos electorales pa- ra las municipales del próximo año, ha- brían recibido luz roja de parte de los principates asesores económicos del régimen. El abultado déficit fiscal, que alcanza casi un catorce por cien- to del PSI habría conseguido lo que la oposición no pudo conquistar: parali- zar el irracional proyecto. Mientras tanto los trabajos en la avenida Avia- ción sólo continuarán hasta mediados de este rnes. -O Políticas Urbanas: Apra + 1 LD = ¿? 1 O Las políticas urbanas tienen quIza para el gobierno central una doble in- tencionalidad. Por un lado, demostrar a nivel local ciertos tintes populistas en el régimen, que supuestamente e- quilibran la balanza frente a los nue- vos rumbos de la política económica; y de otro amasar una suerte de electo- rado cautivo tras la satisfacción de al- gunas demandas fragmentarias. Este último semestre ha sido particularmen- te rico en iniciativas gubernamentales frente a la urbe. La desactivación de Cooperación Popular, la transferencia de sus fon- dos a las municipalidades, es ya un he- cho consumado y no debido a posicio- nes principistas en torno a la autono- mla de los gobiernos locales, sino más bien a efímeras correlaciones munici- pales. Paralelamente la · zona de Ventani- lla se ha convertido en un nuevo bol- són de expansión urbana, al haberse aprobado la habilitación de 45 mil lo- tes de vivienda en los extensos arena- les de esta parte de Lima. • La construcción del tren eléctrico y los desembolsos consiguientes apro- bados por la Bicameral del Presupues- to, tras el espejismo de dólares italia- nos y brasileros, afianza la tendencia de convertir este medio de transporte rápido masivo en la carta de presenta- DESARROLLO DE ZONAS AGRO- URBANAS D Durante los días 13 y 14 de setiem- bre se llevó a cabo el Foro sobre "Al- ternativas de Desarrollo de las Zonas Agro-Urbanas" organizado por CIPUR en el Centro de Convenciones Crillón. El evento planteó como principal con- clusión la necesidad de elevar la renta agraria de las tierras cercanas al cas- co urbano de Lima. De esta forma se cortaría el incentivo para la urbaniza- ción de estas áreas. Destacamos la participación de dirigentes y propieta- rios campesinos en los paneles y tra- bajo de comisiones, los que contaron también con la presencia de profesio- nales y funcionarios públicos. O 'ción del aprismo en las elecciones mu- nicipales del próximo . año. Pero no hay ilusión que dure tres años ni vecino que se la crea. La crítica a los sueldos de privile- gio de los funcionarios del Ente Autó- nomo, comienzan a ser parte de nues- tro folklore político. Las fantaslas mastodónticas de los sucesivos proyectos han generado ya más de una opinión encontrada. Se- gún denuncias parlamentarias la inver- sión en el tren se equipara al presu- puesto actual de las Corporaciones De- partamentales de medio país. A falta de ideas, el gobierno pare- ce haberse transformado en el mejor cliente del ILD y Hernando de Soto, en asiduo comensal de Palacio de Gobier- no. De tales encuentros y desencuen- tros, surgió la Hipoteca Popular y el retiro del mentor del ILD del Movimien- to Libertad (que ayudó a formar). En el ámbito más estrictamente municipal, lo más significativo ha sido la aproba- ción del presupuesto metropolitano que discrimina a los distritos bajo con- ducción de la oposición, la promoción oficiosa de invasiones comandadas por el partido de gobierno, así como la negativa a ·agilizar expedientes de re- conocimiento y expropiación solicita- dos por asentamientos humanos, que no son base de manejo de Alfonso Ugarte. E venJo importante Ministro Bedoya Vélez, el brazo de Alan en Vivienda 5 6 PARQUE INDUSTRIAL D A través de un crédito de ONUDI, la Municipalidad de Villa El Salvador viene adelantando la ejecución del Par- que Industrial del referido distrito. Ba- jo la dirección del lng. Juscamayta, los equipos legales vienen resolviendo una serie de litigios sobre el área re- servada y convenciendo a los peque- ños y medianos empresarios salvadori- nos para que acepten una nueva figu- ra legal para la posesión de los terre- nos, pues se trata de evitar que la es- peculación del suelo atente contra el proyecto. RECONOCIMIENTO DE PP.JJ. SOBRE RUEDAS Y PASAJES D El regidor Oswaldo Morán, encargado de la Secretaría de Transportes de la Municipalidad de Lima estaría cediendo a la presión de los diri- gentes de microbuses, para anticipar el alza de pasajes. Voces autorizadas han manifestado que los presupuestos de operación presen- tados por el gremio, están sobrevaluados, al considerar menor capacidad qu~ la real en las unidades del parque automotor. Y pensar que después vamos apiñados como sardinas, aun- que a la hora de fijar tarifas nos consideren cor- vinas. D La eterna restricción legal O Los legisladores no aprenden. Ca- da vez que se trata de redactar alguna ley referida al reconocimiento de pue- blos jóvenes, se insiste en restringir los beneficios, con un plazo que prohi- be el saneamiento físico-legal luego , de la promulgación del dispositivo. To- davla confunden legalidad con reali- dad y creen que las cláusulas restric- tivas desactivarán las invasiones. El caso de la 24513 no es una excepción PROYECTO DEL APRA ARTICULO 1º.- Será de competencia exclusiva de las Municipalidades Provinciales dar cumplimiento a los fines establecidos en la Ley Nº 24513, sin plazo determinado. ARTICULO 2º.. Las Resoluciones Municipales dictadas en conformidad con lo dispuesto en la Ley Nº 24513, podrán contradecirse en el Poder Judicial, sólo para efectos de la indemnización justipreciada y en aplicación del Artículo 4º de dicha Ley. ARTICULO 3º.· lnterprétese que las acciones judiciales o administrativas iniciadas antes o después de la vigencia de la Ley Nº 24513, no enervan ni suspenden los procedimientos de saneamiento de la estructura físico-legal de los Pueblos Jóvenes, que- dando en suspenso, para estos casos, la aplicación de lo dispuesto en el Decreto Legislativo Nº312. ARTICULO 4º.- Prorróguese hasta el 04 de Junio de 1986, lo dispuesto en el Artículo 2º de la Ley Nº 24513. ARTICULO 5º.- Deróganse las Resoluciones Ministeriales y Decretos Supremos, que adjudicaron terrenos de propiedad estatal para habilitaciones ur- banas de interés social y que a la fécha de promulga- ción de la Ley Nº 24513 no hayan cumplido sus fines, revirtiéndose dichos terrenos al dominio del Estado. Si sobre los terrenos que se adjudicaron existie- ran Asentamientos de Pueblos Jóvenes, las Municipa- lidades Provinciales procederán a aplicar lo dispues- to en la Ley Nº 24513. ARTICULO 6º.- Deróganse las normas que se opongan a la presente ley. ARTICULO 72.- Esta ley entrará en vigencia al día siguiente de su publicación en el diario oficial "El eruano". pero evidencia la ingenuidad de la de- recha y del APRA. Como la vida cam- bia y los plazos ceden, el Parlamento nacional ahora tiene que perder el tiempo ampliando el plazo para los be- neficiarios de la "ley Alan" de pueblos jóvenes. Adjuntamos copia· de los pro- yectos que entran en debate en esta legislatura. Y a ver si esta vez se olvi- dan de los plazos y enfrentan de una vez por todas el problema de fondo. O PROYECTOIU Art. 1.- Será de competencia exlusiva de las Munici- palidades Provinciales dar cumplimiento a los fines establecidos en la Ley 24513, sin plazo determinado. Art. 2.- Las Resoluciones Municipales dictadas de c,onformidad con lo dispuesto en la Ley 24513, po- drán contradecirse en el Poder Judicial, sólo para efectos de la · indemnización justipreciada y en apli- cación del Art. 4º de dicha Ley. Art. 3.- lnterprétese que las acciones judiciales o administrativas iniciadas antes o después de la vigen- cia de la Ley Nº 24513, no enervan ni suspenden los procedimientos de saneamiento de la estructura físi- co-legal de los PP.JJ., quedando en suspenso, para estos casos, la aplicación de lo dispuesto en el D. Lag. Nº 312. Art. 4.- Suprfmase el plazo señalado en el art. 2 de la Ley 24513 hasta la promulgación de una ley que resule el crecimiento urbano de los denominados PP.JJ. Art. 5.- Deróganse las Resoluciones Ministeriales y Decretos Supremos, que adjudicaron terrenos de pro- piedad estatal para habilitaciones urbanas de interés social y que a la fecha de promulgación de la Ley Nº 24513 no hayan cumplido sus fines, revirtiéndose dichos terrenos al dominio del Estado. Si sobre los terrenos que se adjudi~aron axis- . tieran Asentamientos de Pueblos Jóvenes, las Munici- palidades Provinciales procederán a aplicar lo dis- puesto en la Ley 24513. . Art. 6.- Deróganse las normas que se opongan a la presente ley. Art. 7.- Esta ley entrará en vigencia al día siguiente de su publicación en el tliario oficial "El Peruano". ILD: POR LAS LLANTAS DE LOS MICROS El neoliberalismo cholo que el ILD trata de vender y que pareció echar raíces en algunos comunicados de la FECHOP (Federación de . Choferes del Perú) se vino al suelo, cuando al- gunas autoridades del Ministerio de Transpor- tes promovieron las tarifas libres. (Digno de Ri- pley para los que leímos el "Otro Sendero") Después de este percance teórico, será di- fícil para los socios del ILD reacomodar los es- quemas a la realidad. Seguramente la patinada será explicada a través de variables psicológi- cas: años de dirigismo estatista malograron el cigüeñal mental de los héroes capitalistas del ti- món. Lo cierto es que los dirigentes del trans- porte han tomado el veneno de su propia cÚcha- rita. ENATRU se convertiría en un regulador automático de tarifas y la sacrosanta oferta y demanda no permitiría sobreganancias a los mi- crobuseros. De otro lado en las líneas interpro- vinciales el "pirataje" arrasaría con la compa- ñías bien organizadas y formales. Todo ello nos lleva a recomendar al Institu- to Libertad y Democracia una bajadita de motor conceptual. No, señores. No estamos en otras latitudes. Los esquemas que manejan no pue- den ser traducidos a nuestra realidad sin imagi- VASO DE LECHE ¿ V ACIO? O En un boomerang podría convertirse el tras- paso del programa del vaso de leche a los regi- dores izquierdistas ya que no hay garantías de apoyo municipal para impedir su desnatura- lización o su extinción. Constante Traversa quien dirige ahora la estructura de reparto po- dría verse sin los recursos necesarios pues el gobierno lleva a cabo la distribución de las bol- sas PAN y parece estar interesado en erradicar definitivamente la organización de madres, que ha resultado ser un estorbo para la entroniza- ción del clientelismo. HENRY O MICHEL Aunque el Congreso de Izquierda Unida no definió candidaturas, las op- ciones de mayor peso para la designa- ción de candidatos a alcalde de Lima, parecen recaer en Henry Pease y Mi- chel Azcueta. Sin embargo no se trata- ría de elegir entre los dos sino de una fórmula de transición. Henry Pea se de llegar a la comuna sólo dirigiría los destinos de la ciudad algunos meses pues candidatearía en 1990 a una de las vicepresidencias. En tanto Azcue- ta se haría cargo entonces de las rien- das del provincial. Pero se trata de es- peculaciones pues únicamente el tiem- po decidirá y los electores, claro. D ASENTAMIENTOS APRISTAS Revisando la lista de nuevos Asentamien- tos Humanos nos dimos con una sorpresa gra- cias a la generosidad del regidor Elí Montenegro o más bien a su falta ~e imaginación. Existen siete asentamientos Villa Mercedes, tres Pilar Nores, tres lndoamérica y hasta dos Doctor Alan García. ¿Casualidad? De ninguna manera. El ochenta por ciento de estos asentamientos iniciaron sus expedientes después del 20 de Enero de 1987, día en que la presente adminis- tración tomó cargo en la Secretaría de-Desarro- llo Urbano. D ¿QUIEN LO DIJO? El plano de usos actuales de la tierra mues- tra el resultado del desarrollo de Lima efectuado sin ningún planeamiento integral, a excepción de la conveniente ubicación de las industrias en- tre Lima y Callao, a lo largo de la Av. Argenti- na. La distribución de la tierra para los diferen- tes fines urbanos se ha llevado a cabo de una ma- nera anárquica; las nuevas zonas lotizadas se han ido añadiendo a las anteriores, sin tener en cuen- ta un plan de conjunto y se ha mantenido una completa libertad en el uso que cada cual ha que- rido dar a sus terrenos. Numerosas industrias se han establecido en zonas inapropiadas afectando las condiciones del barrio; la vivienda se esparce en desorden, careciendo de áreas verdes y de centros -convenientes para el comercio. No se ha previsto la ubicación de núcleos para centros ad- ministrativos, de educación y de recreación. Este desorden en la distribución de las zonas urbanas se traduce claramente en las condiciones de vida de la comunidad. PLAN PILOTO DE LIMA OFICINA NACIONAL DE PLANEAMIENTO 1949 H en.ry P ease ¿candidato el 89? 7 ©~~IB~@~ 1ºí1fil1ID.Lfil,~@~ &&\ 8 El Taller Urbano de la ANC Después de una serie de actividades prelimi- nares en 1986, en 1987 el Taller Urbano realizó tres actividades centrales eles tinadas a precisar te- mas centrales de trabajo. Estas fueron: a) Balance de la polÍ'tica municipal; b) Exposición del Plan de Desarrollo Metro- politano; c) Planes de Desarrollo Local. Ellos permitieron definir de manera más pre- cisa los objetivos' del taller, así como la temáti- ca principal a ser abordada en el presente perío- do. 11. OBJETIVOS Los objetivos que surgieron de las discusio- nes de evaluación de los eventos anteriores fue- ron los siguientes: l. Coadyuvar esfuerzos, centralizar recursos y evitar la dispersión para, manteniendo la autono- mía y la dinámica interna de cada Centro, siste- matizar experiencias, así como analizar y formu- lar propuestas relativas a los temas que defina el TUANC. 2. Cooperar en la formación de los cuadros institucionales en este rubro seleccionado. 111. TEMA TICA La te,rnítica definida como prioritaria al inte- rior del TUANC fue la que se refiere a los Go- biernos Locales, Participación y Desarrollo Lo- cal. IV. MARCO INSTITUCIONAL DE TRABAJO Teniendo en cuenta el contexto descrito, la primera reunión del Taller cte 1988 dio un paso adicional avanzando en definir el marco en el cual deberá deSBsrollarse nuestro trabajo. Teniendo en cuenta la identidad de objetivos y la preocupación de los Centros que integran el TUANC por el tema de los gobiernos locales he- mos conc_ordado en la necesidad de transformar el Taller en instancia dinamizadora de la Red de Desarrollo Local de CEAAL para el Perú. Ello es importmte por la rica experiencia concreta que tiene el Perú en esta materia. En ese sentido tenemos como responsabilidad aportar con ella a los demás países de América Latina, poniendo énfasis en su evaluación y sistematización, así como en la formulación de nuevas bases teóri- cas para el tratamiento del tema.Todo ello se ve facilitado por el hecho de que la coordina ·ión de la red recae en un miembro del TUANC. La definición de objetivos, rol y ámbito es- pecíficos de trabajo otorgan a TUANC un perfil y una identidad definidos que, a la vez permite plantear el. trabajo en forma- complementaria y no competitiva con Habitat. Configura así un encuentro institucional que respeta las dinámi- cas internas específicas, como podrá observarse con roayor detalle en la pa11e metodológica. V.METAS 1. Adecuar de man\.'.ra más precisa los objeti- \'O~ generales seiialados líneas arriba con los ob- jetivos de la RED/CEAAL. 2. Enriquecer creadoramente el Plan de Trabajo de la RED/CEAAL para el presente afio, crono- gramarlo e implementarlo. 3. Socializar las perspectivas del T-UANC al conjunto de instituciones representadas haciendo que los planes de trabajo de éstas concuerden en la medida de lo posible con las metas que he- mos proruesto. 4. Profundizar algunos puntos cuya discusión no fue agotada en 1987: - Desarrollo Local y Planes Integrales de Desa- rrollo Distriu1l. - Participación Popular y Planificación Local - Descentralización y Planificación lnterdistriu1l. VI. METODOLOGIA l. La sistematización de experiencias de desa- rro_llo y gobierno local ei1 las que estamos invo- lucrados constituyen el nivel principal y la for- ma de entrada para el tratamiento del tema ele- gido por el u1ller mbano. 2. Es a partir de la reflexión coletiva de estas experiencias que deberán trabaj~1rse las problemá- ticas comunes sefialadas anteriormente, pma avm1zar en la formulación de propuestas alterna- tivas así como para validar y/o recrear los enfo- q ucs teóricos. 3. El abordaje de las problemáticas que están agrupadas en tres ejes temáticos: Desarrollo Lo- cal y políticas, autogestión-participación y go- bierno local, y; descentralización, se realizmá a través de talleres. Para cuyo efecto deberán prepa- rarse ponencias y materiales de apoyo bibliográ- fico relacionados al contenido específico de cada taller. 4. De manera complementaria, pero no por eso menos importante, se organizarán mesas re- dondas, exposiciones y conversatorios con invi- tados nacionales y visitantes extranjeros que es- tén trabajando en diferentes niveles los proble- m:.is y los temas que interesan al Taller Urbano. Estos espacios más abiertos deben permitir ade- más el intercambio de opiniones y propuestas que tienen los diversos actores sociales y políti- cos sobre los temas y problemas relacionados al tema central del Taller y que estan presentes en la coyuntura y en el debate nacional. D b e 1 rl a r ). s l- ll n INTERCAMBIO POSITIVO D Del 12 al 14 de julio se realizó en Lima el simposio sobe "La Investigación Francesa y el Perú, organizado por la Embajada de Francia, el Instituto Francés de Estudios Andinos y ORS- TOM. En el marco de este evento, en la Comisión de trabajo sobre "Investigación urbana" fueron expuestas dos ponencias generales a cargo de Jean Paul Oler y Gustavo Riofrío. El primero se refirió a las características de la invest igación urbana en Francia. Por su parte Riofrío trató el tema referido a la inf luencia de los inve,stiga- dores franceses en el Perú. En la mañana del miércoles 13 Jean Claude Driant y Carlos Frías expusieron dos invest iga- ciones realizadas en el marco de IFEA, merca- do de viviendas y organización popular urbana, respectivamente. Por otro lado Serge Allou presentó el último boletín de IFEA dedicado esta vez de manera exclusiva al tratamiento de la cuest ión urbana. El último día del simpos io perm itió un inter- cambio de ideas sobre investigaciones france- sas y peruanas a f in de def inir algunos temas prioritarios y modal idades de relación inter ins- titucional para llevar a cabo estos estud ios . En- tre otros temas la comisión consideró pertinen- tes enfocar la planificación del espacio, gestión popular, autoconstrucción, ideas urbaníst icas , etc. Lo más importante del evento fue la apertu- ra de un espacio de encuentro entre investiga- dores e instituciones de Francia y del Perú que dialogaron sobre modalidades de cooperación señalando un adecuado camino de intercambio cultural y académico entre nuestros países. D ANC: UN PASO ADELANTE D La Asamblea General de la • Asocia- ción Nacional de Centros -ANC- . eligió el 16 de setiembre un Nuevo Concejo Directivo para el período 1988/1990. En virtud de ello el nuevo Presidente· de la ANC es Manuel lguiñiz que esta- rá acompañado por Carmela Vildoso, Ercilio Moura, Julio Chávez, Virginia Guzmán, Armando Zapata, Hugo Mar- quezado, Noel Abarca, Edilberto Portu- gal y Manuel Soto. Este nuevo cuerpo reemplaza al que bajo la conducción de Gonzalo Martín, se hizo cargo de la Institución en el período anterior. Queremos desde estas páginas sa- ludar la labor que le cupo al anterior Concejo Directivo y a su ex-director, y desear el mejor de los éxitos a Manolo lguiñiz en el difícil cargo que asume. Desde ya Cuadernos Urbanos y CEN- CA se comprometen a brindar todo el apoyo necesario para tal fin. ¿ASISTENCIALISMO? La drástica disminución del salario a partir de la corrección de setiembre pasado, ha vuelto a poner sobre el tape- te los programas sociales en Pueblos Jóvenes. La expropiación de las remu- neraciones, pretende ser compensada con donativos orquestados desde Pa- lacio. Fuera de toda planificación y de toda fiscalización de parte de las orga- nizaciones populares se repartirán bo- nos alimentarios en los colegios, clu- bes de madres y mediante la infraes- tructura del vaso de leche. Pero a es- tas alturas todavía no se ha anuncia- do el sistema de reparto, ni el monto asignado y menos aún la selección de los beneficiarios. Nos reservamos el derecho de la duda hasta que no nos demuestren la racionalidad del progra- ma y su falta de sentido proselitista. Mientras tanto doña Violeta Correa anunció ya la dación de menús infanti- les en las casi extinguidas cocinas po- pulares que construyera durante la gestión de Don Fernando. En todo caso las motivaciones de estos programas tienen muy# poco que ver con las intenciones de la alcaldía metropolitana en el período 84-86. La caridad ha reemplazado a la gestión popular y el miedo a los hambientos dista de ser una palanca para la orga- nización popular. D DECADAS DE TRABAJO CON EL PUEBLO Ur:, rumor de tanques al mando de reno- vados generales cierran una nueva cris is de la democracia. En esos meses de incert idumbre, un grupo de rel igiosos jesu itas , robustece rán su decisión de hacer Iglesia en uno de los dis- tritos de mayor pobreza de la capital. Cot idiana- mente compartirán los sinsabores de las mi les de familias agustinianas, y construirán con ellos un nuevo sentido de re ligiosidad. La funda- ción de la Parroqu ia Virgen de ·Nazareth será un primer hito, que hoy cumple 20 años. Una década después, el clamor y la lucha de pobladores en la ciudad será el preámbulo de un nuevo espacio democrático que se manifes- tará con la instalación de la Asamblea Constitu- yente. Una nueva acción desde la iglesia com- prometida promoverá la generación de una con - ciencia alternativa a partir de la educación po- pular. Estos serán años de trabajos mú ltiples recorr iendo pueblos en los ce rros y en la ribera del río. Surg irá así Servicios Educativos de El Agustino, SEA, que hoy ya cumple diez años. Este año de an iversario, encontrará a ambas instituciones ... "con el pueblo que camina des- de el cerro hacia la vida plena y la esperan- za .. . ". D lWIB~@~ J1!J&l ~ - 9 Carlos Frías, investigador urbano que ha laborado en IFEA, CIDAP y el instituto cusqueíio "Guamán Poma de Ayala" brinda consistencia al concepto de Gestión Popular Urbana. Nos permiti~os en esta ocasión extraer la médula de esta exposición publicada por el Boletín de IFEA y que fuera presentada en las jornadas franco- peruanas de discusión urbana de julio último. El Boletín semestral de /FEA ha sido dedicado esta vez a los problemas urbanos de las ciudades andinas reproduciendo los resultados del último coloquio. INSTITUT FRANCAIS D'tTIJDES ANDl'1~S llOLETfN DEL INSTITUTO FRANCÉS DE ESTUDIOS ANDINOS 1988 TOMO XVII, No, 1 BULLETIN DE J,'INSTJTUT FRANCAIS D'ÉTUDES ANDINES / Olt lO" l 'fll CI.\I l'\\·1 , 1 h ,it " •' l r,'b\ ',\ 10 Gestión Popular del Hábitat 1) UNA DEFINICION PROVISIONAL DE GES- TION POPULAR DEL HABITAT Actualmente, es casi un lugar común (más en este Año Internacional de los Sin Techo), hablar acerca de la gestión que de su habitat realizan los sectores populares urbanos, pero como toda cate- goría nueva, sus contenidos son aún imprecisos: cuando hablamos de gestión popular del habitat, ¿a qué nos estamos refiriendo?; ¿a qué tipo de ac- ción de los pobladores sobre el espacio urbano?; ¿sólo a aquellas acciones sobre el espacio o tam- bién a las acciones en relación a otras dimensio- nes de la vida del poblador?; ¿qué lugar ocupan en este concepto las reivindicaciones urbanas, las luchas de los pobladores, las organizaciones populares urbanas?; ¿en qué perspectiva política es posible inscribir la gestión popular . del habi- tat? La novedad del enfoque y el tema nos remi- ten obligatoriamente a la necesidad de clarificar nuestro concepto para que pueda ser aplicado a nuestra investigación. Las precisi9nes deben ha- cerse, por una parte, buscando que el concepto ex- prese nuestro acercamiento teórico, y por otro, que pueda expresar la realidad y la práctica de los pobladores(}). Desde esta perspectiva, afirmamos que cuando se trata de gestión popular del habi- tar, hablamos sobretodo del liderazgo y la res- ponsabilidad principal de los pobladores sobre otros agentes (Estado y sectores privados del ca- pital), en la búsqueda de soluciones a los proble- mas de su habitar, y que esta acción se da de ma- nera principal en el barrio o en el distrito y no sobre toda la ciudad. Nuestra definición de ges- tión del habitar implicaría entonces el control y dirección de los pobladores en las acciones y pro- yectos para el mejoramiento de su entorno urba- no y social inmediato (el barrio y/o el distrito). Esta definición presupone varias cosas: • En primer lugar, que existe un habitar del cual se parte ( en el caso de Lima es el que tiene como base los terrenos eriazos sin ningún tipo de habilitación urbana en la periferia ·de la ciu- dad) y el cual plantea a los pobladores retos ur- gentes acerca de su permanencia y sobrevivencia en él. • En segundo lugar, presupone no sólo las acciones y proyectos en relación al espacio urba- no sino también otras dimensiones de la vida co- _tidiana de los pobladores, como alimentación, educación, salud, gestión organizativa(2), etc. • En tercer lugar, que no todas las formas de gestión tienen como sujeto principal a una orga- nización popular. Existen formas de gestión en las cuales la familia o la iniciativa personal es el medio más importante de su realización. Tal es el caso de la construcción de la vivienda propiamen- te dicha, la cual es realizada sin la promoción de ninguna organización popular urbana, siendo res- ponsabilidad familiar su edíficación y mejora- miento. También en este ámbito, es posible ubi- car los llamados serv1c10s "informales" que son la respuesta familiar o individual a una demanda de comercialización de bienes o servicios por la población, cada vez más numerosa, de los asen- tamientos y distritos populares. En _cu~o lugar, que gestión no es igual a ~~tof manc~am1ento.. Nu_e,stra definición de ges- t10n enf at1za la d1recc10n y promoción por los pobladores de acciones y proyectos que involu- cran recursos -económicos propios y externos, no sólo recursos de la población como se entiende en la concepción del autofmanciamiento. • Finalmente, implica una acción que repre- senta un liderazgo sobre acciones cotidianas de • mejoramiento, es decir una tarea permanente, la cual sólo es posible realizar en las condiciones actuales d_e las organizaciones populares urbanas, en el espacio del barrio o del distrito. Nuestra investigación está centrada en las formas colectivas de gestión popular del habitar. 2) DIVERSOS ENFASIS ENLA CARACTERIZA- CION DE LAS FORMAS DE GESTION DEL HABIT ATPORORGANIZACIONESPOPULA- RES URBANAS Teniendo en consideración lo planteado en el punto anterior, es claro que existen muchas maneras de acercarse y caracterizar las formas co- mo los sectores populares urbanos promueven el desarrollo de su habitar. A.- Una de las más comunes es la que enfati- za los ámbitos que abarca esta gestión. Esta ca- racterización recoge un hecho de mucha actuali- dad en el mundo popular urbano: el surgimiento de un sirmúmero de organizaciones populares que buscan solucionar problemas específicos(3), de tal modo que, junto a la tradicional organización vecinal, existen las llamadas "funcionales" en la jerga urbano popular, que también tienen el barrio como su espacio de actividad. La crisis económica y la poca receptividad de la organización vecinal a nuevas necesidades que la crisis planteaba, han producido un fenóme- no nuevo en el mundo urbano popular de Lima: dimensiones o urgencias que antes eran resueltas al interior de la familia popular (alimentación especialmente), hoy para ser satisfechas tienen que ser asumidas colectivamente. Ha surgido así una diversidad de formas organizativas, cuya iden- tidad tiene dimensiones no sólo económicas o reivindicativas, sino también aspectos relaciona- dos con el género y la generación: son las mu- jeres y los jóvenes los principales protagonistas de procesos organizativos y masivos en el campo de la alimentación y la salud, así como de la educación, cultura y recreación. Esta primera caracterización según los ámbi- tos de la gestión siendo descriptiva, pone de re- lieve la diversidad de campos que hoy son ges- tionados colectivamente por los pobladores, con diversas características organizativas, pero con el mismo interés en mejorar sus condiciones de ¡i s s m as o- el ti- ;a- ~i- tto ue de tón la el ad des ne- ma: ~tas ;ión nen así len- ? o '.ma- mu- stas el '> de -------vida. También pone de manifiesto la dispersi6n existente entre ellas, la ausencia de instancias de centralización pluriorganizacional a nivel del barrio o del distrito. A pesar de la importancia de este proceso de gestión popular del habitar, sus consecuencias sI r ; c e c S, par di rcn nm ven pro los sus nos con p n e n o p e il )S e- le 1 ü, !lS m r- ia a- fo o !lil e u- 1- vencia del sistema ck dominación. Encontrar Lis razones históricas de la cmcncia de lucidez de la clase dominante escapa a las motivaciones de e~te texto. Pero podemos admitir"casi sin excep- ciones que lo? propietmios peruanos siguen pen- sando este pa1s desde una perspectiva de conquis- tador. Ron~pcr con la mira que los hace extranje- ros en su tierra, no es algo fácil de conseguir de la noche a la mañana. Los intelectuales de la derecha peruana desde Ri va Agüero hasta Víctor Andrés Belaúndc, pasando por Porras, Miró Que- sada y otros no estuvieron en la capacidad de pro- mover una visión seductora del país que articu- lara el arca personal y el interés nacional. Y quizá hasta la aparición de Hernando de Soto, na- die pudo vincular un discurso económico con uno político. La consecuencia práctica del discur- so de D~ So~o es la cholificación capitalista, pe- ro ello implica desarraigar de las mentalidades burguesas el racismo, el desprecio y el miedo de la clase propietaria, que huye de la modernidad y pretende reproducir su carácter estamental. Var- gas Llosa parece quedar entrampado y cede cada vez más a las presiones e influencias de la dere- cha _tradicional apertrechada en el PPC y en el p~u-Ltdo_ de Belaú~de. Y dicha aproximación, lo distancia en la misma proporción de las indifc- rencü~das cl~1ses P?Pulares. Se ha equivocado el novelista. Si analizamos la lógica de su verbo veremos que este se hace cada vez más clasistü promoviendo antes que una universalización el~ los intereses de la derecha, la reafirmación de sus expectativas inmediatas. Más allá de alcru- nos gastados sofismas, hay que cambiar p~u-a conservar, pues las recetas neoliberales no bas- t~n si no se elabora un proyecto coherente de so- cieda~ burguesa al terna ti va. Y la derecha peruana no quiere ofrecer algo más que retomar el con- trol de la lógica económica que le favorece. En esas condiciones Sendero encontraría su camino luminoso pues nada mejor p,u-a Abimacl Guz- mán. q_u_e una desestatización traumática, e¡ uc la a~olic1on de los programas sociales, que un mi- llon de desempleados que es lo que en el fondo el Fredemo plantea. Sendero por su parte se empecina en secruir agu(!izanclo contradicciones, convirtiendo la ~io- lcncia en su casi único portaestandarte. No sabe- mos a ciencia cierta si la lm~a entrevista a Abi- macl Guzmán es parte de un intento de masifi- car 1~ lucha armada o respuesta a la captura de Os1_nan Morote. Lo que sí parece evidente es que est.:1~ apag~mdo h~s reservas orgánicas y que el m~rt1rolo~10 no ~1empre es un método que per- mll.a la huida hacia adelante ¿Hasta adónde alcan- zarán las manos para quemar los últimos cartu- chos? . El ~enómeno terrorista y contraterrorista, la mcap~1ciclad ele avizorar salidas políticas, la doble polandad entre izquierda y derecha y entre Estado y S~ndero, _a~1guran un futuro incierto y desenla- ces 1mprev1siblcs. ¿EL ARTE DE HACER POLITICA'? Una polémica desatada hace algunos meses sobr~ el papel_ de la violencia, cobra hoy una vi- gencia que 111 los mismos promotores f)revie- ron. ¿Es posible seguir haciendo política en n_u_estro país? ¿h~ viol~~cia es la derrota de lapo- lltica o su contmuac10n por otros medios? En todo caso parece que sólo algunas fuerzas y en algunas escenografías se si y entró en una cri si.:; que has- ta ahora sigue profunclizándose. En tales circuns- tancias es sorpremlentc, que no haya una discu- sión ele fundo sobre el modelo en sí. El debate político se ha limit..:.1do a an~1lizar la propiedacl de los medios de producción pero siempre sin cues- tionar la lógica del modelo ele acumulación. El proyecto de regionalización actualmente sobre el tapete tampoco se ha cuestionado la or- ganización socio-territorial que sus tema el mode- lo de acumulación. Los debates acerca de la rees- tructuración territorial se limitm1 a examinar có- mo dar nuevo cuerpo a un modelo de crecimien- to ya en plena descomposición. Es realmente . preocupante que en torno a la regionalización, hasta ahora no se haya planteado la cuestión de fondo: la posibilidad de formular una estrategia ele urbanismo y de desarrollo regional capaz de resolver la crisis del modelo de acumulación y generar nuevas relaciones sociales en el país. El .presente artículo no analiza el proyecto de regionalización en sí. Su propósito es con- tribuir a aportar algunos elementos conceptuales . para demostrar la inviabilidad ele un proceso de desarrollo regional b~1jo el modelo de acumula- ción vigente de crecimiento y concentración ur- bano-industrial. Pretendo por otro lado dejar en claro que la generación de nuevas relaciones so- ciales requiere el desarrollo de una estructura so- cio-territorial desccntralizf1cla: el clesurbanismo. LA RELACION CIUDAD-CAMPO: CONDICIONANTES IIISTORICOS Una lectura de la obra de Marx y Engcls ha- 1 ce evidente que ambos consideraron que la divi.:. sión entre el campo y la ciudad ha caracterizado a toda sociedad humana, desde la antigüedad has- ta el capit.alismo moderno, donde había un cier- to grado de desarrollo ele la di visión del trabajo. Marx y Enge]s consideraron a la división entre campo y ciudad como expresión primordial de la división social del trabajo. Sin embargo, la rela- ción ciudad-campo ha sido marcadamente distin- ta en diferentes períodos históricos. Por lo tan- to, no puede analizarse en abstracto sino siem- pre en el contexto de las relaciones sociales que se expresan al interior de un modo de produc- ción específico. Én los diferentes modos de pro- ducción h~1y diferentes relaciones campo-ciudad. En la antigua Roma, la riqueza de la clase dominante que vivía en la ciudad fue acumulada en base a la introducción do una al!;ricul tura ck la- tifundios trabajaclos por esclavos, que desplazó al campesinado independiente. Bajo este modo de producci6n el campo fue el que dominaba a la ciuclacl. Ciudades como Roma nuncéi tuvieron en sí los gérmenes de un nuevo modo de produc- ción o una nue\'a sociedad urbana. La tensión en- tre ciuclad y campo súlo fue política, y al desapa- recer Roma el campo sencillamente volvió a su est..:.1clo amcrior. En la Edad Media se producía una contradic- ción o antagonismo entre cainpo y ciudad con el desarro llo de una clase mercantil urbana dedicada a actividades productivas y un intercambio no- agrícola. La contradicción entre una burguesía mercantil y latifunclist.as feudales creó los génnc- nes para la revolución industrial y la formación de nuevas ciudades que dominaban y no depen- dían del campo. En la Edad Media, la ciudad y el campo representaban no sólo la división ele tra- b~ijo creciente entre agricultura, comercio e in- dustria, sino dos modos de producción en opo:--.i- ción. La ciudad y el campo fueron sujetos hi s- . ~~IBTI&@~ lITTIB~~@~ Iw@@@,~@ la ciudad no es un cuerpo físico sino un sujeto Júst<írico. 27 • 28 tóricos en la transición de la ruralización de la ciudad hacia la urbanización del campo. Con la extensión ele relaciones capitalistas de producción a todas las esferas cJeacli\'icJad eco- nómica y la generación de una división inLer- nacional del trabajo, el campo y 1a ciudad pier- den cada vez más importancia como unidades de análisis o como sujetos del conflicto económico o político, a pesar de que los contrastes entre ambos se vuelven cada vez más vívidos. Una vez que la agricultura entra a la lógica de acumu- lación capitalista, la contradicción entre capital y trabajo ya no corresponde a una cJi visión terri- torial entse ciudad y campo. Los conflictos so- ciales se vuelven estructurales y ya no son 'urba- nos', 'rurales' o 'regionales' en su esencia. En otras palabras, salvo en condiciones his- tóricas específicas los espacios territoriaks, sean ciudad, campo o región, no son sujetos que determinan los problcrnas sociales. La explica- ción de los conflictos sociales tiene que buscar- se en la contradicción capital-naba jo y en la di vi- sión del trabajo. Sin embargo, seria equivocado atribuir un carácter no-espacial a los conflictos sociales. No se desenvuelven en abstracto sino en el espacio: en ciuclad, campo y región. A la \'ez, el espacio los regula y los condiciona. Ins- crit.a en el espacio, la división social de trabajo genera una división territorial del trabajo. En la medida en que el espacio incide sobre los conflic- tos sociales entonces estos tienen que analizarse como características de la división socio-territo- rial del trabajo. LA .PROllLEMATICA REGIONAL Para analizar la ~volución ele la estructura socio-territorial del Perú es preciso tomar en cuenta los siguientes elementos: • desde la Colonia el desarrollo económico del país ha sido condicionado y distorsionado por su inserción en la división internacional del traba- jo, desde una posición <.10 dcsvenl:.lja. La estruc- tura territorial del país ha evolucionado más en base a las necesidrn.lcs del capital extranjero que en base a un proceso de acumulación autónomo y nacional. • durante el presente siglo y sobretodo a partir de los años 40 se ha ido integrando una sola eco- nomía espacial. El peso actual de Lima Metro- polit.ana en 1a economía nacional desmiente la existencia de economías regionales autónomas. • con la industrialización de la economía y con la urbanización de las relaciones sociales en el campo se ha incorporado a todas las esferas eco- nómicas dentro de una lógica de acumulación y rcprod ucci ón capitalista. Aunque ex is ten rezagos de otras relaciones de producción en zonas ais- ladas del Ande y de la Amazonía, son sólo islas en una compleja maraña ele relaciones capita- listas. En la medida que la organización socio-te- rritorial absorbe y acumula tensiones y contra- dicciones su reproducción se vuelve cada vez más difícil. Las contradicciones se manifiestan en términos de conflictos sociales múltiples y de diferentes características. Ya que la sobreex- plotación, particularmente en lo financiero se ha vuelto prácticamente insoportable y la pobla- ción sólo se ha mantenido en un consenso preca- rio mediante esquemas básicamente ideológicos y represivos, entonces los con11ictos sociales tienden a agudizarse. Los conflictos se manifiestan en el espacio de diferente manera. La concentración de grandes contingentes poblacionales en Lima y otras ciu- dades sin medios de reproducción, da lugar a una serie de conflictos con el Estado alrededor de tie- rra, servicios urbanos y sobrevivencia en gene- ral. Productores agrícolas en el campo luchan pa- ra obtener mejores precios para sus productos y para obtener acceso a la tierra y a fuentes de fi- nanciación: Similarmente los desequilibrios pro- ducidos en el territorio por la acumulación y concentración del capital en ciertos puntos y la permanente descapitalización de otras, da lugar a otros contlicLu~ ~ul.'i~de:-;. Sc(tor--'s srn.:i:1ks; en la periferia socio-territorial cid país entabbn con- flictos para: obtener una mejor redistribución de recursos del poder central que les permita mejo- rar-sus condiciones de reproducción; cambiar los términos de intercambio con el centro socio-te- rritorial y acelerar el desarrollo de sus fuerzas productivas para permitir un proceso autónomo de acumulación. Queremos insistir que a pesar de que su ubi- cación territorial en ciudad, campo y región pue- de prestar estas denominaciones descriptivas a los movimientos sociales y sus organizaciones, no hay conflictos urbanos, rurales o regionales como tales sino dimensiones de un solo conflic- to enLre capital y trabajo que se manifiesta de di- ferentes maneras en el espacio. Los conflictos sociales caracterizan a una división socio-terri- torial del trabajo extremadamente compleja y no pueden autonomizarse de la estructura socio-te- rritorial en su conjunto. En la época en que el país fue compuesto por economías regionales básicamente desarticu- lacbs(3), los conflictos, por ejemplo entre Lima y Arequipa o Lima e !quitos, eran de carácter bá- sicamente político. En un país, integrado en una sola economía espacial, la problemática re- gional ya tiene un contenido muy diferente y no puede reducirse a las dificultades de entablar pro- cesos de desarrollo al interior de una región o a los conllictos entre regiones. Los vercbderns problemas del país se deri- van del problema de la reproducción ele la organi- z¡_1ción socio-tcrriLorial en su conjunto y como tal la problcmÚLica rcgion~d entre centro y perife- ria. Por lo tanto, cual e¡ uier proyecto de regionali- zación tiene que analizarse no sólo en términos de cómo se divide el país en regiones, sino en cómo conduce a una reestructuración socio-terri- torial que reduzca los niveles de conílicto-y otor- l!ue un nuevo contenido social al proceso de acu- ñ1ulación. ESTRATEGIAS DE REESTRUCTURAClON TERIUTORIAL Tanto en los países capitalistas como en los países socialistas se h~m implementado dife- rentes estrategias de reesLructuración territorial. 1-Lly dos \'Ías que quisiéramos desL'.1car. Una con- siste en la i111pL1r1ució11 o estimulación ele 'po- los de clesarrollo' urbano-industrial al interior de las rl'. giones periféricas. Otra es el 'desurb_anis- mo': la redistribución equitativa de población y activiclades productivas en el espacio. Propone- mos analizar cómo ambas estrategias responden a los con11ictos socio-territoriales entre centro y periferia que caracterizan a la problemática regio- nal. LOS POLOS DE DESARROLLO Los 'polos de desarrollo' han caracterizado los esfuerzos de clesarrollo regional en países tan clisímiles como Gran Bret.afia, la Unión Sovié- tica y Brasil. En Gran BreLafia, como comentamos en un :1rtículo anterior( 4), la clesconcentración deindus- Lria y pobbción ele las graneles ciudades hacia nuevas ciudades ubicadas en clifcremcs regiones del país, fue una reestructuración necesaria para permitir una nueva etapa de acumulación y con- centración capitalista. Sin embargo, lejos de re- sol ver los conílictos socio-territoriales terminó por exacerbarlos, generando una serie de nuevas comradiccioncs al interior de las grandes ciuda- tks. Por otro lado, los intentos de orientar el de- sarrollo industrial hacia las regiones en la perife- ria socio-territorial, resultaron un fracaso por no corresponcler a las condiciones que requiere el ca- piLal para reproducirse. En la Unión Soviética, después de una fuer- te polémica con los 'desurbanist.as' en los afios 20, se estructuró la ocupación territorial ele! país, en base a la creación de complejos urbano- industriales en regiones escasamente pobladas. Los polos de desarrollo crearon las condiciones para un nuevo período de acumulación capitalista. 29 La creación de nuevas ciudades o la priorización de ciudades secundarias no ha resuelto los conflictos socio territoriales 30 A pesar de tener un modelo de reproducción no capitalista y un Estado capaz de dirigir el desarro- llo urbano e industrial, es evidente que la estruc- tura socio-territorial resultante no es tan disímil a la producida por el capitalismo y ha reproduci- do mucho de sus conílictos y contradiccio- nes(5). En el caso de Brasil, la inserción de la ciu- dad de Brasilia en una región despoblada, sirvió solo para extender los coni1ictos socio-territoria- les ya presentes en el país a un nuevo espacio geográfico y profundizarlos. La formación de nuevas ciudades o la priori- zación de ciudades secundarias existentes como polos de desarrollo regional, no ha resuelto los conflictos socio-territoriales entre centro y peri- feria generados por el proceso de acumulación en diferentes países. Sólo ha tenido éxito como una forma de dar nuevo impulso al proceso de acumulación mediante una reestructuración so- cio-territorial que corresponde a las necesidades del capital. Tanto la incorporación de nuevos es- pacios a las economías nacionales (caso de URSS y Brasil) y la desconcentración industrial hacia nuevas ciudades (caso Gran Bretaña) deben entenderse en este sentido. Sin embargo, no ime- rrumpen en absoluto la lógica de acumul:Jción ni de la estructura territorial que esto requiere. Siempre reproducen los viejos conflictos socio- territoriales pero en una nueva forma. EL DESURBANISMO Para el desurbanismo, la organización terri- torial capitalista no es más que la expresión es- pacial de relaciones sociales capitalistas y las contradicciones y conflictos que éstas generan en una etapa específica de su desarrollo. No es imprescibdible para el desarrollo de las fuerzas productivas, y más bien se le entiende como una contradicción frente a la generación de nue- vas relaciones •Sociales. Para el desurbanismo, es imposible resolver los conflictos producidos por el capitalismo dentro de una estructura socio- territorial capitalista. Se requiere una organiza- ción territorial diferente, capaz de sustcntm rda- ciones sociales radicalmente diferentes. En otr~1s palabras, en la medida que se pretenda reducir la división social del trabajo, se requiere asimismo reducir la división territorial del trabajo. El desurbanismo propone una estructura so- cio-territorial descentralizada con una distribu- ción equitativa de población y fuem.1s producti- vas en el espacio. La organización territorial nueva no es la concentración urbana capitalista ni el ruralismo pre-capitalista, sino rompe las definiciones ideológicas existentes de 'rural', 'ur- bano', y 'región'. Las dos experiencias más im- ·portantes del desurbanismo han sido en la URSS y China. En la URSS el movimiento de los desurba- nistas fue activo en la década del 20 hasta que fue reprimido por Stalin. El movimiento buscó realizar un cueslionamiento global a la ciudad y formuló propuestas para la distribu<.)ón territo- rial socialista de la población. Su propuesta es- pacial consistía en 1~ _formación _de múltiples centros de ' responsabil1dad colecuva donde la agricultura y la industria podrían des.u-rollarse en una relación dialéctica. Es importante resaltar que los desurbanistas no concibieron la nueva or- ,ganización territorial como una propuesta técni- ca sino como una lucha política para reducir la di visión del trabajó y crear nuevas relaciones sociales. En China entre 1960 y 1974 se dio el es- fuerzo más importante hasta la fecha ele producir una organización socio-territorial radicalmente distióta a la capitalista. El excedente agrícola no fue expropiado -por el sector urbano sino reinver- tido en el campo no sólo en la producción agrí- cola sino en -un desarrollo industrial basado en • pequefias industrias comunales. La propuesta china consistía en crear regiones autosuficientes respecto a industria Msica, la eliminación de la división del trabajo entre industria, agricultura y administración publica y la utilización de la in- fraestructura territorial existente. Los resultados de este proceso son importantes. Millones de personas de las ciudades grandes fueron reubica- das en el campo. Se crearon nuevos asentamien- tos con una organización territorial completa- mente diferente, con industria, viviendas, servi- cios y terrenos de cultivo distribuidos en una for- ma no centralizada pero coherente. No se destru- yeron las ciU(t1des grandes sino-que se reestruc- . turaron. articulando el desarrollo tanto de la in- dustria pesada como de las activiclaes agrícolas. El desurbanismo, como propuesta de rees- tructuración socio-territorial es capaz de susten- tm un nuevo modelo de acumulación que genera nuevas relaciones sociales. En dicho sentido es una altcrn~lli\'a válida frente a la problemática regional. Sin embargo, por el mismo hecho de que cuestiona el nmclclo de acumulación capita- lista sus posibilidades de desarrollarse y más _ aún sostenerse son estsictamente limitadas. Las experiencias ele los países autodenomi- nados 'socialistas', donde se supone que, casi por definición, se debía haber generado una orga- nización socio-territorial nueva no son exacta- mente alentadoras en este sentido. Diversas tentativas c.k sociecrad 'socialista' han aparecido en diferentes partes del mundo. La mayoría de esos procesos ocurridos en países donde las fuerzas productivas fueron poco desa- rrolladas y por lo t